Sr. Enrique Dans, usted es un personaje con proyección mediática y, por tanto, creador de opinión sobre la Red, una especie de gurú. Es decir, un personaje que puede ser susceptible de la legítima crítica por sus opiniones y mensajes que transmite. Si le trato de personaje es porque reúne un conjunto de rasgos físicos, psicológicos y morales prefijados y reconocidos por los lectores o el público espectador como peculiares por su función o papel ya conformado por su propia proyección pública.
Acabo de leer su última entrada ¿Cuadrando el círculo? En la que intenta justificar porque ha publicado un libro para que sea vendido en los circuitos comerciales tradicionales. Probablemente, en estos momentos, Ud. sea el único autor-escritor de la historia que publica un libro e intenta justificar su comercialización. Algo que intentan e intentarán todos los autores-creadores del mundo por una cuestión básica: poder vivir de su trabajo.
Y si me pregunto el porqué de su justificación y una vez analizada su argumentación (bastante infantil, la verdad sea dicha, más en la línea de otro personaje mediático como Belén Esteban: ¡por mi hija mato!) y los principios que transmite públicamente, mi conclusión es que busca cuadrar el circulo entre su pretendida defensa de la más absolutas libertades en la Red y sus intereses personales más acorde con las ideologías socio-económicas neoliberal. Es decir Ud. cuadra el círculo con un pretendido discurso anarco-neoliberal difícil de digerir.
Su defensa de la pretendida neutralidad de la red, de la libre circulación de bits, de la libertad de las descargas, de la no intervención de los poderes públicos, etc, es tan circunstancial como la defensa que realiza Google porque necesita la libertad de circulación de “bits” para consolidar su dominio en la Red. Obviamente, es mi opinión, como expresé en “La neutralidad de la Red. ¿Ideología o empanada mental?” y siempre tendrá la posibilidad de rebatirla ya que usted se reafirma como una persona que “nunca rehúye una buena discusión ni le asustan los retos”.
He afirmado que su discurso anarco-neoliberal es difícil de digerir porque para usted el derecho de acceso a la información y la cultura se sustenta en el principio de que si puedes pagarte el acceso al ancho de banda podrás acceder a los contenidos y servicios y de que “free” no significa gratis total (esto lo ha escrito usted). Pues bien, una cultura libre y democrática, en román paladino, significa el derecho de que cualquier ciudadano pueda acceder libremente a la cultura con independencia de su capacidad económica, y no en base al principio neoliberal: de total libertad total de circulación de bienes y servicios y que cada uno acceda a ellos según su capacidad económica.
Usted tiene todo el derecho y la libertad de: publicar un libro, venderlo y obtener la mayor rentabilidad; de formar parte del lobby de Google; de estar alineado con las tesis más neoliberales sobre como debe funcionar la sociedad y la economía. Pero su pretendido activismo por las libertades democráticas en la Red casan mal. Usted juega con la ambigüedad de los conceptos, está intentando cuadrar el circulo de la misma forma que lo intentaría un caníbal-vegetariano. Por favor, sea caníbal o vegetariano, pero no los dos a la vez por coherencia.


Análisis, reflexiones, opiniones y divagaciones sobre la Red y otros temas sociales.





