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El Partido X. ¿Transformación de la política o entretenimiento político X.0?

Logo Partido X

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De forma súbita surge el Partido X-Partido del Futuro con un programa sintetizado en una frase “Democracia y punto”. Un partido cuyos miembros son anónimos con un discurso donde se recogen planteamientos próximos a los del movimiento social 15M.  Su planteamiento es desarrollar un “método” experimental para construir una democracia sin intermediarios: Es un método del futuro para resetear el espacio electoral. Una operación ciudadana de desalojo del hemiciclo. Según su vídeo programático, la ciudadanía ha de adueñarse de espacios de soberanía para poder decidir en su provecho. Persiguen realizar un “ERE” para eliminar a los diputados, ni señorías y convertirlos en empleados públicos al servicio del bien común. Hasta aquí, una declaración de intenciones para que los ciudadanos tomen el control de las decisiones políticas con su participación directa utilizando el potencial de Internet como herramienta de discusión de iniciativas y toma de decisiones. Por mi parte, nada que objetar a dicho planteamiento, aún más, es un planteamiento que suscribo, por deseable, aunque pueda considerarse, a priori, utópico.

Sin embargo, el anonimato de los promotores y la indefinición del cómo, son elementos que, en mi caso, plantea muchas dudas a pesar de que cuente con el beneplácito acrítico de un reputado científico de lo social como Manuel Castells tal como lo reflejó en su artículo del sábado, “Partido del futuro” publicado en La Vanguardia. Sin olvidar, la cobertura, hasta cierto punto excepcional, de los grandes medios de comunicación.

Es indiscutible que la política institucional y los políticos está en su peor momento por su incapacidad de dar respuesta a la crisis actual, por su institucionalización como casta al margen de los intereses de los ciudadanos y, por el alto nivel de corrupción, prevaricación y de osmosis de un número significativo de loa miembros de los partidos con responsabilidades de gobierno con los grandes intereses empresariales. Obviamente, este panorama invita a un “reset” del espacio electoral como plantea el nuevo partido. Sin embargo, la cuestión es mucho más compleja y requiere respuestas con mucha más enjundia que lo planteado hasta el momento.

El primer aspecto a señalar es que quieren desarrollar un método, no una ideología, para recuperar la soberanía ciudadana e impulsar ese mínimo común múltiplo de cuestiones sociales que todos tenemos en común. En mi opinión, este punto es clave para determinar el grado de indefinición como partido. Es decir, se presentan como una “estructura” de acción política ideológicamente transversal poniendo el énfasis en el método. Lamentablemente y por el momento, los únicos referentes históricos de la acción política basados en la transversalidad ideológica han sustentado los discursos más reaccionarios, tanto fascistas como neoliberales. Ignoro si los promotores son conscientes, pero el hilo argumental de su discurso de presentación está cerca, por poner un ejemplo y salvando las distancias, del pensamiento de Gonzalo Fernández de la Mora, ex ministro e ideólogo del régimen franquista, sobre el Estado de Razón, es decir, el que sirve al orden, la justicia y el desarrollo a través de decisiones racionales, no apriorísticas donde las ideologías, los partidos políticos y la igualdad social no tienen cabida. En este último punto, señalar que para de la Mora, la búsqueda de la igualdad nace de la envidia hacia aquellos que son mejores. Lo denominaba la envidia igualitaria como motor de las posiciones doctrinales de la izquierda.

Otro ejemplo de cercanía en posiciones sobre la transversalidad ideológica, en este caso con el pensamiento neoliberal, lo encontramos en Francis Fukuyama, influyente politólogo estadounidense y autor del El fin de la Historia y el último hombre, donde planteaba que las ideologías ya no son necesarias y han sido sustituidas por la economía y establecía las bases de un pensamiento único para una democracia liberal sustentada en: economía de libre mercado, gobierno representativo y derechos jurídicos.

Más de uno podrá considerar que mi intento de aproximar las tesis del Partido X, aún por definir,  sobre la transversalidad ideológica, con posiciones como la Fukuyama o de la Mora, es un ejercicio de descalificación desde unas determinadas posiciones ideológicas. Pues tienen toda la razón, es un ejercicio de descalificación de la posición de transversalidad que propugnan, porque las posiciones ideológicas siguen siendo un componente de la consciencia del ser social y reflejan nuestras ideas sobre los sistemas existentes en nuestra sociedad respecto a todos ámbitos desde los aspectos socio-económicos, hasta los culturales, morales y religiosos y, por lo tanto, estas posiciones convergen, en lo ensencial, en distintas corrientes ideológicas en base a la afinidad de criterios.

Hoy, en pleno siglo XXI, el espectro ideológico, que va desde las posiciones más radicales progresistas hasta las más conservadoras reaccionarias, es muy amplio con infinitos matices. Por este motivo, hablar del antagonismo izquierda-derecha, desde un punto de vista ideológico restringe cualquier análisis. Sin embargo, seguimos inmersos en una confrontación ideológica por el antagonismo inherente y en cierta medida, inevitable, de los diversos conflictos sociales como resultado de un conflicto central entre los diferentes intereses que postulan las clases sociales con sus intereses socioeconómicos. En este contexto, los partidos políticos, siguen siendo la asociación de individuos unidos por sus intereses y objetivos como clase social y que persiguen como meta alcanzar el control del gobierno para llevar a la práctica esos objetivos y, por lo tanto, no hay transversalidad ideológica, o estás en un lado de un espectro ideológico o estás en el otro lado. Porque la crisis económica actual es lisa y llanamente,  una agresión de una clase social contra otra clase, de una minoría que acapara todo el poder económico-financiero y político contra la gran mayoría de personas. Es la dictadura de los grandes centros de la economía especulativa y financiera.  Aún más, afecta directamente a las clases medias, el gran colchón social-económico-ideológico que el capitalismo, como sistema, desarrolló en el mundo occidental durante los años Guerra Fría. Ahora, el sistema ya no necesita mantener dicho colchón y, por lo tanto, de ahí la depauperación de dicho colectivo social. En nuestro caso particular, si miramos la evolución del coeficiente de Gini, un indicador que mide el nivel de desigualdad en la sociedad,  la diferencia entre las rentas de los más ricos y los mas pobres, en España en los últimos años ha subido según Eurostat, 2,7 puntos desde los 31,3 de 2007 a los 34 de 2011, mucho más que ningún otro país europeo. Es decir, un empobrecimiento directo de las clases medias.

El Partido X, propone desarrollar un método basado en la normalización de herramientas de democracia directa: referendos, iniciativas legislativas populares, participación en la elaboración de leyes y “wikidemocracia”. Como embrión de un Think tank, lo más amplio posible, para empoderar políticamente a los ciudadanos y transformar la partidocracia actual en estructuras que representen y defiendan los intereses reales de los ciudadanos afines ideológicamente, es una iniciativa siempre pertinente. Pero la cuestión, en mi opinión, no se centra en el “reset” del espacio electoral, sino en el “reset” de un sistema económico-financiero que es el que define, en definitiva, las estructuras de poder y control social.

La toma de conciencia social real entre los ciudadanos no se va a desarrollar a través de una “wikidemocracia”, los muros en Facebook  o los hashtags en Twitter, aunque estos medios sirvan para fijar ideas, conceptos o comunicación sobre movilizaciones, se desarrolla a través de la acción, a través de las movilizaciones en calles y plazas. La marea blanca en defensa de un sistema sanitario público, las acciones contra los desahucios, o, entre otras, la manifestación ciudadana por el derecho a decidir en Cataluña, son acciones que sacuden al sistema, inciden en los programas de los partidos y compromete realmente a los ciudadanos.

La verdad, me ha sorprendido el interés que ha despertado la presentación del Partido X-Partido del Futuro y, sobre todo la venia por parte de Manuel Castells. Porque si buscamos un partido real, sin X, que aplica los principios de profundización de la democracia participativa con cargos electos elegidos en asamblea y que actúan como empleados públicos al servicio de los ciudadanos que representan, además defiende una sociedad de redistribución de la riqueza, la lucha contra el paro y la precariedad, la defensa de los servicios públicos, el establecimiento de mecanismos de control popular de la economía y el despliegue de políticas efectivas que garanticen la igualdad de género, lo podemos encontrar en Cataluña y se denomina Candidatura d’Unitat Popular (CUP), eso sí, un partido con una línea ideológica bien definida: independentista y en confrontación directa con el sistema socioeconómico dominante. Sin transversalidad ideológica y sin “cibermétodo X.0”, únicamente con compromisos ideológicos bien definidos y acción política participativa. A partir de aquí cada uno tiene que definirse de acuerdo con sus afinidades y simpatías políticas y alinearse o no alinearse con la CUP. Una realidad, lejos de utopías y entretenimiento X.0, difícil de digerir para Manuel Castells,  con un discurso ideológico cercano a la CUP pero que al final se comporta como un intelectual con compromisos líquidos si consideramos que dio su apoyo al candidato de CiU a la alcaldía de Barcelona en las municipales del 2011.

Pues eso, Partido X-Partido del Futuro = Entretenimiento político X.0

¡Twitter Censura! No, It´s business stupid!

Arde la Red con la noticia de que Twitter introduce mecanismos de censura según una entrada en su blog oficial y, por lo tanto, es un ataque a la libertad de expresión (#TwitterCensura o #TwitterBlackout). Hoy, algunos usuarios han decidido declararse en huelga y no “tuitear” nada.

Ante todo, es importante aclarar que se entiende por libertad de expresión. Para empezar, en el artículo 19 de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos“, se lee: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”. Asimismo, existe un consenso jurídico y social donde se reconocen límites a la libertad de expresión, en particular cuando ésta entra en conflictos con otros valores o derechos humanos como la pederastia, los discursos que incitan al odio racial o religioso, o los que atentan contra la dignidad de las personas, por ejemplo el mobbing.

Es cierto que hay un número significativo de usuarios que se piensan que Twitter es una herramienta de microblogging, gratuita y totalmente libre en su uso y prácticas puesta a su entera disposición para que se puedan expresar con total libertad. Parece ser que ignoran que detrás de Twitter hay una empresa que está desarrollando su modelo de negocio.  Un modelo de negocio similar a Facebook o a Google y está fundamentado en la audiencia y la información que aportan sus usuarios en sus interacciones y el valor de todo esto para el marketing y la publicidad. A mayor audiencia más valor. Twitter en el anuncio en su blog lo deja bien claro: “As we continue to grow internationally, we will enter countries that have different ideas about the contours of freedom of expression”, es decir, en su expansión internacional están dispuestos a acatar las disposiciones legales de los países en relación a los temas relacionados con la libertad de expresión. Por lo tanto, esta iniciativa persigue claramente poder entrar en países que incumplen el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Estamos hablando de mercados tan importantes como China (casi 500 millones de internautas) y poder competir con Weibo, el “Twitter” chino. Para aquellos aspectos donde hay un consenso sobre las limitaciones en la libertad de expresión, la política de Twitter ha sido muy tibia, más bien reactiva como en los casos de pederastia, sin embargo, ahora quiere reforzar el control sobre los flujos para satisfacer a determinados gobiernos.

El mecanismo que quiere imponer es que podría no hacer visibles algunos tweets en algunos países. ¿Es censura…? Pues sí, es lo mismo que ocurría con las películas de Hollywood en España en la época de la dictadura. En España nos llegaban con escenas cortadas o diálogos mutilados acorde con los criterios de la censura franquista sobre los temas políticos o los temas que la moral católica de la época consideraban censurables sobre la sexualidad o el erotismo. Nada nuevo en el horizonte de la censura. Hollywood y sus distribuidores entraban en países que tenían una idea diferente sobre los contornos de la libertad de expresión.

Por lo tanto, Twitter apuesta claramente por potenciar su negocio, y su foco es ampliar su presencia en otros mercados. Los temas sobre la libertad de expresión, le trae al pairo porque los negocios son los negocios (It´s business stupid!), eso sí, para mantener la apariencia de red abierta esta dispuesta a hacer estrambóticos equilibrios como las notificaciones en Chilling Effects.  A partir de aquí,  Twitter, como empresa privada que ofrece unos servicios, sean gratuitos o de pago, impone sus condiciones y, por tanto, nosotros, los usuarios, podemos aceptarlas o no aceptarlas, pero que no nos vendan la moto de un espacio de comunicación e interacción global que respeta la libertad de expresión.

ACTA convierte a la ley Sinde-Wert en una minucia

La Unión Europea y 22 de sus estado miembros, entre ellos España, ayer firmaron en Japón el tratado ACTA. Es un acuerdo comercial que pretende combatir el tráfico de falsificaciones y la violación de la propiedad intelectual a nivel mundial y cuya negociación inicial se llevó en secreto.

En lo referente a la Red, ACTA significa ley y orden global en Internet, lo explicamos aquí. ACTA introduce una serie de medidas genéricas cuya aplicación concreta podría suponer la persecución penal de proveedores de Internet que estuviesen favoreciendo la piratería. Aplicada con todas las consecuencias, es una clara merma de la libertad de expresión al obligar a los proveedores la vigilancia de los contenidos y, por tanto, aplicar una censura previa. Asimismo, crearía inseguridad jurídica al permitir que los titulares de derechos a obtener información de los presuntos infractores en la Red por parte de los operadores.

Como podemos deducir, ACTA establece un marco de regulación, control y penalización que convierte a nuestra casera ley Sinde-Wert en una minucia. Lo curioso es que mientras se cocinaba un cocido con todos los ingredientes para meter en cintura a la Red como es ACTA, en España, “ardía” la Red por el consomé que nos ofrecía González-Sinde. Nuestra vanguardia revolucionaria de egos revueltos,  un vodevil tragicómico, con sus incendiarias proclamas, sus parodias y esperpénticas reuniones con algunos políticos y hasta con la mismísima Ministra, desconocían o no se pronunciaban sobre el tratado internacional. Es el nivel de nuestros ilustrados TIC que nos iluminan por el tortuoso camino de la Red.

La firma del tratado por parte de la Unión Europea debe ser ratificada por el Parlamento Europeo en junio. Holanda, Chipre, Eslovaquia, Estonia y Alemania no lo han suscrito.  Ya se están preparando movilizaciones para intentar frenar la ratificación, para empezar, puedes firma la petición al Parlamento Europeo para que no prospere esta iniciativa de ley y orden global en la Red.

No tenemos que olvidar que la Red es como el antiguo Far West: un espacio de libertad y aventura que a medida que se va poblando y articulando socialmente y económicamente se le impone ley y orden. La cuestión es: ¿Qué ley y qué orden?.