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Economía para Dummies. Crédito, deuda y la moral del mercado

El “combustible” de la economía, desde la revolución comercial en la Edad Media,  siempre ha sido el crédito, tanto para las personas como para las empresas y los estados. Es decir una economía financiera al servicio de la creación o aportación de valor a todas las actividades relacionadas con la producción de bienes y servicios o para facilitar el consumo. Mientras la economía financiera esté perfectamente sincronizada con la economía productiva en mercados donde todos participan respetando las obligaciones que se derivan de la actividad económica, podríamos imaginar que nos encontramos con la imagen de un crecimiento económico armonioso en espiral donde se cumplen la máxima de que los mercados financieros son eficientes y éstos son favorables al crecimiento económico creando valor, tal como defiende la ortodoxia de los economistas neoliberales.

Sin embargo, las evidencias de la crisis actual nos muestran que la economía financiera actúa por su cuenta y su único leitmotiv es la especulación saltándose cualquier obligación que se deriva de la actividad económica. Durante estas dos últimas décadas, el crecimiento económico en los países desarrollados se ha basado en el crédito para un consumo desmesurado de productos y servicios y de forma creciente de todo por parte de todos acompañado de una serie de productos “innovadores” altamente especulativos basados en la deuda. Y el problema real al que nos enfrentamos es que hay un número elevado de personas, empresas y estados con unas deudas que no pueden pagar, y la demanda ya ha agotado su capacidad de endeudamiento afectando el crecimiento económico, tanto en los países desarrollados como, en el medio plazo, en los países emergentes cuyo crecimiento está subordinado a la demanda de los primeros.

La deuda se ha convertido en uno de los productos donde la “innovación” financiera para los operadores está a la orden del día, es cierto que “la crisis es un sueño hecho realidad para aquellos que quieren hacer dinero” tal como reconoce públicamente Alessio Rastani, un supuesto agente de bolsa independiente, en una reciente entrevista en la BBC donde, según él, a la mayoría de los especuladores no les preocupa el futuro de la economía, porque es la gran oportunidad de que unos pocos ganen mucho dinero a costa de la ruina de la gran mayoría.

Las declaraciones de Rastani, han escandalizado a mucha gente “bienpensante”, hasta nuestra ministra en funciones, Elena Salgado, lo califica de inmoral. ¿Se ha caído del guindo, después de todos estos años “dialogando” con el mercado?

Economía para Dummies. Buscavidas y emprendedores

Simplificando podríamos definir a un buscavidas como la persona que aplica su ingenio para obtener un medio de vida lo más fácil posible sin mayores consideraciones éticas, mientras que un emprendedor, además de buscarse un medio de vida, tiene metas en la vida y está abierto a su entorno para acometer proyectos que persiguen crear valor sea económico, social o cultural.  Al perfil emprendedor, podríamos añadir otras cualidades como que algunos rompen con los criterios dominantes de la mayoría o tienen un relativo miedo al fracaso o están dispuestos a luchar ante los inconvenientes que le surjan en su camino.

Obviamente, entre el buscavidas y el emprendedor, como entre el negro y el blanco, hay una cuasi-infinita gama de grises y nos podemos encontrar con buscavidas-emprendedores y emprendedores-buscavidas.

Para medir el grado de emprendeduría en nuestro país, podemos utilizar como indicador la evolución del nicho por excelencia de emprendedores, es decir, el número de empresas sin asalariados y microempresas de 2 a 9 trabajadores. Y si en este nicho realizamos la comparación entre el sector que ha dominado nuestra economía –el “ladrillo”-  en la última década con el sector de industrias innovadoras-TICs y audiovisual- de la sociedad de la información, podemos observar, de la misma forma que en la entrada anterior “El milagro económico español”, unas tendencias interesantes.

En el sector “ladrillo” con la burbuja inmobiliaria el subsector de actividad relacionada con la construcción (CNAE 45), en el periodo 1999-2008,  la emprendeduría de los profesionales experimentó un crecimiento del 88% en empresas sin asalariados y un 83% en microempresas y en el subsector de los servicios técnicos de arquitectura (CNAE 742) el crecimiento fue de un 55% y un 207 % respectivamente. Crecimientos normales si consideramos que en periodo señalado, España fue el país de la UE donde se construyó más vivienda.

Sin embargo, el subsector de actividad donde se experimentaron unos crecimientos desorbitados fue el de actividades inmobiliarias (CNAE 70) con un 386% y un 243% respectivamente, un sector cuya única aportación de valor es la intermediación en la compra-venta de inmuebles y, salvo honrosas excepciones, es el sector donde los emprendedores fueron pocos y los buscavidas fueron muchos actuando en calidad de agentes activos en el desarrollo de la burbuja en un mercado de compraventa especulativa donde pillaron a una ingente cantidad de pequeños inversores – desde comprar sobre plano hasta adquirir una obra ya acabada, para luego vender más caro- o a propietarios como modo de acceder a una vivienda de mejor calidad mediante hipotecas puente, a cambio de jugosos honorarios por las transacciones.

Mientras tanto, en el sector de una economía avanzada –TICs y Audivisual- es decir, en actividades relacionadas con la electrónica, hardware, software, informática y telecomunicaciones (CNAE 30-32-642-72), con actividades de I+D (CNAE 73) y con actividades audiovisuales (CNAE 921-922), las tasas de crecimiento en la emprendeduría fueron del 74% y del 191% respectivamente. Un dato preocupante si consideramos que en el periodo señalado, en otros países de nuestra órbita socio-económica, la apuesta fuerte era la economía del conocimiento.

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Una realidad que costará tiempo y requerirá importantes transformaciones socio-educativas para superarla, porque  en una entrada anterior nos preguntábamos ¿por qué cuesta ser emprendedor en España? y una de las consideraciones de peso estaba relacionado con los aspectos socio-antropológicos determinantes en el desarrollo de una cultura emprendedora. En nuestro caso la herencia histórica del Siglo de Oro y la cultura de los buscavidas reflejada por Francisco de Quevedo en su novela “Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos Cimorras, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños”, una sátira y caricatura sangrienta de una parte de la sociedad española de la época que, a pesar del tiempo transcurrido, podemos identificar a muchos de sus personajes en nuestro entorno.

Economía para Dummies. El milagro económico español

En septiembre de 2008, El presidente del Gobierno presentó una visión optimista afirmando  que “su objetivo es que la renta per cápita de España supere a la de Francia en tres o cuatro años”. En mayo de 2010, el líder de la oposición afirmo que lo que necesita el país es que vuelva el “milagro español” que fue posible cuando gobernó el PP de José María Aznar. Y lo que debemos preguntarnos es lo siguiente: ¿Cuáles son los fundamentos para que los líderes políticos realicen afirmaciones de tal calibre considerando que, se sobreentiende, cuentan con los mejores asesores económicos?

A primera vista, si observamos la tendencia de creación de empresas en el periodo 1999-2008, vemos que se crearon más de 900 mil empresas (un 136 %) con una repercusión en el crecimiento de la ocupación de cerca de 6 millones de nuevos empleos (139%), por lo tanto, en términos absolutos, nos encontramos con unos datos que podían dar pie a las afirmaciones de ambos líderes políticos.

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Ahora bien, si nos sumergimos en la ingente cantidad de datos que componen la foto macroeconómica (número total de empresas y nuevos empleos) y empezamos a analizar con más detalle y pasamos de la información cuantitativa a la cualitativa, la foto empieza a ser borrosa y aflora la cruda realidad: el supuesto milagro español era un gigante con los pies de barro.

En efecto, si comparamos la evolución del sector de la construcción, directamente afectado por la burbuja inmobiliaria, con un macro sector de industrias que giran alrededor de una economía avanzada del siglo XXI observamos lo siguiente:

En el periodo 1999-2008, del total de empresas creadas, el 49% – 440 mil empresas- estaban vinculadas directamente con el “fenómeno del ladrillo” es decir,  empresas cuya actividades se focalizaban en la construcción (CNAE 45), en actividades inmobiliarias (CNAE 70) y en servicios técnicos de arquitectura (CNAE 742), no incluimos las actividades relacionadas con la fabricación de los materiales de construcción.

Mientras que, en el mismo periodo, del total de empresas creadas, únicamente el 3,5% -32 mil empresas- estaban vinculadas con el sector de una economía avanzada, es decir, en actividades relacionadas con la electrónica, hardware, software, informática y telecomunicaciones (CNAE 30-32-642-72), con actividades de I+D (CNAE 73) y con actividades audiovisuales (CNAE 921-922).

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En resumen, una década dedicada a sembrar de ladrillos y alimentar la burbuja especulativa mientras que los sectores más innovadores se quedaba en los márgenes del sistema. O los asesores expertos de los líderes políticos son unos inútiles o estos últimos no paran de insultar a nuestra inteligencia.

En la serie Economía para Dummies, ya hemos publicado la entrada dedicada a la estructura empresarial española, en una próxima entrada, trataremos el tema de los emprendedores.

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