Archivo de la etiqueta: Julian Assenge

Wikileaks o los tres días del Cóndor

3 días del Cóndor

Hace algo más de un mes  vivimos un boom mediático con las filtraciones de cientos de miles de documentos sobre los abusos, torturas y excesos cometidos en Irak que fueron depositados el sitio Web Wikileaks.  Nos hicimos eco en este blog en una entrada titulada “Wikileaks, John le Carré y nuestros hombres en La Red”, se trataba de un boom mediático que parecía que iba a estremecer el mundo, pero, al final,  duro unos pocos días y las supuestas revelaciones se diluyeron como un azucarillo en un vaso de agua. Me quedó la duda de si trataba de una intriga política-mediática al estilo John le Carré o la iniciativa de un joven militar idealista que gracias a La Red como espacio de libertad y comunicación ponía entre las cuerdas a los poderes políticos-militares de la primera potencia mundial. Y me preguntaba: ¿Para cuándo la novela y la película?

Hoy estamos viviendo un nuevo boom mediático con la filtración de otro lote de cientos de miles de documentos sobre las actuaciones de la diplomacia de los Estados Unidos en el mundo, también depositados en el mismo sitio Web. Lo curioso es que los grandes medios de comunicación se hacen eco de informes y cruces de información en el sistema diplomático sobre los perfiles de los líderes políticos del mundo que, por su contenido y profundidad, parecen elaborados por los tertulianos y pseudoperiodistas que pululan en programas de nuestras cadenas nacionales como Tele 5, Antena 3 o Intereconomía. En otras palabras, que nuestros tertulianos podrían homologarse, por su capacidad de análisis con los analistas y expertos al servicio de la diplomacia norteamericana. ¿Dónde está la noticia o la gran revelación?: ¿Putin es autoritario y machista? ¿Berlusconi realiza fiestas salvajes? ¿Se están realizando esfuerzos o acciones para aislar a Chávez? ¿Zapatero es un cortoplacista?, etc, etc….

Según El País, “se trata de una colección de más de 250.000 mensajes del Departamento de Estado de Estados Unidos, obtenidos por la página digital Wikileaks, en los que se descubren episodios inéditos ocurridos en los puntos más conflictivos del mundo, así como otros muchos sucesos y datos de gran relevancia que desnudan por completo la política exterior norteamericana, sacan a la luz sus mecanismos y sus fuentes, dejan en evidencia sus debilidades y obsesiones, y en conjunto facilitan la comprensión por parte de los ciudadanos de las circunstancias en las que se desarrolla el lado oscuro de las relaciones internacionales”, es decir, el no va más de las revelaciones.

Sin embargo, en mi opinión, la información relevante, en todo caso sería, por ejemplo, la documentación con nombres y apellidos y las cifras económicas del entramado económico-político que se ha construido alrededor de la intervención de Irak: hidrocarburos, seguridad, infraestructuras, sobornos, etc., etc.,… O, en el terreno de la diplomacia, la relación con nombres y apellidos de los periodistas, juristas, políticos, empresarios o académicos españoles que colaboran estrechamente con la diplomacia norteamericana de forma “altruista” o como vulgares lacayos a sueldo. Porque, en definitiva, la cuestión es servir angulas, rodaballo y nécoras o presentar la morralla para la sopa de pescado como el manjar de los manjares.

Nadie se debería escandalizar porque los espías de cualquier país se dediquen a espiar y muchas de sus actividades se desarrollen al margen de la ley y la ética. ¿Quién no ha disfrutado con las películas de James Bond, o las novelas de John le Carré?

Por cierto, es asombrosa la coincidencia entre el transfondo de la noticia y la escena final de los tres días del Cóndor.

http://www.youtube.com/watch?v=pkjLGSb7yY8

PD: Los tres días del Cóndor, película de Sydney Pollack rodada en 1975 con Robert Reford y Faye Dunaway en el reparto y cuya sinopsis es: Robert Redford es un oscuro funcionario de la CIA, cuyo trabajo consiste en leer libros con el fin de detectar mensajes cifrados que permitan descubrir operaciones secretas susceptibles de perturbar la estabilidad del país. Un día, cuando vuelve al trabajo después de comer, encuentra a todos sus compañeros muertos. Consciente de que sólo el azar lo ha salvado de una muerte segura, huye tratando de salvarse, pero también para encontrar una explicación a lo sucedido. En su fuga se verá impelido a secuestrar a una bella mujer (Faye Dunaway) con la que, además de compartir sus peripecias, vive una intensa historia de amor.

Wikileaks, John le Carré y nuestros hombres en La Red

Estos días las personas interesadas por el mundo y la política, pobre de aquel que no se interese por la política, porque la política se interesará por él. Bueno, como decíamos, estos días, se está confirmando gracias a las revelaciones de Wikileaks lo que ya era de dominio público: la intervención militar en Irak estuvo acompañada de abusos, torturas y excesos. Lo único que faltaba era el reconocimiento explícito por la parte de sus autores y los datos exactos para conocer el alcance real de las atrocidades cometidas. Unas revelaciones que pone el énfasis en que la mayoría de los casos de tortura y muerte fueron cometidos por los propios iraquíes limitándose los soldados de la coalición a levantar informes de los hechos.

Según diversas fuentes, una “garganta profunda” ha estado filtrando a Wikileaks cientos de miles de documentos oficiales sobre las intervenciones militares en Irak y todo apunta que el responsable es Bradley Manning, un joven oficial de inteligencia de las fuerzas armadas estadounidense.

Obviamente, en el momento en que las autoridades norteamericanas y el propio Pentágono dieron muestras de credibilidad a las filtraciones por sus declaraciones formales e informales, los grandes medios de comunicación del mundo se hicieron eco en portada  de las revelaciones de Wikileaks, mientras tanto, el promotor del sitio web, Julian Assenge,  está siendo presionado por determinados sectores mediáticos, diplomáticos y, potencialmente, por algunos servicios secretos. En estos momentos, la mayoría de los comentarios y valoraciones sobre Wikileaks coinciden en que ésta iniciativa es una muestra más de la capacidad de la Red en la democratización y control del poder político por la ciudadanía. Unas valoraciones que son acertadas, porque en estos momentos podemos acceder, gracias a Assenge y Manning, a cientos de miles de documentos oficiales sobre las intervenciones en Afganistán e Irak impulsadas y desarrolladas por la Administración Bush.

Sin embargo, filtraciones de documentos secretos, denuncias de atrocidades, gargantas profundas, héroes anónimos acosados, etcétera forman el clásico cóctel de intrigas y suspense de las cloacas del poder para una narración de espionaje que haría las delicias de cualquier seguidor de John le Carré y para cualquier persona que sea consciente de que vive en un mundo en el que verdad y mentira, justicia e injusticia se solapan de tal modo que resulta difícil distinguir una cosa de la otra. Y en la línea narrativa de John le Carré, nos podríamos encontrar con una operación informativa orquestada para acelerar la salida de los avisperos creados por Bush, poner en evidencia a los republicanos, verdaderos promotores de las intervenciones, en un momento en que están inmersos en unas elecciones legislativas nada favorables para los demócratas y, de rebote, hacer públicas las evidencias del apoyo de Irán a los chiítas en la soterrada guerra civil en Irak o darle un repaso al primer ministro iraquí Nouri al-Maliki.

Unas filtraciones que se producen en el momento oportuno, porque no debemos olvidar que la actualidad de una información es un factor esencial de su valor. Actualidad puede significar al menos tres cosas: en su momento, a tiempo y en el momento exacto.  En su momento, es una noción subjetiva, significa que la información le está aportando un valor añadido al destinatario. A tiempo, implica que la información llegue antes de que sea tarde para utilizarla. Y en el momento exacto, conlleva que la información llegue a tiempo de ser explotada y cubrir las necesidades de los destinatarios -calidad de la información-. Una información que llega demasiado pronto puede ser útil, pero probablemente está puede generar un incremento de la entropía y una cierta degradación del flujo  informativo.

Bueno, siempre nos quedará la duda: una intriga política-mediática al estilo John le Carré o la iniciativa de un joven militar idealista con acné que gracias a La Red como espacio de libertad y comunicación pone entre las cuerdas a los poderes políticos-militares de la primera potencia mundial. Me quedaría con lo segundo, pero la intriga tiene su qué y su porqué. ¿Para cuándo la novela y la película?