Política, desafecciones y ¡Democracia Real Ya!

El dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht escribió: “Las revoluciones se producen, generalmente, en los callejones sin salida” y nuestros jóvenes hoy se encuentran en un verdadero callejón sin salida. En España, el paro juvenil se sitúa en torno al 43%, en algunas CC.AA. supera el 50%; si a esto le unimos que el 40% de la contratación entre 15 y 24 años es temporal en trabajos precarios, las esperanzas y perspectivas de futuro están bajo mínimos. Entre ellos hay un número elevado en busca de empleo que no tienen la formación requerida por los altos índices de abandono escolar, pero también hay un número elevado de jóvenes sobrecualificados después de dedicar un gran esfuerzo para formarse. No son los jóvenes quienes han fallado, es el sistema educativo que ha fallado.

La crisis actual actual ha puesto en evidencia la obsolescencia de los partidos políticos dominantes y las ideologías que representan, en lo local, se han convertido en simples ejecutores de las directrices de las políticas de los “mercados” financieros globales. En nuestro país, la crisis es doble, por un lado estamos atrapados, como la mayoría de los países occidentales, por la crisis del sistema financiero, mientras que, por otro lado, nos encontramos con una estructura económica enferma que ha primado la especulación sobre la producción durante los últimos 15 años. Son tan responsables, los gobiernos del Partido Popular como los gobiernos del Partido Socialista, sin olvidar al resto de partidos que les han ido apoyando en sus iniciativas. Los primeros por crear las bases desde su concepción neoliberal y los segundos, por su oportunismo al subirse al carro de un crecimiento ficticio y no atajarlo en su momento.

La clase política y los partidos políticos es el tercer problema más preocupante para los españoles (20,1%), por encima incluso del terrorismo (5,7%). Sólo le superan, si bien de manera muy consistente, el paro (81,8%) y los problemas de índole económica (51,2%), no lo digo yo, lo dice el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de marzo de 2011. La clase política y los partidos políticos parecen que no se dan por aludidos, en la campaña actual para les elecciones municipales y autonómicas, repiten, una vez y otra vez, mensajes de esperanza, consignas y descalificaciones a sus contrarios en mítines que son conciertos cacofónicos que únicamente escuchan y jalean militantes y simpatizantes. La reacción de un importante número de ciudadanos es la desafección política que se traduce en impotencia, cinismo y falta de confianza en el proceso político, los políticos y las instituciones democráticas, pero sin cuestionar el sistema político. Es el caldo de cultivo del analfabetismo político.

En estos momentos estamos viviendo el surgir un movimiento que bajo el lema de ¡Democracia Real Ya! Está canalizando la indignación de un colectivos de ciudadanos con la situación social, económica y las respuestas de la clase política dominante. El único nexo que los une es la indignación, la reivindicación de derechos básicos y valores sociales. No comparten los decálogos ideológicos tradicionales. Es un movimiento cuyo punto de encuentro (la sede) está en la Red, la cual es su medio de comunicación y coordinación. Es un movimiento donde convergen muchas sensibilidades. Se les critica porque en su manifiesto plantean reivindicaciones utópicas, también fue utópica la reivindicación de “Libertad, Fraternidad e Igualdad” de la Revolución burguesa francesa contra el poder absolutista. Se les acusa de antisistemas, una paradoja porque sus principales reivindicaciones están alineadas con los derechos que recoge nuestra constitución base del sistema actual. Por ejemplo, el derecho a un trabajo digno (art. 36) o el derecho a vivienda digna y adecuada (art. 47), entre otros.

Mientras la indignación, las protestas y los manifiestos se reducían o ceñían a la Red, preocupaba poco a los poderes. Eran cuatro gatos, mucho ruido y pocas nueces. Pero han empezado a ocupar calles y plazas, el espacio público, y el sistema empieza a preocuparse, porque es en el espacio público donde se forjan las conciencias. Los mismos gobiernos y partidos políticos que jaleaban y animaban a los jóvenes tunecinos o egipcios que en sus movilizaciones reivindicaban una vida más digna y más libertades democráticas, ahora empiezan a estar asustados porque sus propios jóvenes están reivindicando cosas similares.

En abril, unos pocos miles de jóvenes y no tan jóvenes se manifestaron bajo el lema “Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo”, el pasado domingo decenas de miles se volvieron a manifestar en varias ciudades, los lemas y las motivaciones siguen siendo las mismas. Mañana, posiblemente sean cientos de miles los que ocupen las calles si la situación no cambia. El sistema tiene miedo, los grandes partidos políticos tienen miedo, porque es un movimiento de ciudadanos que no controlan, lo acusan de estar manipulados por intereses varios. En plena campaña para las elecciones municipales, estas movilizaciones les están rompiendo su ópera bufa “milagros y promesas para los próximos cuatro años”.

Los campamentos ocupando plazas como un símbolo permanente de las reivindicaciones, es la nueva iniciativa nacida de la manifestación del 15M. La acampada de la Puerta del Sol la han desalojado esta madrugada aplicando una ordenanza municipal que impide la ocupación de la vía pública. Un poco más de un centenar de jóvenes pacíficos han sido expulsados por agentes de la policía nacional y guardia urbana. Curiosa aplicación de una normativa que hace la vista gorda cuando la ocupación es para hacer cola para comprar entradas para un concierto de algún famoso. La cuestión es que en estos momentos se están convocando varias acampadas en diferentes ciudades. ¿Qué hará la policía cuando los acampados en una plaza sean más de un millar de ciudadanos pacíficos? ¿Disolverlos violentamente?… el sistema se puede enfrentar a la espiral acción-represión-acción.

Los jóvenes y los no tan jóvenes, activistas o simpatizantes con estos movimientos no pasan de la política, están reivindicando nueva formas de hacer política, anteponen valores y derechos a ideología, de ahí su carácter heterogéneo. Posiblemente el camino será largo, muy largo, porque los grandes cambios de sistemas y regímenes políticos no se logran en unos pocos días, porque una de las grandes brechas sociales que vivimos es el analfabetismo político, la apatía por lo público. La Red no va a provocar ningún cambio, el cambio lo provocaran las personas con su movilización, poniendo los pies y alzando su voz en las plazas y calles. La Red servirá para informarse, documentarse y coordinarse. El camino está marcado y la clase política y a los partidos tendrán que transformarse y escuchar con atención las reivindicaciones y actuar en consecuencia.

El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las legumbres, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los medicamentos, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales” Brecht.