Lamentablemente, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), a tenor del cúmulo de noticias de sus actividades, en vez de dedicar sus energías a desarrollar nuevos modelos de negocio acordes con el siglo XXI y una Sociedad de la Información y el Conocimiento, apuesta por modelos que están más cerca de la Santa Vehme, una cofradía que en la Alemania del siglo XIV, contaba con miles de afiliados denominados Wissenden (“los que saben”), que habían jurado defender los 10 Mandamientos y eliminar todas las herejías, herejes, traidores y siervos del diablo. Las noticias que nos están llegando durante este mes avalan estos comportamientos sectarios y dogmáticos.
La SGAE cobrará por los derechos de autor de la música que se interpretó en ‘La Marató’ de TV3. Pues sí, la SGAE se embolsará alrededor de 45.000 euros en conceptos de los “derechos” de los artistas, que han participado de forma altruista y han cedido sus derechos en los discos editados por la cadena autonómica para recaudar fondos en el evento organizado por la cadena pública de televisión catalana para la financiación de la investigación sobre las enfermedades mentales.
La SGAE cobra a las casetas de Feria hasta por las sevillanas del XIX. Se paga un canon por emitir música, aunque ésta sea popular. La Sociedad se ha querellado con decenas de casetas.
Multan gravemente a la SGAE por filmar una boda sin permiso. Al parecer, la SGAE encargó a un detective que obtuviese pruebas de que en una boda en Sevilla se estaban utilizando canciones sujetas al canon y que el establecimiento no había pagado por ellas. El caso es que el detective grabó la boda a escondidas, violando así la intimidad del matrimonio y los asistentes al convite.
Tengo la impresión que la mayoría de los ciudadanos no cuestiona el derecho de que cualquier creador, artista, escritor, inventor, etc… pueda vivir de su trabajo y se organicen para proteger y administrar sus derechos de autor. También es cierto que los nuevos medios digitales y la Red están revolucionando las formas de distribución, promoción y comercialización de cualquier contenido susceptible de ser digitalizado y, por tanto, requiere un replanteamiento de los modelos de negocio tradicionales de comercialización de los trabajos de cualquier autor o editor. En este contexto, los autores deberían replantearse la visión-misión actual de la SGAE.


Análisis, reflexiones, opiniones y divagaciones sobre la Red y otros temas sociales.





