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El déficit de rigor estadístico en la blogosfera española

Uno de los aspectos más preocupante de la blogosfera española y las redes sociales es el déficit de rigor estadístico que manifiesta un número determinado de “profesionales” que utilizan datos basados en pseudo-informes elaborados por consultoras, empresas de marketing o por otros tipos de empresas, que en base a encuestas elaboradas con escaso o nulo rigor técnico en los procedimientos para  la elaboración de las muestras, para establecer unas conclusiones sobre unos determinados hechos o tendencias que se suelen extrapolar como hechos o tendencias generales.

Hace unos meses escribí una entrada criticando el caso del informe de Infoempleo por las conclusiones de un informe basado en una encuesta sin ningún fundamento estadístico y que tuvo una cierta difusión en las redes sociales y en algún que otro medio de comunicación convencional.

Hoy estaba leyendo un artículo de Dolors Reig, una psicóloga social muy activa en el mundo 2.0, en el cual ponía el énfasis en el poco interés que tenían los “conectados”, en 1983, sobre la utilidad social de estar conectados. Pues bien, en dicho artículo publicado en su blog, nos encontramos con el siguiente párrafo: “Así, en septiembre de 1983, pocos años antes de la invención de la WWW, la encuesta de una compañía de teléfonos sobre “El impacto de la tecnología en la sociedad” (Southern New England Telephone presents the road after 1984 : the impact of technology on society, de Louis Harris and Associates, Inc.), preguntaba a una muestra representativa de norteamericanos cuántos tenían computadoras en casa. Eran el 10%. De estos, el 14% decía transmitir datos a través de la línea telefónica con ellas, lo que sitúa la penetración de lo que era la  internet popular  en aquel momento en el 1,4%.”

Si analizamos la interpretación de los datos, en el momento que se afirma que la muestra es representativa de los norteamericanos, los datos se deben extrapolar al universo de todos los norteamericanos. A partir de esta consideración, se afirma que el 10% de los norteamericanos tenían computadoras en casa. Es decir, según el censo de población de los EE.UU. en los años 80 del siglo pasado, esta afirmación conlleva que estaríamos hablando de unos 23 millones de computadoras. Es decir una inmensa barbaridad como dato. Aunque no dispongo del censo de ordenadores personales en aquella época, no es difícil determinar que la base instalada de ordenadores personales en los hogares norteamericanos no superaría los 250.000 si consideramos que a finales de 1983, la base instalada del IBM-PC en todo el mundo era de unas 136.000 unidades. Estamos hablando del líder absoluto del ordenador personal en aquella época. A éstos les añadimos unas cuantas decenas de miles de Apples, Comodores, Altarís y otros. Sin olvidar que un ordenador personal, como el IBM-PC costaba más de 2.500 dólares, una fortuna en aquella época.

Sobre  la afirmación de un 1,4% de penetración de la Internet popular de aquella época, aquí nos encontramos con otros dos errores, tanto en la interpretación de los datos, como en la propia naturaleza de la red internet y su evolución histórica. Decir que en 1983 la penetración de Internet era del 1,4% en los Estados Unidos, estaríamos hablando de unos 3,2 millones de usuarios. Según la ITU, en el año 1990, es decir siete años más tarde, el número de usuarios de Internet en todo el mundo era de unos 2,6 millones.

En 1983, se empezó a gestar la red Internet cuando adquiere su condición de civil al desagregarse de ARPANET la red para usos militares MILNET y su integración con la Red de información del Departamento de Defensa de los Estados Unidos creada el año anterior.  En aquel año ARPANET, para usos civiles únicamente contaba con 45 nodos.  Tres años después, en 1986, la National Science Foundation crea la red NSFNET para la conexión de los diferentes centros informáticos equipados con  los superordenadores de aquella época  con el fin de facilitar el acceso de la comunidad científica interesada en el cálculo intensivo numérico. En febrero de 1986, únicamente estaban conectados 2.000 ordenadores a la NSFNET. La red NFSNET se constituyó en la heredera de la red ARPANET, la cual dejó de existir en 1990, y se convirtió en la infraestructura de transmisión de alta velocidad sobre la que se empezó a fundamentar el desarrollo de la red Internet tal como la conocemos ahora. Otra cuestión es que en 1983 hubiesen unas decenas de miles de conexiones vía modem punto a punto, nada que ver con el protocolo TCP/IP, para acceder a los BBS (Bulletin Board System).

P.D.: Esta observación sobre el artículo de Reig, previamente la publiqué como comentario en su blog, aunque debido a algún problema “técnico” no aparece y, por tanto, me ha parecido pertinente publicarlo en mi blog.

Los egos revueltos y la ley Sinde

Desde mi ventana al mundo virtual observo y opino sobre la ley Sinde, de la misma manera que observo y opino sobre otros cientos de temas que despiertan mi interés porque me afectan como ciudadano o me hacen chirriar los dientes por la injusticia y la insolidaridad que nos rodea. Sobre la ley Sinde me he pronunciado varias veces y estoy en contra por muchos motivos, no sólo por el tema de si un “enlace es legal o no lo es”, es una ley que tiene un gran transfondo político en lo social y cultural.

Lamentablemente, desde mi ventana indiscreta observo como reducido grupo, no más de una docena, de internautas con alguna visibilidad en la red, fundamentalmente porque sus actividades e intereses económicos están centrados en este medio, tienen secuestrado lo que podría haber sido un debate de gran calado sobre libertades y derechos en Internet. La mayoría forman parte de la lista de los 25 españoles más influyentes de Internet del año 2011 elaborado por El Mundo, cada vez me preocupa más confundir popularidad con influencia, Belén Esteban es popular, Manuel Castells es influyente. Salvo alguna excepción bienintencionada, su comportamiento está más cerca de los personajes de Tom Wolfe en su novela “La Hoguera de las Vanidades” que en un grupo de ciudadanos preocupados por el interés común. Son personajes de un vodevil tragicómico, con sus incendiarias proclamas, sus parodias y esperpénticas reuniones con algunos políticos y hasta con la mismísima Ministra, sus contradicciones “la voz de los internautas pero ojo, yo únicamente me represento a mi mismo”, sus manejos bajo mano y hasta sus peleas internas. Visto desde la distancia y con perspectiva parece un festival de “egos revueltos”, bajo el síndrome del yo-yo y solamente yo.

Nos encontramos con un número significativos de personas que están contra la ley Sinde y utilizan los medios sociales para manifestar su oposición, aunque los dos intentos de plantear una manifestación física acabaron en un rotundo fracaso. Todavía, el ciberactivismo en nuestro país es de sofá y teclado, mucho ruido y pocas nueces. Lamentablemente, como los egos revueltos son los que hacen más ruido, y son populares, que no influyentes, a más de uno les podrá parecer que son la vanguardia del devenir revolucionario, pero en el fondo son una deformación grotesca del liderazgo. Mientras tanto, el poder y los grandes intereses económicos, se parten la caja de las risas que les provoca el vodevil de los egos revueltos.

La ley Sinde, las reformas económicas y la perdida de derechos, entre otros temas, están ahí, forma parte de un todo. En este país vivimos 46 millones de personas en una democracia, imperfecta pero, nos guste o no, con sus canales de representación política económica y social. El hecho de que más de la mitad tienen la condición de internauta, como otros muchos tienen la condición de conductor o televidente, no les confiere una condición especial o atributo de casta para estar por encima de los ciudadanos, si hay que reivindicar algo y luchar contra algo empecemos a transformar los canales de representación, mientras tanto, es sábado y vamos a divertirnos con los personajillos que “Alucinan, alucinan, y no paran de alucinar” o con los de La Noria, porque son populares.

Profesión: Blogger o él que vive de un blog

bloggers01Pues sí, algún que otro puede poner en la casilla de cualquier formulario offline o online que su profesión es blogger, para ser más exacto, 452 mil según el Bureau of Labor Statistics estadounidense.  Una profesión que,  por el número de sus miembros está por detrás de los 555 mil abogados y juristas,  y por delante de 394 mil informáticos o los 289 mil bomberos.

Según un artículo de  Mark Penn, publicado en The Wall Street Journal, en los Estados Unidos,  de los 20 millones de bloggers norteamericanos, 1,7 millones obtienen algún beneficio económico y, entre ellos, unos 452 mil, tienen en su blog su fuente primaria de ingreso. Para Penn, si los periodistas son el cuarto poder, los bloggers ya son el quinto poder.

Un blogger con un promedio de cien mil  visitas únicas al mes, puede ingresar unos 75 mil dólares de media al año. Una buena entrada se puede pagar entre 75-200 dólares, y algunos de ellos actúan de “spokesbloggers“, es decir dedicados a escribir favorablemente sobre algún producto o  servicio para un publicista o empresa. No es fácil superar las barreras de entrada, pero uno puede acabar trabajando para una empresa, convertirse en superconsultor o escribir para sitios web con mucho tráfico. Los que trabajan para empresas pueden ganar entre 45-90 mil dólares. El uno por ciento de los profesionales ingresa cerca de 200 mil dólares.

Los profesionales de los blogs están en pleno crecimiento, al mismo tiempo que los profesionales del periodismo descienden. En Washington DC el número de periodistas de los grandes diarios, se ha reducido en un 79 por ciento en los últimos años, en cambio, es la ciudad de los Estados Unidos  que concentra el mayor número de profesionales del blog.

Pues eso, a ver cuando podré poner de profesión: “Bitacotero”.

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