Pedir perdón en política. El caso del PSOE

En dos sendos tuits el PSOE pide perdón por haber reaccionado tarde a la hora de atajar el problema de los desahucios y, al mismo tiempo, reconocen la importancia de la presión social y resaltan el trabajo de asociaciones como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y el 15M.

De acuerdo, es un primer paso, pero no es suficiente, el siguiente paso es que los dirigentes asuman sus responsabilidades y dimitan. Porque de la misma forma que  esperamos un determinado comportamiento de los diferentes profesionales cuando cometen un error, por ejemplo, médicos y abogados, los políticos no deben ser una excepción. Es cierto que nuestra cultura está impregnada por los conceptos católicos del pecado y el perdón. Podemos pecar, pero con 5 avemarías y dos padrenuestros obtenemos el perdón y hasta la próxima vez, sin embargo en otras culturas con una sólida tradicción democrática, en general, el político que pide perdón, además, dimite.

El PSOE ha estado negando, por activa y por pasiva, las movilizaciones cívicas de estos últimos años.  Anclado en la partidocracia y en las estructuras de poder, corrupción incluida, ha estado dando la espalda a los sectores de ciudadanos que conforman, por la propia definición socialdemócrata del partido, su base social. Ahora, el PSOE se encuentra en un cul-de-sac, cuando el clamor popular contra los desahucios es total, cuando los propios jueces están en contra, cuando la UE considera que la ley española de desahucios es ilegal, ahora aparece el PSOE pidiendo perdón y corriendo deprisa para reformar una ley injusta.

Lamentablemente, los diputados y miembros del gobierno  del PSOE tuvieron una gran oportunidad, en febrero de 2011, durante el segundo mandato de Zapatero, de modificar la Ley cuando el drama de los desahucios ya era palpable, pero votaron, con el PP, en contra de la iniciativa de ERC y IU-ICV.

Muchos cambios se tendrán que producir en el PSOE para que vuelva a ganar credibilidad y obtener la confianza de los ciudadanos.

Lo siento, no acepto vuestro perdón. No es sincero,  es oportunista.

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