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El Manifiesto. Bolcheviques 1.0 versus Líderes 2.0

2 Diciembre, 2009

librorojoUn número importante de internautas, entre ellos el que suscribe esta entrada,  se han adherido al Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet” publicándolo en sus blogs, adhiriéndose a grupos en las redes sociales o aportando su opinión en foros.

Es una reacción normal en cualquier país democrático a una medida que puede afectar al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura, en este caso, a través de Internet.

Pero al mismo tiempo la génesis del Manifiesto pone en evidencia las carencias y falta de transversalidad de la Web 2.0 española en lo social y político.  El Manifiesto lo piensan, cocinan y ponen en circulación, atribuyéndose la representatividad de una amplia mayoría,  un reducido núcleo de “lideres” de opinión en la blogosfera española, me atrevería afirmar que muy reducido. Una actitud que parecida a la  imagen de los bolcheviques de la revolución Rusa o China, en la que un reducido número de personas se autoproclamó vanguardia de la gran masa e impuso su pensamiento y estrategia para conducirnos a un mundo mejor.

Estos bolcheviques viven una gran contradicción, por un lado son pregoneros y opinadores de los principios de la Web 2.0 –participación, conversación, colaboración….. pero muchos actúan como bolcheviques 1.0, estás conmigo o estas contra mí , rehúyen cualquier conversación, transmiten unidireccionalmente y rápidamente buscan el protagonismo  reflejo de un pensamiento egocéntrico.

Si se hubiesen comportados como Lideres 2.0, hubiesen pensado, cocinado y, aprovechando su visibilidad en los Medios Sociales y en los Medios de Masas, puesto en circulación un anteproyecto de Manifiesto para que la Web 2.0 de nuestro país pudiese discutirlo, reescribirlo y, al final, trasladarlo al Gobierno.

Publicar un Manifiesto y generar adhesiones por el efecto viral de la red es como la lluvia en el desierto, moja la arena pero esta se seca enseguida.

Lanzar un proceso de conversación en la red alrededor del manifiesto es generar dinámicas, o al menos intentar generarlas, para mantener un debate vivo y constructivo durante un cierto tiempo, el tiempo necesario para los brotes verdes…, donde los protagonistas hubiesen sido todos –creadores, internautas 2.0 y líderes 2.0-.

Lamentablemente, en nuestro país , todavía domina la cultura de la adhesión y no la de la participación y colaboración. Que cada uno le ponga rostro a sus bolcheviques.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

2 Diciembre, 2009

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, manifiesto mi firme oposición al proyecto como ciudadano, internauta y blogger y me adhiero al Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet “de acuerdo con la siguiente declaración:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Señora González-Sinde, estoy muy enfadado

2 Diciembre, 2009

culturaEn su toma de posesión del cargo nos dijo que cree en la Cultura “como generadora del bienestar” y que considera que “una obra de arte, un película, una novela, un cuadro… no son fruto del azar, sino del trabajo de un equipo que siempre tendrá las puertas de esta casa abiertas” y nos aseguró, con relación al P2P, que  su intención, “en un momento en que todos somos internautas, es que hay que tener en cuenta la opinión de todos, hay que hablar y escuchar, para así encontrar una solución que sea buena para todos“.

Hoy nos enteramos por los medios de comunicación que en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible que aprobó el Gobierno y se presentó públicamente la semana pasada,  tienen previsto introducir en la disposición primera del anteproyecto la “salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual” que conlleva la posibilidad de interrumpir Internet, previa autorización judicial, a aquellos abonados que descarguen archivos protegidos por derechos de autor. Obviamente, esta última iniciativa ni estaba recogida en el documento de hace unos días y ni se presentó públicamente cuanto tocaba.

Una iniciativa que, salvo futuras aclaraciones, transmite la sensación de falta de transparencia y de una actuación con nocturnidad y alevosía porque no ha considerado la opinión de todos, no ha hablado ni escuchado y no ha manifestado interés en encontrar una solución para todos.

Lamentablemente, en el anteproyecto para una economía sostenible, no aparece ninguna iniciativa del ámbito de su competencia para afrontar los retos que plantea la Sociedad de la Información y el Conocimiento, nuestro reto del Siglo XXI, donde la Cultura, en mayúsculas, juega un papel fundamental.

Da la impresión de que Ud. únicamente representa una de las partes. La élite de los “creadores” y los sectores industriales productores-comercializadores de los contenidos culturales y se olvida de lo fundamental : que la Cultura, de acuerdo con la UNESCO -Declaración de México de 1982-,  ”da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden“.

Yo desconfío de las élites políticas y económicas que no entienden a la juventud, ni la tecnología, ni la cultura. De unas élites donde los conceptos ocio, cultura, arte, espectáculo,  negocios, cifras de ventas se emplean indiscriminadamente. En su momento, le dije en una carta abierta publicada en este blog que debería pedirle asesoramiento a Jacques Attali, para empezar a entender nuestro mundo. Porque como bien dice Attali, por una vez que se les podía dar algo gratuito a los jóvenes, las primeras víctimas de la crisis, se prefiere engrasar a los Majors de la música y del cine, que se han convertido, cínicamente y conscientemente, en los primeros parásitos de la cultura.

Sinceramente, en vez de defender los intereses de unos pocos, debería establecer un plan de acción para desarrollar una cultura sostenible donde los creadores puedan vivir dignamente de su trabajo –nada que ver con el lucro desmesurado- y todos los ciudadanos disfrutar de los bienes culturales. Un cultura sostenible que permita desarrollar un potente sector cultural del siglo XXI alineado con las potencialidades de las nuevas tecnologías.

Transparencia, diálogo, equidad son elementos claves para desarrollar una política cultural en un país democrático. Yo espero, y creo que muchos ciudadanos esperan, por su parte y por parte del Gobierno que creen las bases de una Economía Sostenible transversal, desde el ámbito económico al cultural, ya que está en juego nuestro futuro como personas y como País.

El P2P y las descargas por parte de los internautas –la inmensa mayoría sin ánimo de lucro- es una forma de difundir la Cultura en libertad, a pesar de que algunos siguen pensando que es un atentado a los “hipotéticos” derechos de propiedad de los autores. Para entender esto, se requiere entender la lógica de La Red y del mundo en el siglo XXI.