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El honor perdido del pepino español y nuestros complejos

Observando la crisis del pepino percibo, a través de los medios de comunicación tradicionales y de los medios sociales, una especie de indignación nacional contra una supuesta conspiración de los pérfidos teutones contra nosotros, los celtibéricos altivos. Para una parte de la clase política el pepino se ha convertido en el tótem del honor mancillado de nuestro pueblo. Para algunos de nuestros tertulianos habituales, ha sido una nueva conspiración de Angela Merkel contra la castigada economía española, para otros, tal como está gestionando los alemanes la crisis sanitaria, el derrumbe del mito de la pretendida eficacia germana. Algún que otro, llega mucho más lejos al reivindicar la aplastante superioridad tecnológica de la agricultura española sobre la alemana incluyendo aspectos tan importantes como el sanitario o la sostenibilidad (véase el alegato de Enrique Dans, no tiene desperdicio).

Da la impresión que la gestión de la crisis sanitaria en Alemania y sus efectos colaterales, en particular la crisis del pepino, está sirviendo como catarsis de nuestros complejos de inferioridad. Aún más, hemos juntado el morbo del pepino junto con la exaltación del ánimo nacional. Las imágenes de la consejera de Agricultura andaluza y su séquito dando sendos mordiscos a unos altivos pepinos, la escena de la cúpula del Partido Popular en una especie de comunión colectiva a base de rodajas de pepino o la intervención del eurodiputado de UPyD Sosa-Wagner alzando un pepino, como si se tratase de la Tizona del Cid Campeador, ya forman parte de la grandilocuencia que caracteriza nuestro clásico show celtibérico. Sin embargo, brillan por su ausencia las muestras de solidaridad, por nuestra parte, con una crisis sanitaria que lleva acumulada 24 víctimas y más de 2.000 afectados. Esperemos que en un futuro no tengamos una crisis similar en el contexto de una Europa donde debe primar la convivencia y la solidaridad.

Es cierto que Alemania no está gestionando correctamente la crisis sanitaria, la sensación que transmite es que no gestionan nada, se mueven en el desconcierto que les provoca lo desconocido con un número tan alto de víctimas concentrada en una determinada área geográfica, ignoran el foco de la contaminación, y parecen que están dando palos de ciegos en busca de dicho foco. En un primer momento achacaron el brote de la contaminación a los pepinos españoles, lo que provocó una importante crisis a las exportaciones españolas hacia varios países europeos, luego propusieron a la población tomar medidas preventivas y no consumir tomates, lechugas y pepinos o cualquier tipo de verdura sin cocinar, provocando una crisis interna en los agricultores alemanes que han destruido verduras por valor de dos millones de euros diarios ante la imposibilidad de dar salida en el mercado a las partidas por el miedo desatado entre los consumidores. Recientemente, pusieron el foco en las semillas germinadas de soja cultivadas en la propia Alemania recomendado que no se consuman una amplia variedad de semillas germinadas. En estos momentos, parece ser que se descarta la pista de las semillas germinadas.

No somos los únicos afectados y hemos de dar gracias por estar integrados en la Unión Europea y disponer de canales para reclamar, negociar y obtener indemnizaciones que permitan paliar los efectos de la crisis en nuestras exportaciones. Me parece desafortunada la actitud de “gallito cabreado sacando pecho” que estamos mostrando con nuestros vecinos y socios comunitarios, porque podemos acabar comiéndonos todos los pepinos y hortalizas, habidas y por haber, en nuestras playas desiertas por nuestra falta de madurez y de solidaridad. Muchos de los puestos de trabajo de este país depende de los pepinos, del sol y de la playa, por tanto, cuando tengamos un sector económico de alto valor añadido ya tendremos tiempo de sacar pecho, por el momento, toca humildad y profesionalidad en lo que sabemos hacer, y dignidad y firmeza en reclamar por los daños producidos en nuestra economía pero sin aspavientos. Porque, lamentablemente, la boina de paleto acomplejado nos la estamos poniendo nosotros mismos.

PD: Curioso, estamos destruyendo miles de kilos de pepino y otras hortalizas y los precios en nuestros mercados son similares a los de otros países con salarios base que duplican los nuestros.

Economía para Dummies. Buscavidas y emprendedores

Simplificando podríamos definir a un buscavidas como la persona que aplica su ingenio para obtener un medio de vida lo más fácil posible sin mayores consideraciones éticas, mientras que un emprendedor, además de buscarse un medio de vida, tiene metas en la vida y está abierto a su entorno para acometer proyectos que persiguen crear valor sea económico, social o cultural.  Al perfil emprendedor, podríamos añadir otras cualidades como que algunos rompen con los criterios dominantes de la mayoría o tienen un relativo miedo al fracaso o están dispuestos a luchar ante los inconvenientes que le surjan en su camino.

Obviamente, entre el buscavidas y el emprendedor, como entre el negro y el blanco, hay una cuasi-infinita gama de grises y nos podemos encontrar con buscavidas-emprendedores y emprendedores-buscavidas.

Para medir el grado de emprendeduría en nuestro país, podemos utilizar como indicador la evolución del nicho por excelencia de emprendedores, es decir, el número de empresas sin asalariados y microempresas de 2 a 9 trabajadores. Y si en este nicho realizamos la comparación entre el sector que ha dominado nuestra economía –el “ladrillo”-  en la última década con el sector de industrias innovadoras-TICs y audiovisual- de la sociedad de la información, podemos observar, de la misma forma que en la entrada anterior “El milagro económico español”, unas tendencias interesantes.

En el sector “ladrillo” con la burbuja inmobiliaria el subsector de actividad relacionada con la construcción (CNAE 45), en el periodo 1999-2008,  la emprendeduría de los profesionales experimentó un crecimiento del 88% en empresas sin asalariados y un 83% en microempresas y en el subsector de los servicios técnicos de arquitectura (CNAE 742) el crecimiento fue de un 55% y un 207 % respectivamente. Crecimientos normales si consideramos que en periodo señalado, España fue el país de la UE donde se construyó más vivienda.

Sin embargo, el subsector de actividad donde se experimentaron unos crecimientos desorbitados fue el de actividades inmobiliarias (CNAE 70) con un 386% y un 243% respectivamente, un sector cuya única aportación de valor es la intermediación en la compra-venta de inmuebles y, salvo honrosas excepciones, es el sector donde los emprendedores fueron pocos y los buscavidas fueron muchos actuando en calidad de agentes activos en el desarrollo de la burbuja en un mercado de compraventa especulativa donde pillaron a una ingente cantidad de pequeños inversores – desde comprar sobre plano hasta adquirir una obra ya acabada, para luego vender más caro- o a propietarios como modo de acceder a una vivienda de mejor calidad mediante hipotecas puente, a cambio de jugosos honorarios por las transacciones.

Mientras tanto, en el sector de una economía avanzada –TICs y Audivisual- es decir, en actividades relacionadas con la electrónica, hardware, software, informática y telecomunicaciones (CNAE 30-32-642-72), con actividades de I+D (CNAE 73) y con actividades audiovisuales (CNAE 921-922), las tasas de crecimiento en la emprendeduría fueron del 74% y del 191% respectivamente. Un dato preocupante si consideramos que en el periodo señalado, en otros países de nuestra órbita socio-económica, la apuesta fuerte era la economía del conocimiento.

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Una realidad que costará tiempo y requerirá importantes transformaciones socio-educativas para superarla, porque  en una entrada anterior nos preguntábamos ¿por qué cuesta ser emprendedor en España? y una de las consideraciones de peso estaba relacionado con los aspectos socio-antropológicos determinantes en el desarrollo de una cultura emprendedora. En nuestro caso la herencia histórica del Siglo de Oro y la cultura de los buscavidas reflejada por Francisco de Quevedo en su novela “Historia de la vida del Buscón, llamado Don Pablos Cimorras, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños”, una sátira y caricatura sangrienta de una parte de la sociedad española de la época que, a pesar del tiempo transcurrido, podemos identificar a muchos de sus personajes en nuestro entorno.

Economía para Dummies. El milagro económico español

En septiembre de 2008, El presidente del Gobierno presentó una visión optimista afirmando  que “su objetivo es que la renta per cápita de España supere a la de Francia en tres o cuatro años”. En mayo de 2010, el líder de la oposición afirmo que lo que necesita el país es que vuelva el “milagro español” que fue posible cuando gobernó el PP de José María Aznar. Y lo que debemos preguntarnos es lo siguiente: ¿Cuáles son los fundamentos para que los líderes políticos realicen afirmaciones de tal calibre considerando que, se sobreentiende, cuentan con los mejores asesores económicos?

A primera vista, si observamos la tendencia de creación de empresas en el periodo 1999-2008, vemos que se crearon más de 900 mil empresas (un 136 %) con una repercusión en el crecimiento de la ocupación de cerca de 6 millones de nuevos empleos (139%), por lo tanto, en términos absolutos, nos encontramos con unos datos que podían dar pie a las afirmaciones de ambos líderes políticos.

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Ahora bien, si nos sumergimos en la ingente cantidad de datos que componen la foto macroeconómica (número total de empresas y nuevos empleos) y empezamos a analizar con más detalle y pasamos de la información cuantitativa a la cualitativa, la foto empieza a ser borrosa y aflora la cruda realidad: el supuesto milagro español era un gigante con los pies de barro.

En efecto, si comparamos la evolución del sector de la construcción, directamente afectado por la burbuja inmobiliaria, con un macro sector de industrias que giran alrededor de una economía avanzada del siglo XXI observamos lo siguiente:

En el periodo 1999-2008, del total de empresas creadas, el 49% – 440 mil empresas- estaban vinculadas directamente con el “fenómeno del ladrillo” es decir,  empresas cuya actividades se focalizaban en la construcción (CNAE 45), en actividades inmobiliarias (CNAE 70) y en servicios técnicos de arquitectura (CNAE 742), no incluimos las actividades relacionadas con la fabricación de los materiales de construcción.

Mientras que, en el mismo periodo, del total de empresas creadas, únicamente el 3,5% -32 mil empresas- estaban vinculadas con el sector de una economía avanzada, es decir, en actividades relacionadas con la electrónica, hardware, software, informática y telecomunicaciones (CNAE 30-32-642-72), con actividades de I+D (CNAE 73) y con actividades audiovisuales (CNAE 921-922).

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En resumen, una década dedicada a sembrar de ladrillos y alimentar la burbuja especulativa mientras que los sectores más innovadores se quedaba en los márgenes del sistema. O los asesores expertos de los líderes políticos son unos inútiles o estos últimos no paran de insultar a nuestra inteligencia.

En la serie Economía para Dummies, ya hemos publicado la entrada dedicada a la estructura empresarial española, en una próxima entrada, trataremos el tema de los emprendedores.

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