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Nota abierta a taxioviedo. Los vínculos débiles y Marcuse

Apreciado Rixar (@taxioviedo), acabo de ver tu comentario en Menéame sobre mi entrada en el blog: Twitter, una tecnología hipersocial de la conducta y el macho alfa. Sinceramente, por tus afirmaciones contundentes y por los temas que planteas, he considerado oportuno responderte desde mi blog aportando mi punto de vista con el objetivo de abrir un fructífero debate sobre los temas propuestos.

 Ante todo reproduzco el comentario con el fin de que podamos establecer el punto de partida del debate. En el comentario, escribes lo siguiente: “Pues no conozco al autor, parece que Padece de una intoxicación por exceso o sobredosis de la ANTICUADA filosofia de Herbert Marcusse”.

El primer tema que planteas es que afirmas no conocer al autor del blog. Comentario que me ha sorprendido porque, desde hace tiempo, nos seguimos mutuamente en la virtualidad de un medio como Twitter. Por mi parte, yo observo tu actividad en las redes sociales por el interés que me despierta tu iniciativa profesional de utilizar las redes sociales para promocionar tus servicios de taxi y la búsqueda activa de clientes. En este punto ignoro el motivo por el cual me sigues a mí: interés por lo que escribo, un potencial cliente en tu estrategia 2.0, etc..

Hasta cierto punto es comprensible y humano que, en un momento dado, afirmes no conocer a alguien cuando sigues a 2.960 cuentas de Twitter (una dimensión nada humana). Reflexionando sobre este tema, mi conclusión es que es una muestra más de las características de los vínculos débiles en las redes sociales. El sociólogo Mark Granovetter, teórico de la “fuerza de los lazos débiles” pone énfasis en la importancia de este tipo de vínculos al aportar nuevas ideas, información o conocimiento, más allá de lo que nos aporta los vínculos fuertes que suelen ser más reducidos y homogéneos en el pensamiento, la acción y el compromiso, tal como nos señala  Zygmunt Bauman, el teórico de la Modernidad Líquida, el cual nos advierte del peligro de los vínculos débiles por lo que puede conllevar en la descomposición y languidecimiento de los vínculos humanos. No me opongo a los vínculos débiles online, tienen su valor, pero son propicios a cultivar esos falsos “amigos” online que podemos aceptarlos o rechazarlos con un simple clic.

El segundo tema, es la enjundia de tu comentario. Dices que el autor (yo) padece una intoxicación por exceso o sobredosis de anticuada filosofía de Herbert Marcuse. Supongo que tal afirmación está sustentada por tu profundo conocimiento del pensamiento de Herbert Marcuse que te ha permitido encasillar mi reflexión y análisis que planteaba en mi blog en su marco teórico o declarar anticuado su pensamiento.  Yo únicamente he leído algunos libros de Marcuse cuando estudiaba sociología, de esto hace mucho tiempo, y es posible que esté influenciado, que no intoxicado, en algunos aspectos por su pensamiento, no debemos de olvidar que Marcuse contribuyó a la teoría crítica de la escuela de Fráncfort, un referente en el pensamiento moderno. En este punto decirte que todas las personas vamos (r)elaborando nuestro pensamiento a partir de las influencias que recibimos de otros. En otras palabras, nuestro pensamiento acaba siendo singular gracias a las síntesis que vamos interiorizando, salvo en aquellos casos en que uno se convierte en seguidor fanático de una determinada corriente de pensamiento. Me gustaría que fueses más explícito en tu crítica y me señalases aquellos aspectos que consideras objeto de una intoxicación del pensamiento de Marcuse.

Por último, tengo que discrepar contigo, al considerar caduco el pensamiento de Marcuse. Ignoro cuales son tus argumentos, pero, en mi opinión, considero que estamos viviendo una época en la que abundan los teóricos panegiristas ensimismados y deslumbrados por las TICs y otros fenómenos de la globalización económica, y necesitamos recuperar a los pensadores que, por su solidez y visión crítica, nos aporten herramientas y perspectiva para el pensamiento y la acción. De cualquier forma, espero, dado tu inmenso conocimiento sobre Marcuse, me puedas convencer de lo contrario.

Amigo Rixar, no me voy a extender más, espero con ansias tus comentarios a esta nota. Un cordial saludo.

P.D. Obviamente, si un día me desplazo a Oviedo, espero contar con tus servicios de taxi y aprovechar el trayecto para dialogar sobre Marcuse, los vínculos débiles y el macho alfa.