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Empleabilidad en un mundo conectado

Cuando hablamos de empleabilidad nos referimos a las posibilidades que tiene una persona de encontrar empleo. Intervienen diversos factores, por un lado y como factor determinante es la demanda del mercado condicionada por la estructura socioeconómica de un país o región y, por otro lado, la propuesta de valor personal donde intervienen factores como la formación, la experiencia profesional y el conjunto de cualidades y actitudes personales.

El siglo XXI se está caracterizando por la globalización de muchos aspectos relacionados con la economía, la sociedad, la cultura, el ocio o la política entre otros. Nuestro mundo se caracteriza por los flujos: financieros, producción, ocio, cultura, consumo, crimen organizado,… y, entre otros, el trabajo. A pesar de que las fronteras de los Estados se erigen como barreras, éstas empiezan a ser permeables para todos estos flujos globales que buscan en lo local las mejores oportunidades.  En esta dinámica, el “trabajo” como recurso para la empleabilidad empieza a ser un flujo muy activo. Por ejemplo, en España por su estructura económica nos encontramos con un excedente de personas potencialmente capacitadas por su nivel de formación, mientras que países como Alemania o Brasil, en estos momentos, tienen un déficit de profesionales cualificados. Por tanto, la movilidad profesional empieza a ser un factor importante en la empleabilidad, y esta movilidad conlleva conocimientos de idiomas y apertura mental a otras culturas.

Vivimos en un mundo altamente conectado, casi el 30% de la población mundial es usuaria de Internet, el 60% está abonada a un servicio de telefonía móvil y el 15% es usuaria de las redes sociales. Hoy en día, la Red forma parte de nuestro cotidiano, no existe una dimensión virtual y una real, es un todo donde nos comunicamos y tenemos acceso a extensas fuentes de información y conocimiento que nadie hubiese imaginado hace 15 años.

Utilizar la Red como herramienta para la empleabilidad empieza a ser un algo común, porque es en la Red donde se está concentrando la información sobre la oferta y la demanda y, además, en determinados sectores y profesiones es el espacio donde podemos poner en valor nuestra propuesta personal, teniendo la creatividad un papel relevante. Esta potencialidad de la Red para la empleabilidad ha sido etiquetada como “Empleo 2.0 “ con la consiguiente proliferación, habitual a todo concepto acompañado con el meme “2.0”, de expertos, pseudoexpertos y charlatanes que cohabitan en una amalgama de consejos, recetas, métodos,  frases hechas o citas recitadas como un mantra que, en bastantes casos, confunden al neófito por la dificultad de diferenciar el grano de la paja.

Para la empleabilidad en la Red, el primer gran recurso son los portales de empleo porque nos permite conocer la oferta de empleo tanto local como en cualquier lugar del mundo. Tenemos a nuestra disposición un amplio abanico de portales de empleo que van desde los generalistas como el caso de Infoempleo.com, Infojobs.net o Monster.com entre otros, hasta los de nichos para determinados perfiles profesionales pasando por los de un determinado sector. Por ejemplo, en el sector turístico portales de nicho serían Animajobs.com (Animadores y relaciones públicas), WindRoseNetworks.com (Barcos de cruceros) o Nexotour.info (Agencias de viaje); mientras que en los sectoriales podríamos citar Turijobs.com, 4traveljobs.es y Trabajoenhosteleria.com, este último de la Federación Española de Hostelería y Restauración que está a caballo entre el sectorial y el de nicho.

El segundo gran recurso para la empleabilidad en la Red es utilizarla como una herramienta para dejar nuestra huella o “marca” personal. En efecto, en el momento que somos usuarios de la Red, ponemos en juego tres aspectos relacionados con nosotros en una suerte de personalidad dialógica donde el ser y el estar juega un papel relevante. El primer aspecto es la Identidad, lo que soy o creo ser, que en la Red se concreta en la extimidad que proyecto y que otros proyectan en nuestras interacciones con nuestro grafo social (amigos y conocidos en las redes sociales). El segundo aspecto, que se deriva del primero, es la Reputación, la opinión que tienen los demás, que en la Red se convierte en una especie de espejo donde se refleja nuestro propio prestigio personal y profesional como resultado de nuestras aportaciones e interacciones. Por último, tenemos, como tercer aspecto, nuestra “marca” personal, un difícil equilibrio entre lo que queremos proyectar como personas y profesionales y la “huella” digital que vamos dejando a partir de nuestra identidad digital y la reputación que vamos construyendo en la Red (Véase “Crear la Marca Personal en los Medios Sociales”).

Para dejar nuestra huella o “marca” personal en la Red disponemos de múltiples recursos. Por un lado tenemos aquellos que nos permiten establecer una amplia red de contactos, el networking, donde establecemos una serie de vínculos con otras personas, unos fuertes y la mayoría débiles, que nos puede ayudar en nuestra empleabilidad. Para el networking disponemos de las redes sociales profesionales como LinkedIn o Xing, donde podemos mantener una especie de Curriculum Vitae al mismo tiempo que vamos construyendo nuestro grafo profesional de contactos y participamos en debates dando a conocer nuestros puntos de vistas. Asimismo, en redes sociales más generalistas e informales como Facebook, Tuenti o Twitter, además de mantener nuestro grafo social personal y profesional, también podemos participar en algunos grupos donde se debaten temas relacionados con nuestros intereses profesionales, sin olvidar que algunos sectores profesionales también cuentan con redes sociales sectoriales o temáticas, por ejemplo, Turismo20.com una comunidad online del Sector Turístico.

Por otro lado, además de las inmensas posibilidades que la Red nos aporta para extender nuestra red de contactos, tanto para posicionarnos profesionalmente como para enterarnos de posibles oportunidades, tenemos la posibilidad de crear valor asociado a nuestra marca personal.  Nuestra participación en debates en las redes sociales, proponiendo temas y aportando nuestra opinión son aspectos que ayudan a desarrollar nuestra reputación. También la elaboración de contenidos, tanto personales como profesionales utilizando recursos como los blogs, los vídeos, la fotografía, infografías, entre otros permiten mostrar al mundo nuestros intereses, capacidades y habilidades. Sin olvidar que hay otras personas que también están creando valor y que, por tanto, nos aportan información y conocimiento sobre muchos temas de nuestro interés.

Estar presente y activos en la Red no es una garantía absoluta de empleabilidad pero incrementa nuestras posibilidades y es fuente de conocimiento en un mundo donde el empleo de calidad empieza a ser un recurso escaso en muchos lugares. Todos los indicios apunta que el empleo fijo para toda la vida, en la gran mayoría de sectores, ya es cosa del pasado, el empleo estará (ya empieza a estar) vinculado a los proyectos de las empresas y acotada su temporalidad a la duración de estos. Las empresas van a focalizar sus esfuerzos en el núcleo de su negocio con unas plantillas minimalistas de empleados fijos que aporten mucho valor y el resto de actividades se externalizan con una red de colaboradores y empleo a tiempo parcial. Es decir, el modelo 20-40-40, el cual, según Alejandro Borges, profesor de la Universidad Camilo José Cela,  significa que las empresas del futuro inmediato contarán con un 20% de empleados a tiempo completo, con un 40% que serán empleados a tiempo parcial, quienes aportarán su capacidad intelectual pero  sin estar del todo ligados a la empresa, y un 40% restante que se corresponderá con los servicios externalizados” (Véase Telefónica, Bimbo, BBVA. Adiós al empleo fijo).

Por lo tanto, este nuevo escenario para las primeras décadas del siglo XXI plantea, a nivel personal, una serie de retos donde la búsqueda del puesto de trabajo “ideal” pasa por la formación permanente, la movilidad y, en muchos sectores profesionales, el autoempleo.