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Economía Altruista en la Red

28 Septiembre, 2009

EconomiaAltruistaLa Economía Altruista se caracteriza porque el comportamiento racional de quienes la practican apela a valores de solidaridad interpersonal, deber-compromiso o simpatía, en contraposición con el individualismo metodológico de la Ciencia Económica que establece que el homo economicus es, por naturaleza, egoísta al defender sus propios intereses personales.

La mayoría de los economistas interpretan el altruismo como un comportamiento irracional desde el punto de vista de la economía y, por este motivo, la teoría económica ha encontrado pocos apoyos para incorporar y valorar las actividades altruistas por los límites establecidos por el supuesto neoclásico de la maximización del interés particular. Pero, aunque todavía no forme parte del PIB, el nivel de bienestar ético-moral de los individuos es una variable que cada vez tiene más peso en la sociedad.  Un dato significativo para una sociedad liberal y conceptuada de individualista  como la de los Estados Unidos, cerca de 62 millones de los ciudadanos  -26,4 % de la población adulta- realizan trabajos de forma altruista, con una dedicación de más de 8.000 millones de horas anuales valoradas en 162.000 millones de dólares.

Al margen del altruismo organizado que se canaliza a través de las organizaciones sin ánimo de lucro, desde las ONGs a Entidades Financieras que operan a precio de coste, gracias a las TICs, en la Red, están apareciendo muchas iniciativas que persiguen los principios básicos de la Economía Altruista, donde el ejemplo de mayor transcendencia altruista es la donación de tiempo de ocio propio para ayudar o colaborar con el prójimo.  

A continuación presento algunos ejemplos que ilustran la Economía Altruista en la Red:

  • Wikipedia. Posiblemente el caso más paradigmático de la elaboración colaborativa de la enciclopedia más extensa en la historia de la humanidad.
  • NetMums. Una red social que agrupa a una comunidad de madres y padres para compartir sus  experiencias y conocimiento sobre los niños, impulsando, a la vez, los encuentros en la  vida real. Cubre el territorio del Reino Unido y cuenta con más de 500.000 usuarios que se ayudan mutuamente.
  • Couchsurfing. Una comunidad global online de viajeros y personas dispuestas a acogerlos en sus  casas ofreciendo alojamiento gratis –compartir el sofá-. Estamos hablando de cerca de un millón y medio de miembros de más de 65 mil ciudades del mundo y con más de 3 millones de experiencias, tanto por el que ofrece su alojamiento como por el beneficiario,  valoradas como positivas (99,8 %).
  • OpenEverything.  Un espacio global de conversación acerca del arte, ciencia y el espíritu del “Open”. Reúne  a personas interesadas en la cultura del “abierto” para crear y mejorar software, educación,  medios de comunicación, arquitectura, comunidades locales, etc.
  • SlicethePie. Una productora musical gestionada desde el Reino Unido, pero abierta a todo el mundo, que recoge la opinión  y valoración de miles de personas sobre artistas o grupos  musicales emergentes y facilita a los aficionados la posibilidad de invertir en la producción  de discos.
  • Cultura 3.0. Una plataforma donde un grupo de intelectuales e investigadores españoles propician lo que denominan la tercera cultura, es decir,  una cultura realmente “popular”, que no requiere intermediarios, místicos o intelectuales, sino que posibilita a cualquier ser humano a responder por si mismo a las grandes preguntas de siempre.

El crecimiento y funcionamiento de la Red, en buena medida, se está basando en la generación colaborativa y cooperativa de contenidos por parte de los usuarios, sin un afán, al menos inmediato, por recibir una recompensa económica o material directa, junto con determinadas iniciativas de prestación de servicios o intercambio de bienes sin mediar una compensación económica.

Esta tendencia, rompe, en cierta medida, con el “hecho natural” de convertir en mercancía todos los factores de producción –tierra, naturaleza, trabajo, seres humanos- en beneficio del capital, tesis que los teóricos liberales de la economía han defendido en la institución de un mercado libre, por ejemplo, Adam Smith en la Teoría de los sentimientos morales veía esta dimensión del concepto de mercancía como un hecho natural.

Hoy por hoy, es un hecho de que existe una Economía Altruista en la Red en pleno crecimiento, y que implica a millones y millones de seres humanos. Unos prestando servicios directos a terceros, y otros generando contenidos y conocimientos de los que nos podemos aprovechar todos. Obviamente es difícil determinar el valor económico actual, ni el peso que podrá a adquirir esta economía en un futuro. Así como, las transformaciones sociales, económicas y políticas que pueda conllevar. Transformaciones que pasan por un debate de gran calado, sobre todo en las sociedades occidentales, entre la  predisposición “natural” del género humano hacia el altruismo o hacia el egoísmo y la codicia.

Web 2.0. ¿El huevo o la gallina?

21 Septiembre, 2009

Huevo_GallinaEl fenómeno de la Web 2.0 es como el dilema de ¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? En algunos círculos se va asumiendo que la Web 2.0 es algo más que la  evolución de las aplicaciones web en la Red.

La Web 2.0, como filosofía, es una postura mental, una actitud, una forma de concebir las relaciones y compartir la información y el conocimiento y, por tanto, se entiende que cualquier actividad con el sufijo 2.0, debería compartir dicha postura mental. Por ejemplo: Empresa 2.0, Marketing 2.0, Administración 2.0, Turismo 2.0, Educación 2.0, y un largo etc.

Conversación, colaboración, cooperación, identidad, reputación, transparencia, entre otros, son conceptos que se manejan alrededor del término 2.0. Son conceptos que, en principio, socavan el modelo institucional “norma-control-represión” que se fue gestando a partir de la  primera Revolución Industrial. Un modelo vigente actualmente, aunque en crisis, donde el poder funciona y se ejercita en una organización reticular donde circulan los individuos que están siempre en situaciones de sufrir o ejercitar ese poder a nivel macro (estado-ciudadano) o a nivel micro (jefe-empleado, profesor-alumno, hombre-mujer, adulto-adolescente, experto-amateur, médico-paciente….). Un poder que transita transversalmente, que no está quieto en los individuos.

En la Red, con las herramientas Web 2.0, millones y millones de personas empiezan a conversar, y algunas de ellas van más allá colaborando y cooperando en las plataformas sociales (los prosumidores)  estableciéndose, de forma espontánea, un ecosistema regulado por aspectos como la identidad, reputación o la transparencia. Un ecosistema que choca frontalmente con el modelo institucional “norma-control-represión” vigente y que está provocando un replanteamiento de dicho modelo hacia un nuevo sistema de norma-control-“represión”, donde los conceptos tradicionales de autoridad son incapaces de entender y criticar. Un poder que en vez de ser represivo directo, realza la vida abogando por los derechos individuales y por el libre mercado. No tenemos que olvidar que esta tendencia está imbricada en los discursos y políticas liberales y neoliberales.

Con un ecosistema donde surge la figura del ciudadano 2.0, algunos de los poderes institucionales intentan posicionarse y dar una respuesta. Por ejemplo, la empresa o la administración pública. Para ambas instituciones, el nuevo ecosistema social-cultural 2.0 requiere que estas instituciones cambien sus estrategias y tácticas para dirigirse a esta nueva figura de ciudadano que está incorporando los valores 2.0 y, al mismo tiempo, incorporen estos valores en sus estructuras internas.  La mayor dificultad que están encontrando es que los propios dirigentes, salvo raras excepciones, no han asimilado los valores 2.0 y, por tanto, con la simple incorporación de las nuevas tecnologías y  las herramientas 2.0, sus resultados son más bien pobres. La visión 2.0 en las instituciones son, en definitiva, soluciones a viejos problemas.

Al margen de las promesas de los chamanes digitales, lo que parece claro es que más temprano que tarde, se consolidará un Poder 2.0, cuyas normas y controles, posiblemente, se articulará en la información y el conocimiento,  y está por dilucidar cuales serán los mecanismos coercitivos y sus agentes en una Sociedad 2.0.

Por el momento, quien lidera las iniciativas 2.0 son los ciudadanos, nativos o emigrantes digitales, que están interiorizando dichos valores junto con una avanzadilla que actúan como fuerza de transformación. Mientras que los poderes económicos y políticos lo único que persiguen es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación, eso si, cambiando algunos comportamientos para que nada cambie.

¿El huevo o la gallina?: La primera cosa viva que podemos calificar de cómo gallina sin temor a equívocos es el primer huevo. Profesor John Brookfield, especialista de genética de la evolución de la Universidad de Nottingham (Inglaterra).

Free de Chris Anderson-Una visión de una economía basada en la gratuidad

6 Septiembre, 2009

 

free_500Chris Anderson, editor jefe de Wired, una de las revista de referencia sobre el mundo digital, preconiza en su último libro “Free-The Future of a Radical Price” que la gratuidad debe ser uno de los ejes centrales de los intercambios económicos. Una tesis pretendidamente radical y  discutible en muchos de sus aspectos, pero que aporta algún que otro argumento interesante para los debates sobre el modelo económico que deberían surgir de la crisis actual.

Resumiendo, Anderson, utiliza una serie de ejemplos –compañías low-cost, Google, Skype, etc.-, muchos de ellos estudios de casos clásicos, para establecer una tipología de modelos de la gratuidad que pueden generar beneficios más allá de la publicidad, entre ellos: el Freemium, una versión gratuita financiada por una versión más completa de pago; los subsidios cruzados, que condiciona un producto gratuito o casi gratuito a una determinada compra; el coste marginal cero,  el ejemplo de ofrecer el acceso a la música con el coste más bajo –tendiendo a cero- para promover un concierto; o las donaciones o el valor de cambio,  el acceso al servicio es gratuito si el usuario se implique en su mejora.

Como aportación más interesante, introduce los conceptos de reputación, credibilidad y autenticidad como nuevo valor monetario a considerar.

 Asimismo, en su libro, establece las reglas de la gratuidad basadas en diez principios según su razonamiento, la mayoría de ellas son obvias para las personas que nos movemos por la Red. El único valor que aporta Anderson es su capacidad de sintetizarlas y recompilar algunas prácticas actuales (más de cincuenta) y realizar una serie de inferencias. A modo de resumen, sus principios son:

  1. Si un producto es digital, más pronto o más tarde será gratis.
  2. Los bienes físicos se resisten ya que sus costes marginales tienden raramente a cero, pero puede ser interesante ofrecerlo gratis vendiendo otra cosa.
  3. La gratuidad en el dominio digital no se podrá parar con leyes o sistemas de protección, porque alguien, en algún lugar, lo liberará.
  4. Se puede ganar con la gratuidad porque lo gratis abre puertas, atrae nuevos consumidores y se pueden generar ingresos con algunos de ellos que estarán dispuestos a pagar.
  5. Redefinir el mercado vendiendo un servicio o un concepto que gira alrededor de nuestro producto principal.
  6. Si el coste de cualquier cosa tiende a cero, la gratuidad es cuestión de tiempo. ¿Por qué no ser el primero?
  7. Más pronto o más tarde, estaremos en concurrencia con lo gratuito.
  8. No adoptar un posicionamiento de la gestión de la escasez en un mundo de la abundancia.
  9. La gratuidad hace que otras cosas sean más valoradas.
  10. Gestionar por lo abundante no por lo escaso.

En fin, Salvo algunos aspectos, no ha nada nuevo bajo el Sol. Porque, en definitiva, en la economía uno de los principios básico es resolver la ecuación coste/ingresos, el resto es marketing.

Bueno, volviendo a la realidad, compré en un kiosco del aeropuerto de Chicago el libro de Anderson (con copyright, para más inri)  y tuve que pagar religiosamente los 26,99$ + Impuestos. ¿Free????  Noooo, en todo caso Freemiun, porque nos ofrece gratuitamente el audiobook (sic).

Un modelo de negocio 2.0-Según Jaime Castelló

4 Septiembre, 2009

 

youtube-length-limitAcabo de leer la entrada “Un modelo de negocio 2.0” de Jaime Castelló en su blog Management 2.0 en  CincoDías.com y, la verdad me ha provocado algún que otro sarpullido neuronal considerando sus credenciales: “Director Asociado del Executive MBA de ESADE en Madrid”.

Sarpullido porque plantea, en mi opinión, un análisis precipitado y poco fundamentado y me recuerda ciertas líneas argumentales en la línea de los que provocaron la burbuja de las punto.com hace casi una década.

Según la argumentación de Castelló, al margen de que el debate de los modelos de negocios de las plataformas sociales (la Web 2.0) está centrado sobre la manera de conseguir ingresos, para él, posiblemente la clave está “en los costes, en la bajada constante y previsible de los costes en los que incurren estos servicios” y fundamenta dicha tesis en tres tendencias:

La primera: “Coste de ancho de banda, el coste más importante, y que ha ido cayendo un 20% anual en los últimos 5 años”.  Cierto, el coste de ancho de banda ha caido en los últimos años, pero olvida algo elemental, lo que se reducido drásticamente es el coste del Mega en los últimos 5 años pero se ha incrementado de forma exponencial su consumo.  Se estimó que en el año 2007, YouTube consumió tanto ancho de banda como toda Internet en el año 2000. La explicación es simple: un usuario de las plataformas sociales –prosumidor- visualizando y cargando contenidos pesados (fotos, videos,…) está consumiendo un ancho de banda importante y, considerando la concurrencia y los niveles de calidad que deben dar estas plataformas –simplemente por fidelizar-  esta partida de gastos es importante y seguirá siendo importante.

La segunda y tercera: “Almacenamiento, que puede ahora ser alquilado (sin costes fijos de servidores y su mantenimiento)” y “Hardware, que cada vez es más barato, y que también puede ser alquilado”.  Cierto, las plataformas sociales pueden ahorrarse fuertes inversiones en infraestructuras y su mantenimiento y trasladarlas a gastos por servicio de terceros. Pero los costes continuaran creciendo porque los prosumidores van aportando, día a día, miles y miles de Gigas con sus contenidos pesados.

Para finalizar, Castelló, concluye que en la Economía 2.0 -hasta donde llego yo, únicamente existe una economía basada en la oferta y la demanda, otra cuestión son el (los) modelos que regula dicha economía – “la clave no estará ya tanto en conseguir importantes ingresos para cubrir costes enormes, ya que estos últimos cada vez serán más pequeños. En un mundo en el que los costes se reducen, las empresas tienen libertad para independizarse de los anunciantes y ser realmente únicas y originales”.  En este punto, decir que la ecuación coste/ingresos opera globalmente y cualquier modelo de negocios sin unos ingresos que permitan cubrir, como mínimo, los costes está abocado al fracaso –lección de la burbuja.com-. La clave de la cuestión sigue siendo el cómo las plataformas sociales, la Web 2.0, además de la publicidad, puede generar ingresos para garantizar su viabilidad.

Por último, señalar que aunque Chris Anderson defiende en su último libro –Free. The future of a radical price- la tendencia de la era de lo gratuito, esto no quiere decir que la desaparece la ecuación coste/ingresos.

Transformación con IVA

25 Junio, 2009

spanishLiderazgo de personas con IVA –léase Ideas, Valores y Actitudes-“ y la necesidad de que las instancias políticas lo que deben hacer es crear un entorno favorable para que “las miles y miles de decisiones diarias de las empresas  y los empresarios” puedan conducir a España a protagonizar un cambio de modelo que le permita salir de la crisis actual, son, en mi opinión, dos ideas fundamentales expresadas por Carlos Losada, director general de ESADE, en su conferencia en la sesión de Tribuna Barcelona, el lunes pasado.

Que España necesita transformar su modelo económico, es una necesidad incontestable a tenor de como nos está sacudiendo la crisis mundial actual. Hace un año y medio, según las instancias políticas del gobierno: el país iba bien, era el Estado de la UE que mejor había crecido estos años y que más había ahorrado, convirtiéndose en un país prospero y con una economía sólida. Y ahora nos vemos como un púgil en el ring recibiendo devastadores ganchos –de izquierda y de derecha- en cada round.

Al vuelo, el diagnostico no es favorable. La crisis financiera mundial tiene paralizado el flujo crediticio y las empresas y consumidores se las ven y desean para conseguir los recursos para realizar su actividad de compra e inversión. La explosión de la burbuja inmobiliaria en España, que se venía venir desde hacía tiempo, un sector con una gran incidencia en el empleo y en la economía -casi el 18% del PIB o, según estimaciones más reales, casi el 40% si se contabiliza el sector servicios relacionado con el mercado de la vivienda-.  La aceleración de la crisis en el sector turístico, otro de los sectores fundamentales de la “economía sólida” con un modelo “playa, sol y sangría” agotado desde hace bastante tiempo, el segundo sector por su aportación directa al PIB –más de un 12%, sin contabilizar otros sectores relacionados-. O, entre otros, la crisis del sector del automóvil, un sector que se desarrolló con la implantación de fábricas, a finales de los años 70 por empresas extranjeras, aprovechando los bajos salarios y una serie de condiciones favorables, pero que a fecha de hoy es inviable por el ajuste de la producción internacional y la deslocalización en regiones con costes salariales por hora y trabajador muy inferiores en países del Este de Europa o el Norte de África.

No hay que ser un gran experto para observar que la “economía sólida” de este país está noqueada con un futuro muy sombrío. Transformar el modelo económico va a requerir muchas ideas para impulsar sectores con potencial de crecimiento donde se pueda aportar valor añadido en una economía cada vez más global. Se identifican sectores como el aeronáutico, las biotecnologías, las energías renovables y el sector de las tecnologías de la información y el conocimiento. Obviamente son sectores de futuro, con un gran potencial de crecimiento en una economía basada en el conocimiento y, lo importante, tenemos experiencias y personas cualificadas. Pero también se van a requerir muchas ideas para transformar algunos de los sectores “clásicos” de la economía española aplicando criterios de sostenibilidad, diseño y calidad.

Asimismo, transformar el modelo económico va a requerir transformar los valores y las actitudes. Llevamos muchos años asentados en una cultura basada en el “pelotazo”, el éxito fácil y en un consumo desmesurado. Una cultura que ha impregnado a mucha gente, sean empresarios o simples consumidores, y de aquellos polvos vienen estos lodos. Millones de parados que difícilmente se incorporaran al mercado de trabajo, ciento de miles de familias que arrastraran durante años las cadenas crediticias, etc… Una cultura que ha propiciado, por activa y por pasiva, la visión cortoplacista y electoralista de las instancias políticas, tanto en el gobierno como en la oposición.

La visión, mi visión no es optimista, pero tengo la esperanza de que la situación pueda cambiar. No vale recurrir al falso optimismo de  los “diminutos, frágiles y precoces brotes verdes” y otras monsergas, porque la psicología económica –cuando falla la teoría y la práctica de la ciencia económica-  nos diga que la creación de un entorno de optimismo, incita a la inversión y el consumo y, por tanto, favorece la salida de la crisis actual.              

El liderazgo de personas con IVA es posible. Hay un gran potencial de ideas y proyectos,  y hay excelentes referentes para transformar los valores y las actitudes. Entre ellos, a modo de homenaje, el gran legado de Vicente Ferrer, el economista intuitivo, inteligente y visionario que nos ha demostrado que se puede transformar radicalmente una realidad con ideas, valores, actitudes y escasos recursos económicos.