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Las tres brechas digitales: generacional, social y cultural

En general para designar las desigualdades en el acceso a las nuevas tecnologías e Internet en particular se utiliza el término “brecha digital”. Sin embargo, cada vez más, se va profundizando en los aspectos sociales más allá de las cuestiones técnicas relativas a la cobertura de la Red y la brecha digital adquiere varias dimensiones. Podemos hablar de la brecha generacional que deja al margen de las nuevas tecnologías a muchas personas mayores; de la brecha social porque en la Red se mantienen las desigualdades sociales excluyendo a los más pobre; y de la brecha cultural, porque como en el caso de la brecha social las personas con menos formación se ven privado de las oportunidades que les podrí aportar las herramientas informáticas.

Un diagnóstico que está recogido en el informe gubernamental “La fossé numérique en France” elaborado por Centro de Análisis Estratégico (CAS) y publicado el pasado 18 de abril a petición del Parlamento francés, donde el diagnóstico y las recomendaciones para el país vecino se podrían extrapolar, en su inmensa mayoría, a nuestro país (Véase el informe PDF en francés).

En la brecha generacional, la falta de necesidad y el miedo a la novedad, el coste de adquisición de equipos, la falta de formación o el miedo de no poder dominar la herramienta. (…) son frenos para muchas personas mayores en una situación de aislamiento, a pesar de que las herramientas digitales podrían facilitarles el mantenimiento de un vínculo social. Las nuevas tecnologías, bien adaptadas, pueden ayudar a superar algunas de las discapacidades sociales, físicas, psicológicas o cognitivas asociadas con el envejecimiento o retrasar su aparición.

En el informe se clarifican algunas cuestiones sobre los nativos digitales, niños y adolescentes que están inmersos desde su más temprana edad en la cultura digital. Si, en términos de acceso a Internet, su participación es alta, y por tanto, la brecha generacional se desvanecerá poco a poco con el tiempo. En cambio,  las brechas sociales y culturales que divide cada vez más a los jóvenes, puede persistir a lo largo de sus vidas.  Reabsorber estas brechas, según el informe, es una tarea compleja porque involucra tanto los procesos de aprendizaje, la lucha contra el fracaso escolar y las desigualdades sociales.

Por último, para abordar estas brechas digitales, incluidos los relacionados con las desigualdades económicas, se recomienda una mayor diversificación de la oferta con el objetivo de reducir los costes en el acceso a Internet mediante el desarrollo de una fuerte competencia entre los operadores, así como la creación de una tarifa social para los pobres, y un mayor despliegue de espacios públicos con acceso gratuito a la Red.

Un informe interesante para aquellos que quieran profundizar en una visión más social de la Red.

Educación. “Madurez” tecnológica o conocimiento competencial

Cada día es más frecuente escuchar o leer en foros, ponencias, blogs o artículos de prensa que los más jóvenes, con el aura de nativos digitales,  han alcanzado una pretendida “madurez tecnología” por su facilidad de apropiarse de las nuevas tecnologías, adjudicándole en muchos casos unas pretendidas competencias “naturales” con relación al conocimiento y la información. Una apreciación que obedece más a posiciones asentadas en el determinismo tecnológico y en el dogma que en posiciones avaladas por el conocimiento científico.

Sin embargo, nos empezamos a encontrar con experiencias y sus evaluaciones que realizan una aproximación a los nuevos paradigmas con el rigor requerido. Por ejemplo, es el caso del  Certificado de Informática e Internet (C2i)  de nivel 1, que se puso en marcha en Francia hace unos años, todavía en fase experimental, cuyo objetivo es permitir a los estudiantes la adquisición de una serie de  competencias indispensables para continuar con sus estudios superiores y que sean capaces de hacerlas evolucionar de acuerdo con los avances tecnológicos.

El C2i de nivel 1 certifica el control de un conjunto de competencias necesarias para que el estudiante lleve a cabo las actividades que un curso de formación superior exige en la actualidad: investigación, creación, manipulación y gestión de la información; recuperación y tratamiento de datos; gestión de datos; conservación, archivado y búsqueda de dichos datos; presentación presencial y a distancia del resultado de un trabajo; intercambio y comunicación a distancia; producción en situación de trabajo en equipo; y posicionamiento ante los problemas y perspectivas de utilización de las TIC en aspectos relacionados con los derechos y las obligaciones, aspectos jurídicos, deontológicos y éticos….

Pues bien, según los principales resultados de una encuesta cuantitativa del Observatorio OPSIS (PDF) podemos observar que la población mayores de 15 años no han logrado alcanzar el nivel de competencias requeridas en el C2i.

Los resultados estadísticos muestran que las actividades que no requieren un nivel alto de apropiación de conocimiento como la búsqueda de información y el intercambio/comunicación a distancia son las que dominan más del 75% de los encuestados. Sin embargo, las actividades que requieren un cierto nivel de apropiación del conocimiento, es decir, transformar un conocimiento en saber hacer –Know How- o “saber, comprender y adaptarse” como la elaboración de documentos o las presentaciones de los trabajos –presencialmente o a distancia- únicamente alcanzan dicha competencia el 50%.

En la investigación, se señala el papel que juegan los padres al no actuar como guías en el aprendizaje de sus hijos porque están más centrados en los riesgos y peligros por el uso del ordenador que en las posibilidades de Internet y las aplicaciones. Obviamente, una apreciación lógica si consideramos que para muchos de ellos las nuevas tecnologías es un territorio desconocido. Asimismo, se destaca que las personas mayores son cada vez más propensos a las nuevas tecnologías, pero su bajo nivel de competencias está revelando una vez más la dimensión intergeneracional de la brecha digital, en este caso la cognitiva.

Un estudio que vuelve a poner en evidencia, otra vez más, la existencia de la segunda brecha digital cuando se trata de trabajar competencias acorde con una sociedad basada en la información y el conocimiento. Véase, en este blog, Los nativos digitales y la segunda brecha digital.

Los nativos digitales y la segunda brecha digital

En general, cuando se habla de la brecha digital se hace referencia a las personas que tienen acceso a Internet y aquellas que no lo tienen. Una desigualdad directamente relacionada con las diferencias socioeconómicas o, en algunos casos, con grupos de población con dificultades en asumir las nuevas tecnologías. Esta seria la primera brecha digital.

También se considera, es una opinión generalizada, que la mayoría de los niños, adolescentes y jóvenes actuales que tienen acceso a La Red –Internet, móviles, etc.- son los actuales nativos digitales porque reúnen una serie de características propias que les diferencian de las generaciones precedentes: son interactivos, multifuncionales y multitareas; tienden a la emancipación –bedroom culture-; se trata de una generación creativa que produce sus propios contenidos; y que está siempre conectada…

Pues bien, en un reciente estudio:  Les jeunes off-line et la fracture numérique. Les risques d’inégalités dans la génération des “natifs numériques”, realizado por la    Fondation travail et technologies de la Universidad de Namur, en Bélgica, señala que aunque los adolescentes y jóvenes de 16 a 25 años offline son pocos, de media, los jóvenes belgas –offline y online- no dominan o se sienten confortables con las nuevas tecnologías tal como creíamos.

La principal conclusión que podemos sacar del estudio es que la verdadera brecha o “segunda brecha” digital no es entre los que tienen acceso y los que no lo tienen. Es una brecha entre los que únicamente se mueven en un universo de diversión y los que se mueven, además, en un universo mucho más amplio, porque las competencias que se desarrollan en cada uno de estos universos no son las mismas. Según el estudio, se pone en evidencia la gran dificultad para cruzar la pasarela que separa un entorno en Internet centrado en la mensajería instantánea, las descargas o escuchar música y ver videos online, a un entorno donde se trabajan competencias acorde con una sociedad basada en la información y el conocimiento.

Asimismo, en el estudio se proponen una serie de recomendaciones a las instituciones políticas, educativas, empresariales y otras organizaciones con el objetivo de que se desarrollen acciones para superar esta segunda brecha digital.

En mi opinión, un estudio interesante porque la mayoría de sus conclusiones y recomendaciones se podrían extrapolar a nuestra realidad más próxima. Señalar también la importancia de pensar la escuela del siglo XXI,  porque el hecho de disponer de un ordenador y tener más o menos destrezas con éste y con determinadas aplicaciones no conlleva adquirir de forma automática las competencias para movernos en un ecosistema donde la información y el conocimiento es y será, cada vez más, el eje transversal de nuestras actividades.

Referencia inicial: Le Monde 18 diciembre 2009