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Adieu Minitel… Precursor de los servicios online actuales

Cuando Internet era una red restringida al entorno científico-militar, en Francia se puso en marcha un servicio que permitía a sus ciudadanos realizar compras en línea, reservar billetes de avión o tren, buscar y consultar característica de productos, recibir correo electrónico,  participar en foros, consultar bases de datos o chatear, entre otros servicios, en un entorno seguro.

El servicio se denominaba Minitel, un  sistema de videotexto accesible a través de la línea telefónica mediante un terminal “tonto” (pantalla, teclado y modem) que utilizaba una red de comunicaciones completamente centralizada, la red Transpac con protocolo X.25. Era una red concebida para que los usuarios se conectaran directamente a unos servidores centrales para acceder a los datos y aplicaciones que daban soporte a los diferentes servicios. En cierta medida, podríamos hablar de un entorno similar, por su concepción, al Cloud Computing.

Minitel, fue un servicio puesto en marcha por la Dirección General de Telecomunicaciones (DGT) , hoy France Telecom,  en plan experimental en el departamento de Ille-et-Vilaine (Bretaña) durante el año 1981, y un año después estuvo disponible en la totalidad del territorio francés, hasta hace unos pocos días, con su cierre oficial definitivo el pasado día 30 de junio, después de 30 años de servicios.

Con una perspectiva histórica, se puede considerar que Minitel fue un precursor con éxito de muchos de los servicios que Internet nos ofrece hoy, en otras palabras, fue pionero de muchos de los servicios virtuales que utilizamos hoy en día. También señalar que Minitel no fue la única tentativa mundial de poner en marcha una red telemática dirigida al gran público, tenemos el caso de Prestel y Ceefax en el Reino Unido, Bildschirmtext en Alemania o el Ibertex en España. Sin embargo, únicamente Minitel consiguió una amplia aceptación del público gracias a la estrategia de la DGT que decidió, para garantizar el éxito, la distribución gratuita de más de 9 millones de terminales a los abonados de la telefonía fija en sustitución de las guías telefónicas, las “Páginas Blancas”, a diferencia de las otras iniciativas europeas en las que el terminal lo tenía que adquirir el usuario, al cual no veía que le aportase, a priori, algún valor a su vida cotidiana. Sin embargo, con Minitel, de la noche a la mañana, millones de franceses dispusieron de un terminal que permitía el acceso gratuito a los directorios de teléfonos mediante un buscador inteligente y una carta de servicios en línea, que se iba incrementando día a día, que despertaba su curiosidad e interés aunque fuesen de pago.

Aunque el coste de fabricación de los terminales distribuidos gratuitamente fue de unos mil francos, el equivalente a unos 300 euros actuales, como modelo de negocio resultó ser un éxito. A principio de los años 1990, ocho años después de su lanzamiento, la DGT empezó a generar beneficios. Fue un foco de atracción de proveedores de servicios que, a diferencia de las primeras empresas punto-com en Internet, tenían garantizados unos ingresos en un modelo de negocio bien definido. Se cobraba por tiempo de conexión y los importes dependía de los sitios visitados con unas tarifas que iban desde los 0,02 a los 1,41 euros por minuto, una verdadera fortuna en la época, que se repartían entre la DGT (40%) y el proveedor del servicio (60%). A finales de los años 1990, la cifra de negocios de los servicios de Minitel ya superaban los 1.000 millones de euros anuales. Obviamente, las mensajerías rosas (chats para adultos) y los sitios pornográficos tuvieron un gran éxito a pesar de su alto coste. Se estima que en la década de los años 1990, más de un tercio de la población francesas utilizaba de forma habitual los diferentes servicios accesibles desde Minitel.  Un dato para los que están descubriendo las redes sociales como un espacio virtual de activismo político: en 1986, los estudiantes universitarios franceses coordinaron un paro nacional a través de Minitel.

Con la apertura de Internet al gran público, en Francia se planteó una cierta paradoja. Por un lado, los proveedores de servicios fueron reacios, en un primer momento, a dar el paso al nuevo ecosistema de la Web al encontrarse con que los modelos de negocios planteaban grandes incertidumbres en relación a la generación de ingresos. Sin embargo, al mismo tiempo, favoreció el uso de Internet debido a que un gran número de conceptos que organizan nuestra vida digital, como el caso de la mensajería, las redes sociales, la compra online o la consulta de información ya existían, desde hacía más de una década, en Minitel.  No es casualidad que la OCDE publicase, en 1998, el informe “”France’s Experience with the minitiel: lessons for electronic commerce over the Internet“, donde se analizaban las experiencias de comercio electrónico en Minitel y su posible traslación hacia el nuevo ecosistema online que se estaba estableciendo con la apertura de Internet al gran público.

Internet no arrasó con los servicios de Minitel, en el año 2005, todavía se contabilizaron más de 18,51 millones horas de conexión, que generaron 206 millones de euros en ingresos. Minitel, se fue apagando lentamente y el pasado sábado expiró como los viejos rockeros. Requiescat in pace.

 

Educación. “Madurez” tecnológica o conocimiento competencial

Cada día es más frecuente escuchar o leer en foros, ponencias, blogs o artículos de prensa que los más jóvenes, con el aura de nativos digitales,  han alcanzado una pretendida “madurez tecnología” por su facilidad de apropiarse de las nuevas tecnologías, adjudicándole en muchos casos unas pretendidas competencias “naturales” con relación al conocimiento y la información. Una apreciación que obedece más a posiciones asentadas en el determinismo tecnológico y en el dogma que en posiciones avaladas por el conocimiento científico.

Sin embargo, nos empezamos a encontrar con experiencias y sus evaluaciones que realizan una aproximación a los nuevos paradigmas con el rigor requerido. Por ejemplo, es el caso del  Certificado de Informática e Internet (C2i)  de nivel 1, que se puso en marcha en Francia hace unos años, todavía en fase experimental, cuyo objetivo es permitir a los estudiantes la adquisición de una serie de  competencias indispensables para continuar con sus estudios superiores y que sean capaces de hacerlas evolucionar de acuerdo con los avances tecnológicos.

El C2i de nivel 1 certifica el control de un conjunto de competencias necesarias para que el estudiante lleve a cabo las actividades que un curso de formación superior exige en la actualidad: investigación, creación, manipulación y gestión de la información; recuperación y tratamiento de datos; gestión de datos; conservación, archivado y búsqueda de dichos datos; presentación presencial y a distancia del resultado de un trabajo; intercambio y comunicación a distancia; producción en situación de trabajo en equipo; y posicionamiento ante los problemas y perspectivas de utilización de las TIC en aspectos relacionados con los derechos y las obligaciones, aspectos jurídicos, deontológicos y éticos….

Pues bien, según los principales resultados de una encuesta cuantitativa del Observatorio OPSIS (PDF) podemos observar que la población mayores de 15 años no han logrado alcanzar el nivel de competencias requeridas en el C2i.

Los resultados estadísticos muestran que las actividades que no requieren un nivel alto de apropiación de conocimiento como la búsqueda de información y el intercambio/comunicación a distancia son las que dominan más del 75% de los encuestados. Sin embargo, las actividades que requieren un cierto nivel de apropiación del conocimiento, es decir, transformar un conocimiento en saber hacer –Know How- o “saber, comprender y adaptarse” como la elaboración de documentos o las presentaciones de los trabajos –presencialmente o a distancia- únicamente alcanzan dicha competencia el 50%.

En la investigación, se señala el papel que juegan los padres al no actuar como guías en el aprendizaje de sus hijos porque están más centrados en los riesgos y peligros por el uso del ordenador que en las posibilidades de Internet y las aplicaciones. Obviamente, una apreciación lógica si consideramos que para muchos de ellos las nuevas tecnologías es un territorio desconocido. Asimismo, se destaca que las personas mayores son cada vez más propensos a las nuevas tecnologías, pero su bajo nivel de competencias está revelando una vez más la dimensión intergeneracional de la brecha digital, en este caso la cognitiva.

Un estudio que vuelve a poner en evidencia, otra vez más, la existencia de la segunda brecha digital cuando se trata de trabajar competencias acorde con una sociedad basada en la información y el conocimiento. Véase, en este blog, Los nativos digitales y la segunda brecha digital.

La e-reputación y la identidad digital de las organizaciones

Se requiere 20 años para construir una reputación y cinco minutos para destruirla” Warren Buffet.

El grupo de trabajo Inteligencia Económica y Economía del Conocimiento del Groupement Français de l’Industrie de l’InformationGFII– ha publicado el informe “e-réputation et identité numérique des organitations” muy interesante por la profundidad en sus análisis. –PDF disponible en francés-.

En el informe se pone el énfasis en los riesgos que plantea la Red para la reputación de las empresas y organizaciones.

En efecto, la Red ha transformado el universo de las comunicaciones de las empresas: un rumor sobre una compañía, marca  o producto se puede propagar en horas en todo el mundo y afectar su cotización; una acción denigrante puede manchar la imagen de una organización durante años; las críticas de los consumidores sobre un producto o servicios puede provocar una caída de las ventas. Lo virtual impacta sobre lo real, sobre todo en el ámbito de la economía.

En el informe después de presentar una introducción a los conceptos y problemática del tema, establece una tipología de riesgos y las formas de abordarlos: opiniones negativas de los consumidores; difusión de informaciones falsas, rumores o campañas de difamación; apropiación indebida del logo –Logo Busting-; usurpación de la identidad; Phishing/Smishing/Vishing; apropiación indebida, usurpación o falsificación de la marca;  pirateo del sitio Web; blogs falsos –Flogs-; spam blogs –Splogs-; dominios de sitios haciendo referencia a una marca peyorativamente –Cybergriping-; o apropiación de dominios de marcas –Cybersquatting-.

El informe del GFII es altamente recomendable para las personas interesadas en los temas de la e-reputación por la profundidad y el rigor como trata el tema.

Informe que podemos acompañar de la presentación de la HAAS Societe d’AvocatsMettre en place les actions juridiques adéquates pour protéger l’image de votre entreprise”, donde se analiza con un enfoque jurídico el tema de la e-reputación de acuerdo con la legislación francesa, pero que puede ser útil, desde un punto de vista metodológico, para adaptarlo a la legislación española.