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El Manifiesto. Egos, mentiras y redes sociales

La condición humana. Jacob Porat, 2003

Cuando uno toma una cierta distancia de la Red y la observa con una mirada crítica y autocrítica –por ser miembro activo en ella- al margen de las facilidades tecnológicas que facilitan la comunicación y la interacción y las facilidades para establecer relaciones líquidas en los términos expresados por Bauman – fugaces, etéreas, intensas y sin compromisos-, podemos observar que la mayoría de los aspectos relacionados con la condición humana se mantienen inalterables. En otras palabras, los que están en la Red, los que son miembros activos, no son tan diferentes de los que no están y ni han desarrollado, en mayor grado, los valores asociados a la Web 2.0 como participación, colaboración, transparencia, etc…. En definitiva, son valores que se tienen o se adquieren con Web 2.0 o sin Web 2.0, estando en Internet o fuera de Internet.

En la crónica de los acontecimientos relacionados con el Manifiesto contra la Disposición Final Primera del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, podemos observar que se pone en evidencia la condición humana de muchos de sus actores. No debemos olvidar el hecho de que el ser humano, no es un ser constituido de una vez y para siempre, es un ser que cambia su propia condición gracias a las condiciones que encuentra y en las cuales se acomoda en busca de su bienestar con sus compromisos éticos-morales, sus intereses económicos o la propia administración de su ego.

Con el Manifiesto pudimos observar uno de los primeros movimientos de ciberactivismo en nuestro país por su importante difusión en la Red y su cubertura mediática. Un Manifiesto que fue elaborado por un reducido grupo de periodistas, blogueros mediáticos y empresarios con negocios en la Red y difundido viralmente.  Un reducido grupo que actuó con una mentalidad tipo Bolchevique 1.0 en vez de una mentalidad Líderes 2.0.

Hemos podido observar, hasta el momento, que en la gestión del movimiento se atribuyen una representatividad ambigua -rayando una cierta esquizofrenia  del límite y sus matices-: acuden cuando los poderes los llaman como “supuestos” representantes de la “masa”, pero ante cualquier crítica de ésta dicen y afirman que “no nos hemos sentado como representantes de nadie”, eso sí, si alguien les convocan a una nueva reunión como “representantes” del Manifiesto acuden raudo y veloz.

Y en parte tienen razón, porque se representan así mismos. Cada uno defendiendo su bienestar humano. Unos defendiendo sus negocios particulares contra cualquier intento de regulación –el proyecto de Ley puede afectar a la industria de los enlaces-, otros aprovechando el movimiento como proyección personal y cultivo de su más agudo egocentrismo- creen que todos buscan o deben buscar lo que él busca-  y, los menos, actuando de acuerdo con sus propias convicciones ético-morales.  Salvando las distancias, igual que en la Revolución Francesa, cuyo lema fue “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, pero los líderes pertenecían a la emergente clase burguesa que buscaba su supremacía contra el antiguo régimen para la defensa de sus intereses corporativistas.

Hoy una parte de la red española está alterada y confundida. Una parte de la “masa” se siente traicionada –sus “supuestos” líderes les han fallado- otra parte piden más guerra, algunos piensan que es una conspiración del gobierno  y el resto pasando.

Escena de sexo, mentiras y cintas de vídeo

http://www.youtube.com/watch?v=P1z4T_z0leU