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Open Government. La larga marcha

30 Septiembre, 2009

oGovLa primera cuestión es delimitar el concepto de Open Government –oGov-. En una primera aproximación, es un modelo de relación de las AA.PP. y sus gestores con los ciudadanos basado en la racionalización de los procesos administrativos, la transparencia, la accesibilidad y la receptividad.

Si hacemos un poco de historia, desde el famoso manifiesto de David Osborne y Ted Gaebler: Reinventing Government, en el que se planteaba la necesidad del Estado y que una sociedad civilizada no puede funcionar sin un gobierno eficiente; que la gente que está en el gobierno no es el problema, lo son los sistemas en que trabajan… los intentos de racionalizar la operativa de las AA.PP. y sus relaciones con los ciudadanos con las tecnologías de la información y las comunicaciones se remonta a la época de la apertura de Internet a la sociedad y el desarrollo de los discursos sobre Autopistas de la Información, Sociedad de la Información y otros.

Un botón de muestra: cuando en el informe “From Red Tape to Results Creating a Government that Works Better & Costs Less Report”  y la iniciativa “Reinventing Government Online en el marco del programa  National Performance Review del año 1993, liderado por Al Gore durante la Administración Clinton, se establecieron las bases para transformar un modelo de  administración burocrática construido bajo los postulados dominantes en el siglo XIX,  a un modelo de administración electrónica -eAdministración- flexible, interactiva y accesible por la Red.

Desde que se lanzó la iniciativa de Al Gore, hasta hoy, ha llovido mucho, las iniciativas han proliferado –eEuropa o INFO XXI: La sociedad de la información para todos, entre otras-  y hemos vivido algunos cambios. Es cierto que en los últimos 15 años se han producido avances, no los suficientes en mi opinión, en la implantación de servicios online de tramitación para los ciudadanos y se van consolidando iniciativas legislativas para facilitar el desarrollo y la implantación de éstos, por ejemplo, en nuestro país la Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos (LAECSP).

Hoy, en los discursos sobre una Administración más abierta se impone la meme 2.0. En una entrada anterior, decíamos que la “Web 2.0, como filosofía, es una postura mental, una actitud, una forma de concebir las relaciones y compartir la información y el conocimiento y, por tanto, se entiende que cualquier actividad con el sufijo 2.0, debería compartir dicha postura mental”.

Y el concepto de oGov se alinea con la meme 2.0. Javier Llinares, en su blog, publicó una excelente entrada: Open Governement Transformation, donde analizó el concepto desde distintas perspectivas. De su entrada retomo dos de los principios básicos que se manejan en dicho concepto:

  • Administración Transparente: En el sentido de que las AA.PP. aún siendo valedora de la veracidad y la integridad de la información que maneja, no es propietaria de ésta y, por lo tanto, debería poner sus datos a disposición de la sociedad para que cualquiera pueda interactuar mediante el uso de aplicaciones sobre dichos datos, de tal forma que el concepto de servicio público quede liberalizado. Es obvio que este principio de transparencia no implica liberar el acceso a datos personales y privativos de los ciudadanos o aquellos datos que puedan ser considerados sensibles para la seguridad o los intereses del país.
  • Administración Conversacional: Las AA.PP. deben abrirse a los ciudadanos, entablar una conversación con el fin de escucharlos y tomar decisiones basadas en sus necesidades y preferencias,  que facilite la colaboración de los ciudadanos y funcionarios en el desarrollo de los servicios que presta  y que comunica todo lo que decide y lo hace de forma abierta y transparente.

 Asimismo, señalar que en el desarrollo del oGov podemos considerar que, hoy en día, aunque las tecnologías de la información y las comunicaciones son un elemento clave, son herramientas e infraestructuras meramente instrumentales, más bien triviales en el momento en que una parte importante de la sociedad se han apropiado de ellas y todo el mundo las considera como algo natural.

Pues bien, de acuerdo con estos principios básicos del oGov, es decir una Administración transparente y conversacional. La pregunta que nos hacemos es: ¿Cuál es el avance del oGov en nuestro país? Y la respuesta, en mi opinión, es bastante desalentadora, porque, por el momento, quien lidera las iniciativas 2.0 son algunos ciudadanos, nativos o emigrantes digitales, que están interiorizando dichos valores junto con una avanzadilla que actúan como fuerza de transformación.

Una avanzadilla de profesionales del sector privado y del sector público que actúan como evangelizadores o guerrilleros 2.0. Unos calificativos que no los aplico en plan despectivo, ya que yo mismo me considero un evangelizador que lleva más de 20 años dedicado profesionalmente a llevar el mensaje de las bondades de la transformación por esas tierra de “paganos”.  

Por el momento, las iniciativas son escasas, a pesar de lo mucho que se escribe sobre el tema, más bien testimoniales, y es debido a dos motivos:

  • El primero, el más fundamental, es que los poderes económicos y políticos, aquí y allá –efecto globalización ideológica- lo único que persiguen, en estos momentos, es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación y control, eso si, cambiando o más bien maquillando algunos comportamientos para que nada cambie.
  • El segundo, en nuestra realidad más próxima, es el bajo nivel de confianza que la clase política hegemónica deposita en los ciudadanos. Una clase política donde, salvo raras excepciones, domina la mediocridad, con unas estructuras de partido monolíticas y con una férrea disciplina –el que se mueva no sale en la foto-, sin una visión de país –con proyección de futuro- y que únicamente se dirige a los ciudadanos una vez cada cuatro años en busca de su voto con una “conversación” unidireccional -”mitinera”-, y que, cuando gobierna, si hay algo que no practica es la transparencia.

El camino hacia el oGov, será largo, muy largo. Se requieren grandes cambios políticos y sociales para asentar una cultura donde dominen los valores de una democracia verdaderamente participativa, tanto en los gestores de lo público como en los ciudadanos, para garantizar los dos principios fundamentales de oGov: Transparencia y Conversación. Algo que suena, hoy por hoy, a utopía.

Considerando que las grandes transformaciones sociales, económicas y políticas siempre se han producido por amplios movimientos sociales que van tomando conciencia de la necesidad de dichas transformaciones, pues eso, los “evangelizadores” tenemos que seguir llevando, en una larga marcha, nuestro mensaje a todos los rincones y consolidar espacios, aunque sean pequeños, donde se puedan desarrollar los principios fundamentales de un oGov.

Web 2.0. ¿El huevo o la gallina?

21 Septiembre, 2009

Huevo_GallinaEl fenómeno de la Web 2.0 es como el dilema de ¿Qué fue primero: el huevo o la gallina? En algunos círculos se va asumiendo que la Web 2.0 es algo más que la  evolución de las aplicaciones web en la Red.

La Web 2.0, como filosofía, es una postura mental, una actitud, una forma de concebir las relaciones y compartir la información y el conocimiento y, por tanto, se entiende que cualquier actividad con el sufijo 2.0, debería compartir dicha postura mental. Por ejemplo: Empresa 2.0, Marketing 2.0, Administración 2.0, Turismo 2.0, Educación 2.0, y un largo etc.

Conversación, colaboración, cooperación, identidad, reputación, transparencia, entre otros, son conceptos que se manejan alrededor del término 2.0. Son conceptos que, en principio, socavan el modelo institucional “norma-control-represión” que se fue gestando a partir de la  primera Revolución Industrial. Un modelo vigente actualmente, aunque en crisis, donde el poder funciona y se ejercita en una organización reticular donde circulan los individuos que están siempre en situaciones de sufrir o ejercitar ese poder a nivel macro (estado-ciudadano) o a nivel micro (jefe-empleado, profesor-alumno, hombre-mujer, adulto-adolescente, experto-amateur, médico-paciente….). Un poder que transita transversalmente, que no está quieto en los individuos.

En la Red, con las herramientas Web 2.0, millones y millones de personas empiezan a conversar, y algunas de ellas van más allá colaborando y cooperando en las plataformas sociales (los prosumidores)  estableciéndose, de forma espontánea, un ecosistema regulado por aspectos como la identidad, reputación o la transparencia. Un ecosistema que choca frontalmente con el modelo institucional “norma-control-represión” vigente y que está provocando un replanteamiento de dicho modelo hacia un nuevo sistema de norma-control-“represión”, donde los conceptos tradicionales de autoridad son incapaces de entender y criticar. Un poder que en vez de ser represivo directo, realza la vida abogando por los derechos individuales y por el libre mercado. No tenemos que olvidar que esta tendencia está imbricada en los discursos y políticas liberales y neoliberales.

Con un ecosistema donde surge la figura del ciudadano 2.0, algunos de los poderes institucionales intentan posicionarse y dar una respuesta. Por ejemplo, la empresa o la administración pública. Para ambas instituciones, el nuevo ecosistema social-cultural 2.0 requiere que estas instituciones cambien sus estrategias y tácticas para dirigirse a esta nueva figura de ciudadano que está incorporando los valores 2.0 y, al mismo tiempo, incorporen estos valores en sus estructuras internas.  La mayor dificultad que están encontrando es que los propios dirigentes, salvo raras excepciones, no han asimilado los valores 2.0 y, por tanto, con la simple incorporación de las nuevas tecnologías y  las herramientas 2.0, sus resultados son más bien pobres. La visión 2.0 en las instituciones son, en definitiva, soluciones a viejos problemas.

Al margen de las promesas de los chamanes digitales, lo que parece claro es que más temprano que tarde, se consolidará un Poder 2.0, cuyas normas y controles, posiblemente, se articulará en la información y el conocimiento,  y está por dilucidar cuales serán los mecanismos coercitivos y sus agentes en una Sociedad 2.0.

Por el momento, quien lidera las iniciativas 2.0 son los ciudadanos, nativos o emigrantes digitales, que están interiorizando dichos valores junto con una avanzadilla que actúan como fuerza de transformación. Mientras que los poderes económicos y políticos lo único que persiguen es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación, eso si, cambiando algunos comportamientos para que nada cambie.

¿El huevo o la gallina?: La primera cosa viva que podemos calificar de cómo gallina sin temor a equívocos es el primer huevo. Profesor John Brookfield, especialista de genética de la evolución de la Universidad de Nottingham (Inglaterra).

Los propios funcionarios pueden asumir la transformación de los servicios públicos

16 Junio, 2009

SILK_01Cuando una administración pública se plantea la mejora o la transformación de algún servicio público, lo habitual es recurrir a una empresa externa para que realice una consultoría. Y, en general, el proceso de análisis y diseño lo realiza un equipo de consultores apoyados en sus herramientas metodológicas basadas en unos patrones generales contrastados por experiencias anteriores. Durante el proceso de análisis, los  funcionarios y los empleados públicos se convierten en sujetos en observación mediante entrevistas y cuestionarios, la mayoría tratados de forma individual. El resultado final de la consultoría es una propuesta de mejora o transformación, realizada por unos “expertos” externos, donde se han optimizado determinados flujos de los procedimientos; donde se han planteado algunas propuestas organizativas acompañadas de recomendaciones y planes para realizar una gestión del cambio; y, por supuesto, donde se propone una formación específica para que el personal de la organización pueda adaptarse al nuevo diseño.

Todos los que hemos tenido alguna relación con las AA.PP. en el campo de la consultoría, sabemos que un importante número de propuestas de mejoras y transformación de servicios públicos han quedado en papel mojado. En general, porque ha sido difícil de implantar al no contar con la colaboración de los funcionarios o porque, viendo las implicaciones en la organización, los responsables políticos o los gestores han preferido sumir el dossier en el eterno sueño que propicia las profundidades de los cajones de una mesa en espera de tiempos mejores. Eso sí, siempre queda un excelente y bien diseñado power point que, como es habitual, lo aguanta todo.

Pero, ¿Qué pasa cuando alguien plantea que sean los propios funcionarios y empleados públicos los que analicen su actividad, en equipo, colaborando en un proceso de rediseño para la mejora o transformación de un servicio público? Pasa lo que tiene que pasar si el planteamiento es el adecuado: las personas se involucran porque dejan de ser sujetos en observación, se sienten participes de un proyecto y ponen en valor toda su capacidad generando una fuerza transformadora.

Es el caso del Consejo del Condado de Kent –Inglaterra-, en su programa para la innovación de los Gateway, una especie de centros de servicios públicos que reagrupan diferentes organismos –impuestos, servicios de empleo, estado civil, etc.-, que a través del SILKSocial Innovation Lab for Kent- , encargó a la consultora Engine Design el desarrollo de un método para reorganizar los Gateway .  Los responsables del Condado habían detectado que si bien los servicios de los diferentes organismos se habían concentrado en un mismo espacio, la comunicación entre ellos era escasa y, por tanto, el recorrido de los usuarios era complejo y frustrante en la maraña de la oferta de servicios.

¿Cuál ha sido el método propuesto por Engine Design? Básicamente implicar a los funcionarios en todo el proceso, convertirlos en los agentes activos de la consultoría. En la experiencia piloto, un equipo de una docena de funcionarios de los servicios públicos que asumieron el rol de los usuarios –ponerse en la piel del cliente- establecieron fichas de individuos ficticios basadas en casos reales con necesidades reales y, durante 6 meses se dedicaron a analizar su recorrido e interacción con los distintos servicios de la oficina, detallando las interacciones con la administración y proponiendo mejoras. Todo el proceso se fue documentando de forma simple, muy gráficas a través de numerosos talleres de trabajo colaborativos.

Según los promotores del SILK  -véase el video-, la experiencia ha tenido un impacto real sobre los centros públicos donde se han desarrollado los talleres.  Hasta el momento, el proyecto ha servido para demostrar, en la práctica, el potencial del método y, lo importante, el objetivo no es generalizar las conclusiones de los talleres en todos los centros, sino dotarse de los medios para que el método se pueda aplicar en el resto de las oficinas y que sean los propios funcionarios, de cada centro, los agentes de los procesos de transformación de los servicios que están prestando.

Interesante el método de la consultora Engine Design, que aplica el principio de Mao Zedong de “No des el pescado, enseña a pescar”.

Un Facebook de los poderes públicos

16 Enero, 2009

The Boston Phoenix-K Banks

The Boston Phoenix-K Banks

Si las redes sociales como Facebook, MySpace o LinkedIn se van tejiendo con la incorporación voluntaria de las personas y las relaciones que se van tejiendo entre ellas, también nos encontramos con iniciativas de redes sociales involuntarias donde, a partir de información pública dispersa, se van tejiendo una red de personas públicas relacionadas con el poder político, económico, social y cultural. Es el caso de LittleSis, una red social no voluntaria donde están registrados, involuntariamente, los americanos poderosos y las relaciones entre ellos. A fecha de hoy, hay más de 27 mil personas registradas en un entramado de más de 110 mil relaciones. Encontramos hombres de negocio, lobbistas, políticos, artistas, etcétera.

LittleSis es una iniciativa de la Public Accountability Initiative,  una organización independiente para fiscalizar las cuentas públicas que a su vez fue fundada por la Sunlight Foundation, organización, también independiente, cuyo objetivo es utilizar el potencial de la Red para facilitar la transparencia y el acceso a la información sobre los poderes públicos a los ciudadanos.   

El potencial de LittleSis radica en su capacidad de relacionar información utilizando la existente dispersa en múltiples sitios web con la colaboración de analistas voluntarios. Conceptualmente, es una buena iniciativa de utilización de la Red para impulsar la transparencia en los asuntos de los poderes públicos y económicos.

 Fuente: if:Book Social networking in reverse

¿Zapatero 2.0?: Por el momento Zapatero 1.0

13 Enero, 2009

David Simonds- Economist.com

David Simonds- Economist.com

Con la presentación de la web PlanE Del Gobierno español para explicar a los ciudadanos el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo con las medidas para paliar la grave crisis económica, muchos de los medios de comunicación tradicionales, en la Red y blogeros lo han denominado Zapatero 2.0. Y nos preguntamos si esta iniciativa se puede encuadrar en los conceptos y filosofía de la Web 2.0.

Para empezar, la Web está realizada con Wordpress, un sistema de gestión de contenidos enfocado a la creación de blogs bajo licencia GPL. Por tanto, están utilizando una herramienta software libre adecuada para implantar los conceptos de la Web 2.0.

Para continuar, es una iniciativa que, en su intención, se alinea con otras iniciativas que están marcando un nuevo estilo de comunicación e interacción de los gobernantes y gestores públicos con sus ciudadanos, por ejemplo, Barack Obama que ha marcado un antes y un después en la utilización de la Red como un ecosistema para la eGovernance y el eGovernment.

Siguiendo la línea argumental para identificar si en la iniciativa gubernamental están inherentes los conceptos Web 2.0, observamos que en la Web, se explica los diferentes ejes de actuación para las familias, empresas, empleo, financiero y modernización de la economía a través de vídeos, gráficos animados y explicaciones más o menos pormenorizadas de las actuaciones y, en este punto, surge el pero. Porque si el sitio Web se queda así, estamos delante de un sitio web estático clásico acorde con las tendencias de las primeras Webs (la era de la Web 1.0). Por tanto, ¿Qué le falta al sitio web PlanE para establecer un espacio efectivo para la eGovernance?, en nuestra opinión, dos componentes básicos:

Información actualizada periódicamente de cómo evoluciona cada eje de actuación, como se están gastando los miles de millones y que objetivos se van consolidando en el PlanE. Esta información es pertinente por el principio de transparencia de la gestión pública.

Abrir canales de comunicación (conversación) con los ciudadanos y los agentes económicos y sociales donde se puedan recoger sugerencias y opiniones sobre dicho plan de actuación. Si en el mensaje de presentación de la Web, el Presidente nos dice que todos tenemos que hacer esfuerzo y sacrificios y pide nuestra colaboración como ciudadanos, para muchos sería todo un detalle abrir este tipo de canales para impulsar la participación democrática de los ciudadanos, a pesar de que somos conscientes de la dificultad de gestionarlos, empezamos a disponer de algún que otro ejemplo: eGovernance. ¿Me puedes mostrar el camino?