Un poco de nostalgia. Una infancia 0.0 ¡Qué tiempos aquellos! Comparado con la infancia 2.0 de los nativos digitales
A los nacidos antes de 1975
Cibernativos
Todo apunta a que la Red es cada vez más intergeneracional y cada generación la utiliza de acuerdo con sus necesidades, perspectivas y entorno sociocultural. Esta seria la conclusión del estudio sobre las generaciones conectadas en 2009 de la Pew Internet & American Life Project.
Según el estudio centrado en los usuarios estadounidenses, existe una relación equilibrada entre los porcentajes de población según tipologías generacionales (Generación Y, Generación X, Baby-Boomers, Generación Silenciosa y Generación Invisible) y los usuarios de la Red tal como podemos observar en la siguiente tabla:

En el estudio, se destaca el rápido envejecimiento de la población internauta. Si en el 2005 el 25% de la población mayores de 70 años acedía a la Red, hoy la cifra de “Silver Surfers” se sitúa en el 45%. Una generación que está cogiendo el tren sobre la marcha.
Lo que diferencia a los distintos grupos generacionales son los usos y prácticas en la Red, Si los más jóvenes la utilizan fundamentalmente para estar en contacto y realizar actividades lúdicas, las generaciones más maduras la utilizan más como herramienta de información, de comunicación y de transacción con las entidades financieras y/o comercio electrónico.
Asimismo, en el estudio se destaca que la convergencia en usos y prácticas se multiplican. Por ejemplo, el correo electrónico lo utilizan masivamente los usuarios con independencia de la edad; o, en las descargas de vídeos, si el 38% de los más jóvenes son usuarios habituales, los más mayores, la Generación Invisible, ya representan el 13% (el 1% en el 2005).
En cierta medida, estas tendencias también se pueden extrapolar a nuestro entorno y, por tanto, lo que evidencia este estudio es que el acceso a la Red y los usos y prácticas no lo determina la pertenencia generacional, tal como afirma algún que otro “experto” mediático, más bien lo determina la brecha digital, es decir los que tienen acceso a la Red y los que no.
Probablemente estamos asistiendo a profundos cambios en nuestras formas de leer y de pensar. Es lo que sugiere el estudio “Information Behaviour of the Researcher of the Future” que publicó la Biblioteca Británica sobre los hábitos de búsquedas en línea.
Es el resultado de una investigación realizada por la Escuela Universitaria de Londres. Durante cinco años se ha estado analizando el comportamiento de los visitantes a dos sitios web de investigación que facilitan el acceso a artículos de revistas, libros electrónicos y otras fuentes de información escritas. En la investigación constataron que las personas que utilizan estos sitios manifestaban, en general, una actividad caracterizada por saltar de una fuente a otra, y rara vez regresaban a una fuente que ya habían visitado. Asimismo, en general, no leen más de una o dos páginas de un artículo o un libro antes de saltar a otro sitio. A veces guardan un artículo de cierta extensión, pero no hay evidencias de que se vuelva a leer.
De acuerdo con el estudio, se manifiesta que los usuarios no leen en la Red en el sentido tradicional. Surgen indicios
que muestran nuevas formas de lectura cuando los usuarios “sobrenavegan” horizontalmente por los títulos, los contenidos de páginas y los resúmenes para obtener resultados rápidos, una especie de “surfing sobre contenidos”.
Este comportamiento caracterizado por la impaciencia en la búsqueda y la navegación, y tolerancia cero ante cualquier demora en la satisfacción de sus necesidades de información, asociado, en general, a los usuarios más jóvenes (Generación Google o Generación Net) se está consolidando como la norma para todos los grupos de edad, desde los alumnos más jóvenes hasta los alumnos y profesores universitarios.
Este tipo de estudios, en nuestra opinión, es un claro aviso a la comunidad educativa y sus responsables para desarrollar una nueva visión y las estrategias para educar en la Sociedad de la Información y el Conocimiento.
Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones permiten una libertad y una autonomía que los jóvenes no encuentran en las aulas. Los jóvenes se respetan cuando interactúan en la Red y están más abiertos a aprender de sus compañeros que de los adultos. Sus esfuerzos, sobre todo, lo aplican sobre ellos mismos, y las soluciones las encuentran a través de la exploración, aspecto que contrasta con el entorno escolar donde la pedagogía tiene un foco y un programa definido y cerrado.
Estas nuevas formas de aprendizaje son esenciales para integrarse en la sociedad contemporánea. Los nuevos medios digitales de entretenimiento son lugares de aprendizaje. A pesar de la opinión de muchos adultos, el hecho de navegar en Internet, permite a los jóvenes aprender las bases de la socialización y de las tecnologías indispensables, hoy en día, para participar plenamente de la sociedad contemporánea. Privar a los adolescentes de Internet, es privarlos del acceso a esas formas de aprendizaje. “Participar”, en la era digital significa adquirir la capacidad para acceder a informaciones “serias” y a la cultura.
Todo esto lo afirma el estudio Living and Learning with New Media que acaba de presentar la Universidad de Berkeley y la Fundación MacArthur. La investigación más extensa y rigurosa que se ha realizado, hasta el momento, sobre los adolescentes y su relación con los medios digitales y sus usos.
Una investigación de tres años que ha realizado un equipo de los Estados Unidos con la participación de 28 investigadores que entrevistaron a más de 800 jóvenes y sus padres, individualmente y en grupos, dedicando más de 5.000 horas observando a los adolescentes en sitios como Myspace, Youtube, Facebook y otras comunidades y redes sociales en red. Asimismo, realizaron estudios diarios para documentar cómo y con qué fin, los jóvenes se relacionan con las nuevas tecnologías.
En las conclusiones de estudio, se establece que los jóvenes están adquiriendo habilidades básicas, tanto sociales como técnicas, a través del uso de la Red que les son necesarias para participar plenamente en la sociedad contemporánea.
En el estudio se destaca que el mundo social en los que se mueven los jóvenes ofrece una nueva dinámica: la socialización online permanente y pública que implica la gestión continúa de redes de amigos y conocidos y, por tanto, estar siempre conectados.
Según los investigadores, los jóvenes están tan motivados para aprender de sus compañeros como los adultos en la Red. Ésta ofrece nuevos tipos de espacios públicos para que los jóvenes puedan interactuar y recibir información entre ellos. Aspecto que entra, a menudo, en contradicción con las formas de trabajar de las escuelas.
Y podríamos concluir esta reseña como un aviso para navegantes, en este caso padres y educadores.
New role for education? Youths’ participation in this networked world suggests new ways of thinking about the role of education. What would it mean to really exploit the potential of the learning opportunities available through online resources and networks? Rather than assuming that education is primarily about preparing for jobs and careers, what would it mean to think of it as a process guiding youths’ participation in public life more generally? Finally, what would it mean to enlist help in this endeavor from engaged and diverse publics that are broader than what we traditionally think of as educational and civic institutions?