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Google. Zapatero contra Zapatero o la censura de Internet

Jueves, 11 de Marzo de 2010 9 comentarios

Hemos de tomar conciencia que cualquier empresa con mucho poder se convierte en una amenaza, porque los monopolios no solo crean dependencia, sino que abren las puertas a la manipulación  ya sea de datos, información u opinión.

Google , hoy en día, es un cuasi-monopolio en el acceso a contenidos propios o de terceros. Y como todo monopolio que se precie empieza a enseñar su cara menos amable contradiciendo su lema, “Don´t be evil” (no seas malo), porque no parece que refleje la política de la empresa y, por los indicios que se están manifestando, aplica, en determinados casos, una política de “a cada clavo que asome le tocará siempre un martillazo” como lo acaba de demostrar en la comparecencia en la vista oral en la Cámara de Representantes sobre democracia, seguridad y libertad de expresión en la red equiparando a España con regímenes que censuran de forma sistemática el acceso a contenidos como China, Irán, Pakistán o India, entre otras.

El motivo para que Google considere que el gobierno español está censurando el acceso a contenidos de la red es e un auto del año  2007 del Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona, que autorizó al Ministerio de Industria a ordenar el bloqueo, desde direcciones IP españolas, de nueve páginas que, entre otras cosas, llamaban al boicoteo de productos catalanes. Dos de ellas, alojadas en el servicio gratuito de Google.  Es decir, un hecho aislado que responde a una sentencia judicial, podamos estar de acuerdo o no, y no a una política del gobierno del Estado.  Me consta que en estos años, en diversos países democráticos, se han bloqueado cientos de sitios web a raíz de sentencias judiciales interpuestas por personas físicas y jurídicas y, en la mayoría de los casos, nadie ha levantado la voz.

Visto lo visto, la pregunta pertinente es ¿Por qué, ahora después de más de dos años, Google levanta el dedo contra la pretendida censura? La respuesta es clara: es el martillazo que Google le aplica al gobierno español por arropar, a través de su Ministro de Industria, la idea de que los buscadores paguen a las Telcos por el tráfico de los contenidos, un movimiento que está en la línea de los movimientos globales dentro del sector de las industrias de las TICs.

Google se ha convertido en un verdadero imperio y la edad de su inocencia hace tiempo que llegó definitivamente a su fin. Aunque sigue manteniendo su aureola de empresa “cool” está utilizando cada vez más las típicas herramientas de presión –lobbies- de las grandes empresas.

Una estrategia lobista que, en el caso español, se manifestó con bastante evidencia en la presentación del libro de Enrique Dans (véase el video), el pasado día 4 de marzo en Madrid, arropado con la presencia del director general de Google España, Javier Rodríguez Zapatero. Por cierto, un libro prologado por Vinton G. Cerf, Vicepresidente  de Google y jefe de Evangelización de Internet.

Durante la presentación del libro, dominó un discurso sobre el papel de Google en  la pretendida defensa de la neutralidad de la red: Dans poniendo el énfasis en que “Google nos defiende a todos” y una gran parte del debate focalizado en el papel de Google como el “bueno de la película” contra los Telcos como los “malos de la película”.

Una defensa de la neutralidad de la red que obedece a unos intereses muy particulares y no a los intereses generales.

Esta es mi opinión… ¿Qué piensa tú?

Actualización: Google España ha remitido una carta firmada por Bárbara Navarro, European Senior Public Policy and Government Relations Counsel de Google España y Portugal al Gobierno en la que manifiesta que en España no se censura Internet “Desde Google queremos reiterar que no existe ningún hecho en la actualidad que haga considerar a España como un país en el que están limitadas las actividades que se desarrollan en Internet”. Una carta cuyo contenido contradice lo expuesto por Google en la Cámara de los Estados Unidos. Véase “Testimony of Nicole Wang

Después de enseñar los dientes…unos paños calientes.

El éxito del marketing de estodeberíanarreglarlolosquelojodieron

Lunes, 8 de Marzo de 2010 18 comentarios

Por lo que vamos observando, el éxito del marketing de “esto deberían arreglarlo los que lo jodieron” es que no hay marketing. Es la reacción espontánea de todos aquellos que se sienten indignados por los mensajes hipócritas de la campaña –planificada, organizada y bien dotada económicamente- de la Fundación Confianza que agrupa a la “crème de la crème” de las empresas cotizadas del IBEX 35.

El éxito de “esto deberían arreglarlo los que lo jodieron” es el El fiasco del marketing de estosololoarreglamosentretodos.org. Es una especie de ying yang, de dos fuerzas aparentemente opuestas y complementarias que se encuentran. Es la visión 2.0 contra visión 1.0.  Son opuestos pero interpendientes –no puede existir el uno sin el otro- y se consumen y generan mutuamente en equilibrio dinámico –cuando uno aumenta el otro disminuye-.

Son las redes sociales contra la web estática. Son, por un lado, las personas que interaccionan socialmente, que manifiestan públicamente su rabia y desencanto con el “sistema” con todas sus tonalidades sociales, con sus perfiles borrosos que no son sino que están rebelándose contra una situación que consideran injusta. Son personas que han formado un enjambre alrededor de un grupo y una página en Facebook y está dando lugar a otras iniciativas en blogs, redes sociales y páginas web abiertas.

Mientras que por otro lado, la propuesta  es una web estática, blanco sobre negro, donde domina la oscuridad porque está cerrada. Presenta los mensajes de una serie de personajes públicos sazonados con una selección de opiniones de personas anónimas. Eso sí, con unos videos de gran calidad –ya lo decía Quevedo: poderoso caballero es don dinero-. Piden que te sumes a la campaña aportando tú correo electrónico y nombre para recibir correos electrónicos con “buenas noticias de la semana”  como si fuese una medicación de pequeñas píldoras para mantener el nivel de optimismo. Una especie de Prozac digital contra la depresión.

En la web dicen que ya llevan 60.625 adhesiones, es un contador, detrás no se ve a nadie. En la red social, no hay contador, es un grafo social con 68.484 adheridos que sigue creciendo, son adheridos que tienen rostro, perfil y, sobre todo, su opinión.

En la web te proponen que les cuentes historias inspiradoras, que propongas ideas para “arreglar esto”. Historias personales y propuestas de ideas que caen en un pozo oscuro, hoy por hoy, nadie las puede ver. Nada es público –solo aparecen unas pocas noticias-, ni las adhesiones, ni las historias personales ni las propuestas de ideas. En la red social todo es luz, todo los que manifiestan las personas adheridas es visible, con todos sus matices.

A pesar de todo, la campaña “esto solo lo arreglamos entre todos” sigue con sus anuncios en la prensa de papel, en los spots publicitarios en la Televisión –hay dinero-, podrán aguantarla hasta que los patronos de la Fundación se cansen porque son sistema y estructura. La red social el grafo social del descontento durará lo que sus miembros quieran que dure.  Pero, si algo ha quedado claro es que la Web 2.0 se ha impuesto a la Web 1.0 y que los responsables “técnicos” de la campaña del marketing de ideas deberían replantearse algunos de sus paradigmas. Entre ellos, empezar a entender que “cojones” es eso de la Web 2.0  aunque se hayan apoyado en herramientas y servicios web 2.0

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Lo que le respondería Einstein a estoloarreglamosentretodos.org

Viernes, 5 de Marzo de 2010 21 comentarios

La campaña publicitaria estoloarreglamosentretodos.org tiene un alto componente de optimismo narcotizante “buenrollito” está promovida por la Fundación Confianza, un organismo que agrupa a un selecto grupo de las grandes empresas españolas, con una importante participación del sector financiero y  tiene como objetivo pretender “elevar” la moral de los ciudadanos de este país. Eso si, sin el mínimo indicio de autocrítica.

Un mensaje patrocinado por  empresas que contribuyeron a la burbuja inmobiliaria, empresas que tienen como política expulsar del mercado del trabajo a sus empleados mayores de 52 años –alguna con 48 años-, empresas que su único slogan es “consumid,  consumid malditos”. Un ejercicio de hipocresía en un momento en que se le está cargando en las espalda de los ciudadanos las responsabilidades y las incompetencias del poder económico de estos últimos años.

A Albert Einstein se le atribuye la siguiente reflexión y, si estuviera entre nosotros, con toda probabilidad su respuesta sería:

No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado“.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro.

Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Mucho más coherente y realista la contracampaña “Esto deberían arreglarlo los que lo jodieron” en estos momentos, en Facebook son cerca de 50.000 ciudadanos expresando su rabia y críticas. Porque la realidad es que hay que asumir la crisis para transformar todo lo que no funciona.

En la Red la información y los contenidos no son gratis

Miércoles, 3 de Marzo de 2010 7 comentarios

En la mayoría de los discursos sobre el acceso a la información y los contenidos digitales de La Red se consideran que la mayoría de éstos les salen gratis a los usuarios, sea porque éstos se ofrecen gratuitamente o porque se distribuyen de forma no autorizada por sus propietarios, es decir, la denominada “piratería”.

A la pregunta: ¿Realmente a los usuarios les sale gratis el acceso a la información y los contenidos? La respuesta es: NO.

Para empezar, acceder a la Red no es gratis porque los usuarios están asumiendo una serie de costes elevados como:

  • Las cuotas de comunicación,: ADSL, Cable, banda ancha móvil, pagos por acceso a través de los Wi-Fi hotspots, etc.

  • Las inversiones y gastos en dispositivos: Ordenadores personales, software, impresoras, smartphones, lectores de eBooks, cartuchos de tinta,  unidades de almacenamientos auxiliares –CDs, DVDs, pen drives, discos auxiliares-.

  • Las suscripciones a servicios de pago: TV de pago, iTunes, etcétera.

Un geek bien equipado puede estar dedicando entre 200-700€ al mes en el acceso a la información y contenidos si extrapolamos los datos del estudio de Gizmodo. Es decir, nos encontramos con personas que pueden llegar a gastar más en bits que en calorías, en consumir información que en alimentación.

Sin olvidar el coste de “tiempo dedicado”, como unidad económica, para buscar y acceder a la información y los contenidos y, en el caso de los prosumidores, en elaborarlos y subirlos a la Red.

Para continuar,  los ciudadanos están dedicando cada vez más recursos económicos para consumir productos de la Industria Cultural -cultura y ocio-  y es una realidad que está recogida en los anuarios de estadísticas culturales del propio Ministerio de Cultura.

Si observamos la evolución del gasto medio en cultura por hogar, según el anuario del 2009, podemos observar que desde el año 2000 al 2007, ha seguido un crecimiento constante:

Año Gasto medio (€)
2000 232
2001 251
2002 251
2003 268
2004 298
2005 327
2006 352
2007 372

¿Qué incluye dicho gasto?: el consumo de libros; publicaciones periódicas; cine; teatro; museos; equipos de sonidos, TV, imagen fotografía, video; tratamiento de la información e Internet; los soportes para el registro de imagen, sonido y datos; y otros bienes y datos. En el desagregado del gasto podemos observar que hay dos tendencias. Por un lado un crecimiento del gasto en asistencia a espectáculos –cine, teatro, otros- y en equipos y accesorios audiovisuales de tratamiento de la información y, por otro lado, una disminución en publicaciones periódicas y libros.

Es cierto que el coste de la unidad básica de información, el bit, para el usuario puede parecer que tiende a cero, si aplicamos escenarios teóricos pero, en la practica, la realidad es otra. Por ejemplo, si tomamos el caso de un servicio de escucha de canciones vía streaming como Spotify, en su versión Premium con un catálogo de millones de grabaciones, con una cuota de 10€ mes con la posibilidad de almacenar 3.333 canciones en el modo sin conexión, y tomamos como referente que una persona escucha,  por media, unas 20 canciones al día -600 canciones al mes- observamos con una simulación que:

Hace 15 años 10€ = 2/3 CD = 8 canciones = 1,25€ por canción.

Hoy con una media de 1 hora/día dedicada a escuchar música 10€ = 600 canciones = 0,016€ por canción.

A partir de aquí los escenarios son teóricos y no responden a la realidad ni capacidad media de audición de una persona:

Escucha lista 5,5 horas/día 10€ = 3.333 canciones = 0,003€ por canción

Escucha potencial 24 horas/día 10€ = 14.400 canciones = 0,0007€ . Es una cantidad marginal pero que no es igual a cero y no tiende a cero.

Pero, si a la cuota de Spotify le añadimos una estimación del 30% de los costes mensuales de conexión + amortización equipamiento informático estamos hablando de una media de (10+20€) mes y, en el escenario de 600 grabaciones/mes , el coste por canción seria de unos 0,05€ por canción. Para el que se la descarga gratuitamente –pirata- o la escucha en un servicio gratuito subvencionado con publicidad,  su coste seria de unos 0,03€.

Obviamente, algunos buscan diferenciar entre el pago por acceso a la información y el pago por la propia información, pero, para la mayoría de los mortales, no existe esta distinción: si compro un periódico estoy pagando por  el acceso a una información en papel, si pago una cuota de acceso a Internet estoy pagando por acceder a la información en la Red.

La información y los contenidos no son gratis, han descendido los costes de acceso que se han desplazados de un gasto en un soporte físico tipo CD, en el caso de la música, a los gastos de infraestructuras que tiene que asumir el usuario. También la oferta y la demanda ha cambiado y, hoy, una persona puede escuchar 600 piezas de música o canciones por 30€ al mes, hace 15 años tendría que haber pagado 750€. Pero no es una tendencia exclusiva de la música, los precios de muchos productos y servicios han descendido al incrementarse la oferta y descender los costes de producción.

Otra cuestión es como los autores o creadores de información y contenidos cubren los altos costes de la producción primera unidad en un mundo digital donde las siguientes unidades tienen un coste marginal muy bajo y. También, los modelos de negocios que tendrán que desarrollar para que les permitan cubrir los costes de la primera copia de un producto  junto con la parte proporcional de costes generales y los beneficios empresariales.

¿Qué opinas al respecto?

Transformación. Acabar con la falta de responsabilidad

Domingo, 28 de Febrero de 2010 10 comentarios

En nuestro país vivimos en una especie de recreo permanente, en una infantilización de la sociedad tal como lo explica Javier Marías en su controvertida entrevista en “La Vanguardia”.   En la variedad de temas que trata Marías, podremos estar más o menos de acuerdo con su visión, pero lo que es cierto es que sus agudas reflexiones no deja indiferente a nadie.

Marías considera que la infantilización nuestra sociedad ha ido a más: la ausencia de responsabilidad por parte de todo el mundo ante cualquier cosa, ya que, la gente reclama su libertad de moverse, hacer, decir, iniciar negocios, irse a sitios peligrosos y en el momento en que les sucede algo, dicen: que el estado me lo arregle. Es decir, todos nosotros.

Un visión que comparto al 100 x 100 con él. Los ejemplos con los que ilustra su argumentación y los que podemos observar nosotros mismos son evidentes: el caso del Alakrana, una especie de crónica de piratas y corsarios en el Océano Indico, por el que nos tuvimos que hacer responsables todos de que estuvieron allí en una aventura empresarial; o los cientos de miles de inversores en Fórum Filatélico y  Afinsa  que, de forma privada, invirtieron sus “dineros” con la promesa de obtener un tipo de interés  muy superior al del mercado (interesante el foro de Ciao de la época) y que tras la quiebra pidieron responsabilidad patrimonial al Estado, es decir, a todos nosotros; o los miles y miles de personas que asumieron hipotecas al 110-120 % sobre el valor de una vivienda durante la burbuja inmobiliaria -¿cuántos aprovecharon la hipoteca para comprarse un 4×4 de alta gama?- y que, ahora con la crisis, con la pérdida de valor de la vivienda, algunos pretenden que “alguien” se haga cargo de sus excesos al no poder asumir sus deudas.

La lista es extensa: bancos, empresarios, emprendedores, autónomos que, con unas reglas del juego bien definidas –mercado, regulación, fiscalidad, etc- no quiere decir que justas, asumieron sus riesgos y ahora pretenden que todos asumamos sus pérdidas.

La melodía es cansina: los beneficios para mí, las pérdidas de todos. Como dice Marías, piden que les saquen las castañas del fuego, de modo impertinente, nadie agradece nada.  Porque jugamos a ser mayores de edad hasta que hay algún problema.

Estamos viviendo una gran crisis, no se tiene claro como salir de ella, tenemos una economía sumergida importante 23% del PIB según los propios técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda o 16-20% según el Ministro de Trabajo, el gobierno, la oposición y los agentes sociales pasan de puntilla sobre el tema, será porque podría estar aliviando tensiones sociales en una época en la cual el desempleo es de más del doble de la Unión Europea, aunque, según la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, hoy hay millón y medio de trabajadores “fantasmas” sin tributar impuestos o cotizar a la Seguridad Social. Mientras tanto, todas las medidas que se están barajando recaen sobre los trabajadores de la economía declarada.

Salir de la crisis conllevará importantes cambios en la estructura de nuestra economía, un retorno a la austeridad –no somos tan ricos como nos querían hacer creer y muchos se lo habían creído- y una gran transformación: madurar y ser más responsables de nuestros actos tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Queda mucho camino por recorrer.