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iPad 2. ¡Consumir malditos, consumir!

Cuando la gran mayoría de los más de 16 millones de usuarios del iPad no han conseguido sacarle todo el provecho a su tableta, Apple lanza un nuevo modelo, el iPad 2.

El nuevo modelo presenta algunas mejoras con respecto a su antecesor: menor grosor (de 13,4 mm a 8,8 mm); dos cámaras una frontal y otra trasera y posibilidad de comunicarse cara a cara; posibilidad de conectarse a un televisor de alta definición con salida de video de hasta 1.080p; un importante incremento del rendimiento con el nuevo Chip Apple A5 Dual Core junto con el Chip Gráfico (GPU); o una funda “inteligente”.

En mi opinión, el nuevo modelo aporta algunas mejoras pero no significa una revolución en lo que respecta al concepto del producto. En cierta medida está generando frustración a unos cuantos poseedores del modelo anterior. No olvidemos que el iPad representó una revolución en los dispositivos de acceso a los contenidos en la Red y una gran mayoría de los millones de sus usuarios se corresponde con los geek y los early adopters de una nueva tecnología y, por tanto, quieren estar a la última. Sirva como indicador empírico de dicha frustración los movimientos en la plataforma eBay, cuando hace 3 días las iPads de segunda mano en venta no llegaban a las mil y hoy superan las 4 mil. Este incremento se está produciendo únicamente con el anuncio del producto, me imagino que en los próximos días, cuando se empiece a comercializar el nuevo modelo, el número de unidades del anterior modelo en venta en el mercado de segunda mano sufrirá un importante crecimiento.

El caso de la iPad 2, como en la mayoría de los productos de consumo, sobre todo en lo referente a los tecnológicos, forma parte de lo que se denomina la obsolescencia programada, un mecanismo que fuerza sutilmente a que los consumidores renueven cada vez más rápido los productos que utilizan. No debemos de olvidar que todo el tinglado económico mundial se basa en el consumo, en un consumo desaforado. Si no hay consumo o no se consume al mismo ritmo que se produce, el sistema económico actual se desmorona como un castillo de naipes.

La obsolescencia programada se manifiesta por diversas vías, todas ellas complementarias. La primera pasa por la concepción y fabricación de productos que incorporan componentes fabricados especialmente para que dejen de funcionar transcurrido un cierto tiempo de uso. La segunda vía obedece a la renovación constantes de los productos con nuevas funcionalidades o características, no imprescindibles por no aportar un gran valor al producto,  que se van dosificando periódicamente acompañadas de potentes campañas publicitarias para “motivar al consumidor a renovarse”. Y la tercera vía es la propia dinámica del mercado que obliga a los fabricantes a ir dos pasos por delante de su competencia y lanzar periódicamente nuevas versiones del producto para mantener el liderazgo en el mercado, como en el caso de Apple con la iPad.

La verdad es que la mayor parte del tiempo no somos consciente de la obsolescencia programada y estamos atrapados en un cierto delirio consumista motivados por la novedad del último momento, sin valorar ni reflexionar lo que realmente nos aporta. Vale la pena dedicarle los 52 minutos al documental “Comprar, Tirar, Comprar” donde se disecciona el tema y el trasfondo de dicha obsolescencia.

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA – ( COMPRAR, TIRAR, COMPRAR )

http://www.youtube.com/watch?v=QosF0b0i2f0

El Software Libre. Presente y futuro

Luis Casas me invita a reflexionar y compartir mi opinión en la Gaceta Tecnológica sobre las dificultades que está teniendo el software libre en despegar en el marco de la celebración del Día Internacional del Software Libre -18 de septiembre-.

Pues bien, en mi opinión me permitiría afirmar que el software libre goza de una salud robusta y con una gran superioridad en calidad y funcionalidad con relación al software privado. Grandes compañías como IBM, HP, Oracle o Google, entre otras, están incorporando y utilizando el software libre en sus productos y servicios.

Una salud robusta, desde el punto de vista de la producción, porque funciona como una especie de bullicioso bazar, en el que cualquier persona puede participar a través de la Red en el desarrollo y la mejora del código a través de comunidades basado en un modelo colaborativo donde se concilia la calidad y el acceso libre. Un código que evoluciona constantemente con una relación casi instantánea entre solución y descubrimiento de problemas. Algo que el software privado con su política de producir en masa un producto cerrado y empaquetado no es capaz de afrontar.  La clave es que dado un número suficiente de desarrolladores y beta-testers, casi cualquier problema puede ser identificado rápidamente y su solución ser obvia al menos para alguien. En otras palabras, como señaló Eric Raymond “dado un número suficiente de ojos, todos los errores son superficiales”.

Sin embargo, donde no ha logrado despegar es en el segmento del gran consumo, ya que para la mayoría de los usuarios finales -el que va comprarse un ordenador personal en El Corte Inglés, PC City o el FNAC-  el debate entre las ventajas del software libre y el privado o viceversa no tiene ninguna relevancia. Las opciones son limitadas, PCs con Windows de Microsoft o los MACs de Apple, salvo en el nicho de los notebooks que pueden encontrar alguna propuesta con software libre.  Un segmento donde Microsoft tiene un casi monopolio y control de los canales de distribución de sus productos propios, mientras que en el software libre, salvo en el ecosistema de las personas fascinadas por la tecnología y la informática –los geeks-, brillan por su ausencia las estrategias de promoción y distribución.

Creo que a medio plazo, la producción de software libre seguirá gozando de buena salud y muchos programadores seguirán colaborando de forma altruista en su desarrollo, porque como dice el lema de la comunidad de WordPress el “código es poesía”, sin embargo, empieza a ser preocupante, más que la posición de dominio de Microsoft, la  tendencia  y proliferación de dispositivos –hardware- con un modelo de software cerrado donde se controla no sólo la fuente de su propio sistema, los protocolos y estándares de comunicación propietarios, sino también la plataforma de software que se ofrece todo junto con el hardware y el control de otras aplicaciones que quieras instalar en el dispositivo. Es el caso de Apple con el iPAD y el iPhone o el Kindle de Amazon entre otros, sin olvidar todo el sistema de servicios que se está construyendo alrededor del concepto del Cloud computing, donde, en base a unos determinados servicios, nos vamos a encontrar con entornos cada vez más cerrados y acotados a los intereses de sus promotores.

iPad. La estrategia de Apple y la comercialización de los productos culturales

Hasta ahora la Red como espacio comercial se está consolidado, con mayor o menor éxito, como mercado para  determinados sectores: financiero, viajes y turismo, comercio electrónico de bienes y servicios, servicios públicos y gestiones con las AA.PP o como canal complementario de atención al cliente, entre otros. Sin embargo, para la comercialización de los productos de la Industria cultural, hasta el momento, el sector se ha encontrado con muchas dificultades por diversos motivos. Básicamente la dificultad de evolucionar sus modelos de negocios tradicionales a un nuevo contexto y la facilidad de replicar sus contenidos y la distribución gratuita escapando a cualquier control comercial.

Ahora bien, tengo la impresión que Apple está entendiendo muy bien la dinámica de la Red y su transformación en un espacio preferencial para el consumo de masas de los productos de la industria cultural. Desde hace unos años, Apple ha ido cambiando radicalmente de estrategia en su modelo de negocio. Desde una posición de fabricante de un ordenador “exclusivo” –marca, diseño, etc. – asumido como la “herramienta” de los creativos de todo tipo,  a la posición actual: proveedor mundial de dispositivos móviles destinado al consumo de productos culturales –música, video, cine, juegos y textos –prensa y libros-.

Si repasamos los principales acontecimientos en la estrategia de Apple podemos observar lo siguiente:

  • Cuando en el mercado ya existían los reproductores mp3, con el lanzamiento del iPod, en el 2001, revolucionó el mercado. Al margen de la aureola de la marca heredara del segmento de los ordenadores y las características técnicas y de diseño del dispositivo, la principal innovación que incorporó fue integrar el reproductor con el iTunes  Stores,  la plataforma para comercializar música que ya cuenta con más de 100 millones de cuentas con tarjeta de crédito y que ha vendido más de 8.500 millones de canciones.
  • Cuando en el mercado ya existían los smartphones, con el lanzamiento del iPhone, en el 2007, volvió a revolucionar el mercado. Un dispositivo minimalista con un software intuitivo y de calidad que incorporaba marca, diseño y funcionalidades multimedia y que integraba, además de la telefonía móvil, el acceso a Internet –banda ancha móvil y Wifi- el concepto del IPod y ciento de aplicaciones. Obviamente también integro el nuevo dispositivo con la iTunes Store ampliando la oferta de servicios.
  • Cuando en el mercado ya existían los lectores de libros electrónicos, las consolas de juegos y los netbooks, hace unos días, Apple anuncia su nuevo producto el iPad, un dispositivo que, incorporando muchas de las características del iPhone, integra las funcionalidades de los lectores de los libros electrónicos, las consolas de juegos  y los netbooks. En estos días, desde la presentación del dispositivo, ha surgido varias críticas sobre deficiencias en las prestaciones al no cubrir la totalidad de la suma eReader+ videoconsola + netbooks, pero lo importante es que redefine el concepto de iTunes Store para convertirlo en el gran supermercado mundial de productos culturales.

Únicamente con la presentación del iPad, Apple está consiguiendo redefinir el mercado de los dispositivos y la distribución. De la noche a la mañana, ha dejado, por un lado, obsoleta la oferta mundial, desde un punto de vista tecnológico, de lectores de libros electrónicos y netbooks y, por otro lado, ha provocado un cierto pánico en el sector de las videoconsolas. Al mismo tiempo, está redefiniendo el mercado de la distribución de los productos culturales: pone en jaque a sectores de la distribución de los eBooks, fundamentalmente Amazon, y abre un amplio horizonte para que la prensa pueda canalizar su oferta de contenidos a través de iTunes Store.

Por su concepción, el iPad no es un nuevo gadget tecnológico, no es un tablet tal como lo había estado definiendo el mercado, es un útil dedicado básicamente a la visualización de contenidos y no para la producción de éstos, un compañero perfecto para el trabajo, el ocio y los desplazamientos que reúne acceso a información, vídeos y libros, prensa y juego: todo el universo de la industria cultural en un formato más o menos confortable dirigido a un amplio segmento de consumidores que no les plantea ningún problema pagar por contenidos culturales si éstos son accesible fácilmente.

Ignoro como va a evolucionar la estrategia de Apple y los que imiten su modelo de negocio, para eso están los “gurús” y sus bolas de cristal, pero, con el concepto de dispositivo como el iPad y la comercialización de productos y servicios a través de plataformas como iTunes Store, AppStore y su librería iBook, está marcando un antes y un después en la distribución y comercialización de contenidos culturales de pago consolidando un equivalente a las cadenas de distribución como “El Corte Inglés”, es decir, un sitio donde podemos encontrar “casi todo”.

http://www.youtube.com/watch?v=SwjJ4Y566vI&feature=fvst

The Apple iPad