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El factor clave para la inteligencia colectiva

Con la Red, cada vez se habla más del poder de la inteligencia colectiva resultante de la interacción de miles o millones de individuos que comparten sus reflexiones y opiniones sobre los temas más diversos. Aunque, también es cierto que la “cantidad” que se comparte, en la mayoría de los casos, es mínima como defiende Clay Shirky en su libro Cognitive Surplus. Sin embargo, al margen de algunas evidencias, todavía queda un largo camino para conocer los mecanismos que articulan la inteligencia colectiva y si el pensamiento colectivo que se desarrolla en un grupo es superior o inferior a la suma de sus partes.

En esta línea de investigaciones, en una primera aproximación, se podría afirmar que para potenciar la inteligencia colectiva en los grupos, la inteligencia emocional de sus miembros parece ser el ingrediente fundamental para el éxito y, por tanto, la naturaleza de la colaboración es ante toda emocional, encarnada en el cuerpo.

Es la principal conclusión del estudio para determinar las condiciones para el surgimiento de la inteligencia colectiva en grupos pequeños “Evidence for a Collective Intelligence Factor in the Performance of Human Groups”, publicado el 29 de octubre de 2010 en la revista Science y realizado por un equipo de investigadores de varias universidades dirigido por Thomas Malone del Centro de Inteligencia Colectiva del MIT.

Para la investigación, se han realizado dos estudios con 699 personas, organizadas en pequeños grupos de 2 a 5 personas que se han dedicado a realizar actividades con una serie de baterías de test, puzles y otros juegos. Se ha mostrado que el pensamiento colectivo, en determinados casos, es superior a la de los individuos, sin embargo, esto no es automático ya que el rendimiento de los grupos puede variar entre un 30 % o un 40%.

En el estudio se señala que para lograr la inteligencia colectiva intervienen varios factores. El primer factor es la sensibilidad social o capacidad que tiene un sujeto para inferir el estado emocional de los demás a través de la mirada. (puedes probarlo aquí es un test en inglés). El segundo factor, es que la equidad en los turnos de uso de las palabras facilita que los grupos sean más eficaces a diferencia de aquellos donde algún miembro monopoliza la palabra. El tercer factor, es la influencia de las mujeres en el grupo, ya que en aquellos grupos con más mujeres demostraron una mayor sensibilidad social y más capacidad de cooperación que aquellos con menos presencia femenina. Este último factor, en mi opinión, enlaza con la evidencia de que las mujeres en general tienen un mayor índice de inteligencia emocional que los hombres debido a los procesos tradicionales de socialización de las competencias emocionales en hombres y mujeres.

Sin embargo, factores que se asumen de forma natural como aspectos determinantes en los grupos, como el buen ambiente, la motivación de los participantes o su nivel intelectual tienen una influencia poco significativa.

Como nos dice Malone: “Tener un montón de gente inteligente en un grupo no significa necesariamente que el grupo sea inteligente”.

Referencia: Evidence for a Collective Intelligence Factor in the Performance of Human Groups. Anita Williams Woolley, Christopher F. Chabris, Alex Pentland, Nada Hashmi, and Thomas W. Malone

Science 29 October 2010: 330 (6004), 686-688. [DOI:10.1126/science.1193147]

Empresa 2.0: Se puede rentabilizar la Inteligencia Colectiva

Si Google utiliza la información que millones de personas han depositado en la Red para proveer información y conocimiento útil a las preguntas de los usuarios. Si Wikipedia motiva a miles de voluntarios de todo el mundo a crear la más extensa enciclopedia del mundo, Innocentive facilita a las empresas el que puedan recurrir al conocimiento y al talento de la comunidad científica mundial para obtener soluciones innovadoras a sus problemas de I+D+i. Es como disponer de un centro de investigación sin límites.

A diferencia de Ideas4all, que se dirige al gran público, Innocentive se basa en un Challenge Marketplace, un mercado de desafíos. Cuando una empresa requiere una solución innovadora lanza un desafío a la comunidad científica y esta se compromete a darle una solución en la que pueden intervenir varios equipos de investigadores a la vez. Esto permite a las empresas poder seleccionar la mejor solución o propuesta que se adapta a su problemática. El equipo ganador obtiene una compensación económica por su trabajo.

Innocentive cuenta con un catálogo de peticiones de soluciones clasificadas por disciplinas que cubren un amplio espectro desde las del sector industrial hasta las relacionadas con las nuevas tecnologías. Asimismo cuenta con pabellones temáticos o patrocinados por empresas o fundaciones, por ejemplo: SAP, la fundación Rockefeller,  Global Health o políticas públicas.

Innocentive, una iniciativa de la multinacional farmacéutica Eli Lilly, fue creada en el año 2001 y se ha consolidado como el Marketplace más importante de la innovación. No es la única experiencia en éste campo: EurekaMedical en el sector de la medicina o  InnovationExchange y NineSigma con un modelo similar a Innocentive, son ejemplos de iniciativas que apuestan por poner en valor la inteligencia colectiva y establecer dinámicas de creación e innovación.

Potenciando la inteligencia colectiva. El caso de Ideas4all

Hoy he visitado Ideas4all, una iniciativa para desarrollar una red social vertical entorno al mundo de las ideas, una iniciativa que intenta construir un global brain, según el concepto acuñado por Peter Russell en 1982, una metáfora para expresar que las personas pueden interactuar para crear una inteligencia colectiva.

Ideas4all se lanzó en julio de 2008 y es un proyecto español liderado por Ana Maria Llopis, una de las fundadoras de Openbank y actualmente miembro del Consejo Mundial de ABN Amor. Los principales inversores proceden del Reino Unido y España y cuenta con socios de Francia, Italia y Bélgica. El modelo de negocio está basado en el patrocinio y la publicidad y el 10% de sus beneficios se destinará a los proyectos de ONG más votados.

Según la propia Ana Llopis, “el objetivo es reunir las millones de ocurrencias, sean simples o complejas, que se desperdician cada día. En este tema lo que hace falta es tiempo”….”…en contra de lo que se cree, la mayoría está dispuesta a regalarlas porque lo que desea es verlas materializadas. La plataforma está abierta a todas las ideas, desde el ámbito cultural, político o social al industrial y científico. No hay ocurrencias buenas ni malas porque de todas, por extravagantes que parezcan, se puede sacar provecho”.

Cualquier persona puede registrarse gratuitamente en el Ideas4all, se basa en la filosofía del crowdsourcing y define varios perfiles: el ideator que aporta ideas o ocurrencias en las diferentes categorías, el questor que expone problemas o el navigator que vota y comenta las propuestas de los demás. Sin olvidar los mirones que también están invitados y pueden visualizar en un mapa del mundo las ideas y problemas registrados por países, y quién las aporta. Los ideators pueden aportar sus ideas directamente en el sitio web o por el teléfono móvil y pueden decidir hasta qué nivel ceden sus derechos de propiedad intelectual a la comunidad. Sea acogiéndose a la licencia Creative Commons, en la que se retiene la autoria de la idea, pero se cede el resto de los derechos, o acogiéndose a la licencia de Ideas4all, en la que se retiene el copyright y sólo se cede al portal el derecho de exponer sus ideas.

Ideas4all cubre tres idiomas (español, inglés y japonés) se ha planteado un objetivo ambicioso: reunir un millón de ideas en los dos próximos años. En estos pocos meses ya acumulan 4.620 ideas.

Por último señalar que no es un proyecto original, existen otras redes sociales que ya han desarrollado este tipo de modelo de crowdsourcing como el caso de Ideawicket o Globalideasbank.

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