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Lectura del último libro de Sennett sobre la cooperación

Las estructuras sociales actuales, muy formales e infantiloides, ni nos permiten y ni nos enseñan a cooperar. Este sería una de las conclusiones del último libro del sociólogo Richard Sennett: Together: The Rituals, Pleasures and Politics of Co-operation (Juntos: Los Rituales, los Placeres y la Política de la Cooperación).  Un texto que analiza, con una perspectiva histórica, la evolución de los rituales de cooperación en las iglesias medievales y en los gremios; en los talleres del Renacimiento y en los tribunales; o en los primeros laboratorios modernos y en las embajadas diplomáticas.  Además de dicha perspectiva que nos permite contextualizar históricamente como ha ido evolucionando la cultura de la cooperación, para el momento actual, Sennett explora la naturaleza de la cooperación, identifica las razones por la que se ha debilitado y cómo se puede mejorar analizando las experiencias y las nuevas perspectivas en la cooperación a través de Internet; en los conflictos étnicos; y en otros colectivos profesionales y sociales.

Este nuevo texto de Sennett se corresponde con la segunda entrega de su trilogía sobre la “cultura material” y las competencias que los seres humanos necesitan para una coexistencia feliz. En el primer libro (El artesano), Sennett reivindicaba la concepción humanista del trabajo donde el conocimiento y las habilidades se acumulan y se transmiten a través de la interacción social (atributos fundamentales del capital social) junto con la motivación básica del artesano (como concepto) cuyo objetivo es lograr un trabajo bien hecho por la simple satisfacción de conseguirlo.

En Together (Juntos), Sennett destaca que en nuestra sociedad contemporánea, estamos perdiendo la capacidad de la cooperación, la cual es necesaria para comprender la complejidad de nuestra sociedad. Según él, la cooperación se desarrolla a través de la profundización de los vínculos informales entre las personas y requiere siempre una dimensión voluntaria y subjetiva basada en la confianza. Algo difícil si consideramos, según el autor, la dificultad que tienen las personas en establecer y mantener relaciones informales en nuestra sociedad actual.

Hoy en día, las personas están obligadas a seguir los procedimientos preestablecidos y formalizados en vez de cooperar, al mismo tiempo que se estigmatiza las redes informales: lo formal favorece la autoridad y busca evitar sorpresas. Mientras que las relaciones informales son por definición fluidas e imprevisibles. Para Sennett,  los momentos de crisis evidencian la fragilidad de la organización formal, y, en consecuencia, la fuerza de las colaboraciones informales. En este punto, el autor señala que la investigación sobre cómo las comunidades afrontan los desastres indica que las redes informales son mucho más flexibles que las instituciones formales para responder a esas situaciones.

Sin embargo, la formalización de las relaciones en nuestra sociedad actual busca incorporar las relaciones informales con su propia lógica reciclándolas como una herramienta de trabajo. Lo podemos observar en la orquestación del “trabajo en equipo” en muchas empresas, donde la cooperación efectiva sigue siendo escasa porque las personas siguen estando aisladas en sus trabajos aunque les animen a asumir un cierto rol. Aquí Sennett señala que, en el corto plazo, el trabajo en equipo, con su pretendida solidaridad y el conocimiento superficial del otro, es lo opuesto a la cooperación.

Cooperar no es fácil, no forma parte de nuestra tradición cultural. Asimismo, se asume la premisa que las personas, en general, son incapaces de emprender la cooperación. Sennett es consciente de que no hay soluciones sencillas para el desarrollo de dinámicas cooperativas, el principal obstáculo, es que a las personas no se les enseñan las habilidades requeridas para la conducción de las relaciones humanas, como el caso de la cooperación. Por tanto, el camino es largo, pero, como bien señala Sennett, la cuestión es ponerse en ello.

Para él, es un hecho que las organizaciones y las tecnologías a menudo están mal concebidas para facilitar la cooperación. Sennett analiza el fracaso de Google Wave, un entorno destinado a facilitar la colaboración en línea entre grupos de personas.  Para Sennett, Google no entendió las dinámicas sociales de la cooperación y puso a disposición de los usuarios un aplicativo muy complejo y restrictivo. La razón fundamental del fracaso de la aplicación fue porque “el intercambio de información es un ejercicio de definición y precisión, mientras que en la comunicación se trata tanto sobre lo que no se dice como  sobre lo que se dice. La comunicación busca la realidad de la sugerencia y la connotación … En los intercambios en línea como el caso de Google Wave, donde lo visual domina, es difícil transmitir la ironía o la duda. El mero hecho de compartir la información elimina cualquier expresividad. El estudio de empresas, hospitales o escuelas, que a menudo operan con el correo electrónico o tecnologías similares, muestran que la eliminación del contexto a menudo significa la eliminación del sentido y disminuye la comprensión entre las personas.

Una de las claves que señala Sennett son los caminos diferentes (opuestos) que pueden seguir nuestras conversaciones. Uno de ellos es la dialéctica como forma de juego verbal de los opuestos que poco a poco elabora una síntesis. El otro, es la  dialógica como forma de intercambio mutuo por sí mismo, buscando la sintonía con los demás y rebotando en las experiencias de otros de una manera más abierta.  En este sentido, muchas aplicaciones informáticas interpretan la cooperación bajo el prisma de la dialéctica en vez de la dialógica, produciendo un resultado que tiende a limitar la experiencia e inhibir la cooperación. Y resalta Sennett: la sociedad moderna prima la comunicación utilizando argumentos dialecticos en vez de dejarse llevar por los debates dialógicos (la comunidad como proceso).

Sennett denuncia que en el momento actual, hemos pasado de la concurrencia (cooperación a suma cero) a un capitalismo depredador donde el que gana se lo lleva todo. Es decir el capitalismo actual ha desequilibrado la concurrencia y la cooperación. Reivindicar la cooperación es adquirir ciertas habilidades  como la de escuchar, poder expresarse subjetivamente y la empatía. En esta última competencia señala que la conversación dialógica entre internautas prospera gracias a la empatía y el sentido de curiosidad acerca de otras personas.

Para Sennett, la búsqueda constante de la comodidad y la eficiencia va en contra de la cooperación porque se realiza en detrimento de la diferencia y la empatía; y critica el hecho de que tecnología se utiliza frecuentemente para pulir la “eficacia” como forma de control. Reivindica la necesidad de repensar las tecnologías de una forma más humana, porque éstas, por el momento, están bajo el control de organizaciones cuyo único interés es la normalización y el control.

En fin, un texto denso y provocador con grandes dosis de humanismo que, en mi opinión abre nuevas vías para superar la actual crisis económica y, sobre todo, de valores. Es el pensamiento de un autor crítico con toda la cháchara de la meritocracia, porque esta genera una enorme hostilidad entre pares, o crítico contra indiferencia como forma de manejar la diferencia en una sociedad donde la gente se vuelca a los suyos, no a un complejo tejido social en el que las personas se mezclan.

Después de esta segunda entrega, quedamos a la espera de la tercera que versará, según Sennett, sobre las habilidades necesarias para producir y habitar entornos sostenibles (las ciudades).