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PowerPoint. El peligro de primar la forma sobre el contenido

Algunos de los que nos dedicamos a la consultoría, decimos que una presentación en PowerPoint (o cualquier otra herramienta para elaborar presentaciones) lo aguanta todo, desde justificar una guerra, a vender una loción para favorecer el crecimiento del pelo.  En unas cuantas diapositivas podemos estructurar un discurso presuntuosamente sintético sobre los más diversos temas y objetivos que en general van acompañado de diagramas, imágenes, cuadros  financieros o estadísticas, y otros elementos multimedia y de animación. El PowerPoint es una herramienta que nos permite elaborar los materiales de soporte para una conferencia o clase magistral, la presentación comercial de un producto o, entre otros, la presentación del lanzamiento de un proyecto y su seguimiento.

Asimismo, el PowerPoint permite disimular con una inusitada habilidad la debilidad de una proposición, la vacuidad de un plan de negocio, expuestos ante un público siempre respetuoso. Porque gracias a la distracción visual el orador puede ocultar fácilmente los fallos, muchas veces ridículos, de su argumentación. ¿Cuántos oradores serían capaces de continuar con su presentación si, en la mitad de ésta, dejase de funcionar el sistema de proyección? Creo que muchos de ellos se quedarían en blanco y serían incapaces de balbucear cuatro proposiciones seguidas.

En este punto decir que tras la lectura del libro de Franck Frommer: El pensamiento PowerPoint. Ensayo sobre un programa que nos vuelve estúpidos, coincido con él en la mayoría de sus valoraciones, porque la herramienta de presentación, por su forma de exponer y, sobre todo, de concebir el pensamiento en la sociedad contemporánea, es un soporte para la transmisión de la información y el saber donde prima la forma sobre el contenido, una forma particular de expresión del discurso que propone un tipo de exposición que modifica profundamente las relaciones entre los individuos.

Gracias a Frommer, he tenido la ocasión de descubrir el texto de Edward Tufte, un experto norteamericano de la comunicación gráfica, titulado The Cognitive Style of PowerPoint, un texto muy recomendable por su carácter demoledor y polémico. Entre los diversos casos que analiza con altas dosis de ironía, es de destacar el pormenorizado análisis de una sola diapositiva desentrañando los mecanismos gráficos y discursivos que contribuyeron a pasar por alto, en la NASA, informaciones esenciales que habrían podido alertar sobre el accidente que posteriormente sufrió la nave Columbia en el año 2003.  En su texto, Tufte nos advertía sobre los riesgos de abusar o usar mal este tipo de soporte:

Las ventajas que puede suponer para el presentador el PowerPoint tiene un coste para el público y efectos sobre los contenidos. Estos costes culminan con el estilo cognitivo de las plantillas que PowerPoint ofrece por defecto: para abreviar la demostración y el recorrido del pensamiento, el espacio se reduce a su expresión más simple (el cuadro), la argumentación sigue un solo camino jerarquizado que se convierte en una suerte de estructura-modelo a partir de la que se organiza todo tipo de contenidos, alterando de paso todo relato, todo hecho, todo acontecimiento al transformarlo en fragmentos mínimos, que se suceden rápidamente, y al privilegiar la información anecdótica sobre el análisis, la ilustración ramplona o naif en un marco con el logo, los soportes más preocupados por el formato que por el contenido, los torpes dibujos por los cuadros de cifras, y el conjunto elaborado con esa especie de sonrisa afectada del comercial que transforma la información en argumento de venta y al presentador en un experto de marketing

En el libro de Frommer o en el texto de Tufte, el lector no encontrará consejos para hacer sus diapositivas más legibles o atractivas, ni una guía para redactar buenos títulos, ni siquiera consejos sobre cómo encontrar buenas imágenes, amenizar una reunión o expresarse en público… Pero si encontrará un análisis que ayuda a comprender y evaluar los efectos del “pensamiento PowerPoint”. Lo cierto es que después de la lectura del libro las presentaciones se ven de otra manera, con una mirada más crítica de los formatos donde los esquemas y los diagramas aparecen como argumentos de autoridad pero, al mismo tiempo, tienen la función de decorar, ilustrar y divertir a la audiencia. Consiguen captar la atención y asimismo la distraen y, en lo que se refiere al arte de la oratoria en sí mismo, no es muy distinto al arte del actor, en el mejor de los casos, o al malabarista, en el peor.

Para terminar, añadiendo sal y pimienta a esta entrada en el blog, el PowerPoint permite que un necio con una presentación más o menos bien estructurada y, sobre todo, bien diseñada pueda ser percibido como un experto por la audiencia. Mientras que un experto, con un pensamiento bien organizado, las ideas claras y con conocimiento profundo del tema sobre el que expone, la audiencia lo percibirá como tal, y la presentación queda reducida a un simple apoyo en la comunicación, cuyo valor radica en la aportación de datos suplementarios o a ilustrar con esquemas u otro elemento multimedia algún aspecto de su discurso. El problema es que muchos necios, hoy en día, acaban siendo percibidos como expertos gracias al PowerPoint.

El PowerPoint tiene que ser como el lápiz de Guille, el hermano pequeño de Mafalda, personajes creados por Quino, una herramienta capaz de convertir en contenido todo nuestro conocimiento y saber.

Wikipedia. 10 años de conocimiento colaborativo

En enero de 2001, Jimbo Wales y Larry Sanger, los promotores de la enciclopedia Nupedia, un modelo de enciclopedia basada en la aportación de académicos que ofreciesen contenidos de forma voluntaria y gratuita, después de comprobar el poco éxito de su proyecto original, decidieron utilizar los wikis y cambiar de enfoque como base para el proyecto de la enciclopedia Wikipedia.

Hoy, despues de 10 años, la enciclopedia Wikipedia es un fenómeno extendido a nivel mundial, se puede considerar la enciclopedia del planeta por su volumen, la versión inglesa con más de 3,5 millones de artículos o la española con cerca de 700 mil, sin contar con versiones en lenguas como el Esperanto o el Latín y con cientos de millones de usuarios que acceden mensualmente. Un dato, comparativo la versión online de la Enciclopedia Británica, la enciclopedia de referencia, no llega a los 200 mil artículos, la versión 2010 en papel con 65 mil artículos tiene un coste de 1.349 dólares.

Si en el siglo XVIII con la Enciclopedia de Diderot y d’Alambert, se consiguió establecer un compendio de conocimientos científicos, artísticos y técnicos que permitió establecer un “corpus” de la sabiduría erudita puesta la servicio de la sociedad y, al mismo tiempo, derribaba los ídolos que la razón desaprobaba y ponía un signo glorioso a los valores modernos, en el siglo XXI, surgió Wikipedia, probablemente el mayor esfuerzo de colaboración en la generación y recompilación del conocimiento que se ha producido hasta ahora.

Algunas personas podrán considerar que no es comparable la calidad del trabajo de un grupo de “expertos” cualificados con el resultado que se pueda obtener de una producción colectiva sin ninguna acreditación de conocimientos previos. Pues bien, en diciembre de 2005, el semanario científico británico Nature entregó 42 artículos sobre diversos temas de la Enciclopedia Británica y la enciclopedia Wikipedia a expertos independientes para que pronunciasen sobre el rigor de estas informaciones sin saber de dónde provenían, y éstos llegaron a conclusiones que sorprendió a más de uno: “solamente han sido detectados ocho errores graves, como equívocos en conceptos importantes; cuatro en cada enciclopedia”, señaló la publicación científica. Asimismo sobre los errores, el diagnóstico  fue sorprendente: “los verificadores también han hallado numerosos errores factuales, omisiones o declaraciones engañosas: 162 en la Wikipedia y 123 en la Británica”.  En sus conclusiones, Nature afirmó que la ventaja de Británica con respecto a la Wikipedia “podría no ser grande” en cuestiones científicas, lo que resulta “sorprendente” teniendo en cuenta la forma en que se redacta la obra en Internet. Sin embargo, criticaba la forma en que están elaborados los artículos, sin ser sometidos a un comité de relectura, y por la importancia excesiva que concede a algunas teorías polémicas.

Es cierto, que en la Wikipedia, junto con artículos de asombroso saber y erudición, hay muchos artículos cortos o esbozos que precisan ser ampliados, también nos podemos encontrar con muchos errores y algún que otro artículo malintencionado, pero para muchos usuarios tiene un alto grado de fiabilidad, posiblemente tanto como una enciclopedia con el “pedigrí” de la Enciclopedia Británica elaborada con redactores expertos y remunerados. El fenómeno de la Wikipedia puede asimilarse a un tejido conectivo con una participación colectiva que, con la Red, es posible materializar y hacer operativa la idea de identidad y, sobre todo, de inteligencia colectiva.

Wikipedia muestra una notable resistencia al vandalismo y a las batallas ideológicas. Son mucho los ojos que vigilan las entradas populares. Un estudio efectuado por IBM en el 2007, The Hidden Order of Wikipedia , reveló que el tiempo de reparación medio para un daño en las entradas importantes, como “Islám” es inferior a cuatro minutos. No existe un supervisor profesional, simplemente es la conducta que surge de la multitud de voluntarios profesionales-aficionados. Es como si su enorme y creciente ejercito de guardianes fuera un ejercito inmunitario, siempre vigilante y dispuesto a responder a cualquier amenaza para el organismo.

La enciclopedia también se ha dotado de herramientas para su autoprotección, como Wikipedia Scanner, una herramienta de seguimiento que permite saber quién y cuándo se editan las entradas. Sorprendentemente, descubrieron que ciertos organismos oficiales e instituciones, como la CIA, editaban entradas de la Wikipedia con intenciones que podrían calificarse de nada inocentes.

Wikipedia en el 2007 se utilizó como un estudio de caso de la escuela de negocios de Harvard, Andrew McAfee en la propuesta del caso se plantean una serie de cuestiones, que a nuestro entender son claves. Y que se resume en los siguientes puntos:

  • ¿Por qué un proyecto planteado formalmente como la Nupedia, buscando la colaboración de expertos, no tuvo la capacidad de convocatoria que tuvo Wikipedia en sus inicios cuando se planteó como espacio abierto a todos?
  • ¿Por qué la Wikipedia, donde acuden miles de personas y cualquiera puede  editar y modificar los artículos, consigue un buen nivel de calidad si lo comparamos con las enciclopedias profesionales?
  • ¿Cómo se asignan los derechos de decisión?
  • ¿Qué ventajas aportan las visiones de los inclusionistas contra los deletionistas? Es uno de los debates sobre las características de Wikipedia. Los “inclusionistas” defienden la idea de que la enciclopedia, al no ser una obra en papel, no tiene porque estar limitada el número de entradas. Mientras que los “deletionistas”, consideran que la Wikipedia no debe ser un cajón de sastre y debería mantener un espíritu enciclopédico y, por tanto, la posibilidad de eliminar entradas sería un instrumento para mantener la calidad del conjunto del trabajo.
  • ¿Si Wikipedia ha generado una estructura de poder muy centralizada que controla y gestiona una legión de trabajadores (una especie de  “bolcheviquismo soviético post revolucionario” según McAfee)?
  • ¿Si la comunidad de Wikipedia practica el derecho de diferenciarse de las opiniones y los juicios de las materias sujeto de los expertos?
  • ¿Si el modelo de la Wikipedia se está siguiendo correctamente y cual debería ser?

En fin, diez años no es mucho tiempo para establecer un compendio del conocimiento, ni lo serán 100 años, pero, hoy por hoy, es el proyecto más serio y estructurado de la (re)construcción del conocimiento.

Fast Knowledge. Twitter propicia el conocimiento basura

Si la comida rápida –Fast Food– es considerada comida basura, el conocimiento rápido –Fast Knowledge– también podría ser considerado conocimiento basura.

Una rápida mirada al Fast Food o “comida basura” observamos que ésta  se caracteriza por su facilidad de consumo al estar acompañado de componentes que estimulan el apetito y la sed y aditivos alimentarios que potencian el sabor y la presentación, aportando mucha grasa y pocas vitaminas y proteínas, sin olvidar un cierto prestigio social de consumo al ligada a formas de ocio juvenil. Además, el Fast Food se fundamenta en un modelo de producción y distribución caracterizado por la homogenización de todos los procesos,  no hay espacio para la improvisación o las sorpresas y  todo el mundo come y saborea la misma comida – en Barcelona o en Beijing-. Lo contrario al Fast Food es el Slow Food o la recuperación del placer gastronómico que proporcionan los alimentos, aprendiendo a disfrutar de la diversidad de sabores y recetas, a reconocer la variedad y a respetar el ritmo de las estaciones del año.

Y lo mismo pasa con el Slow Knowledge conocimiento o conjunto de información que acumulamos mediante la experiencia, el aprendizaje o través de la introspección, y que interrelacionamos para generar nueva información la cual, a su vez, es fuente de nuevo conocimiento. Una espiral que crece y crece a través de  un proceso lento de percepción sensorial, entendimiento y razón. Un proceso donde la dialógica es clave con la aportación de argumentos y refutaciones basados en pretensiones de validez y no de poder.

Lo contrario es ese conocimiento explícito basado en la creencia, la opinión o la sentencia que forman parte del ámbito de lo probable y lo aparente, un conocimiento basura –Fast Knowledge– por su rapidez en la adquisición saltándose todo el proceso cognitivo. Y Twitter, por sus características, es como un local de comida rápida donde la transmisión de conocimiento queda estandarizada en un formato de 140 caracteres sujeto al flujo continuo de los timelines y los retuiteos, un flujo donde domina el divagar, la ocurrencia y la sentencia sin fundamentos y sin argumentos. Además, por su componente social –seguidores/seguidos- se consolidan ciertos clanes de “poder-influencia”, donde las fobias y las filias están al orden del día, y donde se tiende a hacer piña con los afines rehuyendo de la razón de la crítica para pensar y analizar la realidad en que vivimos. Se evita la confrontación de las ideas, se intenta desviar la atención o no contestar nada, callando o fingiendo que lo aducido por otra persona no existe y, por tanto no necesita réplica.

El resultado es que para un número indeterminado de personas el flujo de su timeline es su fuente de conocimiento, tanto en la producción como en el consumo,  y, por tanto, como en la comida basura mucha grasa y pocas vitaminas y proteínas.

Esta reflexión no invalida Twitter como espacio social virtual/real de relación, comunicación, promoción o para compartir referencias a terceros –artículos, libros, blogs, noticias, etc.- que nos permite alimentar nuestro Slow Knowledge.

¿Qué opinas?

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