Social Media. ¿Dr. Jekyll and Mr. Hyde?

Jekyll_Hyde01Con la noticia del proyecto Gaydar del MIT, un experimento que permite identificar la orientación sexual de un grupo de estudiantes mediante el análisis de sus datos en Facebook y las conexiones con otros miembros a través de sus redes personales, se plantean cuestiones de gran calado acerca de la privacidad online.

En principio, el proyecto Gaydar se ha utilizado simplemente como un elemento para plantear una discusión sobre ética y derecho –eso afirman sus autores-. Asimismo, puede ser discutible la fiabilidad del resultado al fundamentarse en análisis estadísticos sin series históricas que permitan establecer patrones en base a tendencias. Pero, al margen de estas consideraciones, el experimento pone en evidencia el potencial del Data Mining –Minería de Datos- para preparar, sondear y explorar las masas gigantescas de datos en las plataformas Web 2.0 para sacar información no trivial que reside de forma implícita en los datos y poder abordar problemas sobre predicción, clasificación y segmentación.

Como en la novela “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” de Stevenson, un relato sobre una psicopatología de desdoblamiento de personalidad, la mayoría de las plataformas tecnológicas que dan soporte a las redes sociales tienen una cara bondadosa y una cara “maléfica” por el uso que podrían – o pueden estar haciendo- de los millones y millones de datos que los usuarios de estas plataformas están aportando día a día.

La cara bondadosa parece evidente. Estas plataformas tecnológicas están incidiendo de forma significativa en nuevas formas de sociabilidad de millones y millones de personas. Además están facilitando el desarrollo de ecosistemas colaborativos y cooperativos de información y conocimiento y están convirtiendo capital tecnológico en capital social.

La cara “maléfica”, en términos de explotación de la privacidad y la intimidad de las personas, no está tan clara, aunque se puede deducir por donde van los tiros. Si tomamos el caso de Facebook, esta plataforma nos permite, como garantía de nuestra privacidad con respecto al exterior, aportar el máximo de información sobre nosotros y señalar que datos pueden ser compartidos –visibles- con terceros. Pero, además de los datos que hemos suministrado –los visibles y los no visibles-, están los datos que suministran indirectamente sobre nosotros los amigos y familiares, configurando un banco de informaciones que pueden ser explotados a fondo con modelos de inteligencia artificial y los análisis estadísticos de la Minería de Datos. Un arte de exploración practicado desde hace tiempo por múltiples servicios de marketing.

No perdamos de vista que las plataformas que dan soporte al Social Media son iniciativa empresariales –negocios- con el objetivo de maximizar sus ingresos. Los modelos actuales de publicidad en la Red tienen los día contados, sobre todo en las plataformas sociales –los usuarios casi la ignoran-, sin embargo, todo apunta a que la explotación de los datos de los usuarios será –es- uno de los principales objetivos como fuente de ingresos –caso de Facebook-.

Como ciudadano de a pie, me preocupa el uso de la información personal aportada directamente o por terceros. Así como el potencial de cruce con las informaciones en otras plataformas o bases de datos gubernamentales –paranoia del Gran Hermano-.

Como profesional de las TICs, no deja de ser excitante el potencial que se abre con las tecnologías para la predicción, clasificación y segmentación con amplias aplicaciones en el Marketing. No hablamos de “conversación” –trabajar la marca- con nuestro cliente en las redes sociales, hablamos de un conocimiento de nuestros clientes llevados a la mínima expresión de segmentación –individuo a individuo- conociendo, en muchos casos, detalles que el propio interesado puede ignorar.

Fui presa de los más terribles tormentos: un crujir de huesos, una náusea mortal y un horror del espíritu que no podría ser superado ni en la misma hora del nacimiento o de la muerte. Esta agonía pronto empezó a pasar, y, como quien sale de una grave enfermedad, me fui recobrando. Había algo nuevo en mis sensaciones, algo indescriptiblemente nuevo y, a causa de esta misma novedad, increíblemente dulce. Me sentía más joven, más ligero, más feliz en lo físico; interiormente, tenía conciencia de una fuerte temeridad, en mi imaginación se atropellaban desordenadas imágenes sensuales, los lazos del deber se aflojaban y experimentaba un desconocido, pero no inocente, sentimiento de libertad en el alma.”  The Strange Case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde‎

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