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Rajoy y la metáfora del capitán del Costa Concordia

La escapada del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a través del garaje del Senado para no enfrentarse a las preguntas de los medios de comunicación marca un antes y un después en la marcha triunfal del Partido Popular después de su “aplastante” victoria del 20N y la manifiesta arrogancia de que iban a solucionar los “estropicios” del anterior gobierno socialista. Posiblemente, la foto de la huida, la de una persona desconcertada entre la maraña de profesionales de la comunicación, mirando hacia un lado y hacia otro lado buscando una salida de urgencia y optando por darse la vuelta y buscar una salida alternativa a la principal, sea el símbolo que marca los 100 primeros días del nuevo ejecutivo. Es la huida del responsable del ejecutivo que elaboró unos Presupuestos Generales del Estado que han naufragado, nada más presentarlos, al encallar contra los arrecifes de los Mercados. Si buscamos una metáfora próxima, podríamos estar hablando del crucero Costa Concordia y de su capitán (lo ha mencionado Joaquín Estefanía en los Desayunos de TVE) . Huir de las preguntas de los periodistas, es huir de las preguntas de la ciudadanía. Lo que hace grande a un líder político, es su capacidad de salir a la palestra en tiempos de crisis y explicar con claridad a los ciudadanos los problemas, los sacrificios que se van a requerir y las posibles salidas. Creo que el liderazgo de Rajoy se ha desinflado en estos 100 primeros días.

Los Mercados, no se han creído los Presupuestos Generales del Estado. No se han creído los equilibrios entre los recortes y las previsiones de ingresos para cuadrar los objetivos del déficit. Los Mercados son perversos (especulación, usura y otras prácticas para maximizar los beneficios financieros), no es algo nuevo en su comportamiento “natural” porque siempre han sido así, pero son muy listos, que no inteligentes. Los Mercados ven muy difícil que cuadren unos presupuestos que alimentan la recesión y no impulsan el crecimiento económico. Los Mercados no le dicen al Gobierno cómo tienen que hacerlo, le dicen el qué esperan. Los Mercados le han dicho al Gobierno, en su lenguaje particular (la prima de riesgo), que tiene que tomar otras medidas más creíbles. La reacción del ejecutivo del Gobierno ha sido precipitada e improvisada, anunciar un recorte adicional de 10.000 millones de euros en sanidad y educación. Los Mercados han vuelto a reaccionar de forma negativa ante la nueva medida, la improvisación no genera confianza.

Los Mercados piden garantías de solvencia (reducción del déficit) y crecimiento de la actividad económica (generación de ingresos para las arcas públicas). Los Presupuestos Generales del Estado y la política del Gobierno no cumplen dichas premisas. Se recortan temas fundamentales para el desarrollo de la economía en un mundo cada vez más competitivo e innovador, como el presupuesto en I+D+i que retrocede a niveles de hace siete años, mientras se mantienen la continuación de las obras del AVE en los territorios con citas electorales (Galicia y el País Vasco). Me da la impresión que los Mercados se están cansando de que un país, como el nuestro, con más Km. de alta velocidad ferroviaria y aeropuertos que Alemania, siga invirtiendo en infraestructuras deficitarias mientras la tasa de paro sigue creciendo y los problemas estructurales de nuestra economía se agudizan. El manifiesto desinterés de España hacia modelos económicos más productivos e innovadores acordes con el siglo XXI, se agudiza con la reedición de  los ideales trasnochados del antiguo Imperio como la religión, el patriotismo, el valor o el honor que marcaron los siglos XVI y XVII de nuestra historia.

En 100 días, un partido de Gobierno que se presentó como una férrea legión romana con sus cohortes marcando el paso al unísono con el objetivo de levantar el país, hoy se comporta como los personajes de los hermanos Marx en el camarote de la película “Una noche en la Opera”, donde las declaraciones y contradeclaraciones de los Ministros, el Partido, Esperanza Aguirre y el propio Presidente es la cacofonía de la improvisación y la falta de horizonte a corto y medio plazo.

Una noche en la Opera, escena del camarote