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Las TIC y la volatilidad de los mercados financieros

Con la crisis financiera actual, el término “mercado” está omnipresente en nuestra vida diaria a todas horas.  Lo vivimos como una especie de ente que rige nuestros destinos. Para unos, los menos, es un símbolo de sabiduría que pone orden en nuestras actividades económicas, mientras que para otros es un ser descerebrado, sin inteligencia, al servicio de hombres sin escrúpulos que ha tomado el control de nuestras vidas con una “gestión” concienzuda y ejecutando sin piedad las instrucciones que recibe.

Durante el día vemos y nos preguntamos cómo los índices bursátiles van subiendo o bajando en fracciones de segundos y cómo van variando el valor o las rentabilidades de las acciones que lo componen; o cómo la archifamosa prima de riesgo que nos tiene atenazados también sufre variaciones en un mismo día. Algunos se preguntan cómo pueden variar tan rápidamente dichos índices y cómo es posible que el ser humano sea capaz de visualizar la información, analizarla y  tomar decisiones de compra o venta de  valores en un tiempo tan reducido, donde unos pocos minutos son una eternidad y  pueden ser decisivos para ganar o perder en las ventas o en las compras. Por ejemplo, en el crack de Wall Street del 6 de mayo de 2010, cuando el mercado cayó casi un 10% en unos pocos minutos y se volatilizaron más de un billón de dólares causando, obviamente, un pánico generalizado a los brokers de medio mundo. Este crack tuvo su origen en una serie de órdenes automáticas de venta (contratos de futuro S&P E-mini) que al no encontrar liquidez en el mercado, provocaron bajadas en las cotizaciones y éstas,  a su vez, provocaban nuevas oleadas  de ordenes de ventas, generando unos flujos de transacciones que se retroalimentaban automáticamente a la baja  con el consiguiente descontrol del mercado.

La realidad es que, cada vez más, las transacciones financieras especulativa se realizan a través de sistemas informáticos con algoritmos complejos para la toma de decisiones.  En los Estados Unidos representa el 75% del total de las transacciones,  en el caso del Reino Unido un tercio de ellas.  La cuestión es que la velocidad en la que se realizan dichas transacciones han alcanzado un ritmo que impide cualquier intervención humana en su seguimiento y en la toma de decisiones. En otras palabras, los sistemas informáticos están reforzando la volatilidad de los mercados. Esta es la conclusión de un interesante estudio sobre el papel de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los mercados financieros: The Future of Computer Trading in Financial Markets  (PDF) elaborado por el área de análisis prospectivos del Department for Business Innovations & Skills  (BIS), del Ministerio de la Ciencia del Reino Unido.

En el estudio se pone el énfasis en el peso que están adquiriendo los algoritmos en las operaciones especulativas sustituyendo a los seres humanos en las tomas de decisiones, y en su contenido disponemos de un análisis del estado actual de estos sistemas, las tendencias en su evolución para los próximos diez años y cómo afectará a la estabilidad financiera.  El estudio reúne tres documentos de trabajo (working papers)  donde se analizan la estabilidad financiera y las transacciones informatizadas; el impacto de las transacciones informatizadas en la liquidez, la eficacia y la formación de los precios y los costes de las transacciones; y el impacto del desarrollo tecnológico.

Son tres documentos con el suficiente rigor científico en su planteamiento y desarrollo que nos ayuda a entender cómo están funcionando los mercados financieros y el rol actual y de futuro de las TIC en este sector.  Porque, si hoy la “mano que mece la cuna” de los mercados financieros está formado por agentes humanos que interaccionan con un conjunto de sistemas de transacciones automatizadas, en un futuro próximo éstos serán sustituidos por robots transaccionales capaces de adaptarse y “aprender”  con  una mínima implicación humana.

En mi opinión, la toma del poder de los mercados financieros por parte de los algoritmos puede conducir a pensar en un sistema cuasi perfecto donde, gracias a complejos modelos econométricos y financieros, la toma de decisiones será cada vez más racional por la capacidad de relacionar un número elevado de variables y responder a la evolución de los indicadores en fracciones de segundo.

Sin embargo, hemos de tener en cuenta que la  selección de variables e indicadores siempre se realizará con la frialdad calculada de la maximización de los beneficios monetarios, es el leitmotiv de cualquier acción especulativa,  dejando al margen otras variables e indicadores relativos a potenciar una economía más sostenible y más social.  Al final, todo se reduce a la variable beneficio sin considerar los efectos colaterales que puede conllevar para una economía productiva y para el conjunto de la sociedad.

Como colofón, siempre nos quedará la solución de desconectar el sistema para recuperar nuestra autonomía como seres humanos, por irracional que ésta sea, como hizo el astronauta David Bowman con HAL 9000, el supercomputador que gobernaba y controlaba la Discovery 1 en 2001: Una odisea en el espacio. Una película dirigida por Stanley Kubrick  con guión del propio director en colaboración con el novelista Arthur C. Clarke .

2001, desconexión de HAL 9000

http://www.youtube.com/watch?v=jxdf5rHr3mU

 

iPad 2. ¡Consumir malditos, consumir!

Cuando la gran mayoría de los más de 16 millones de usuarios del iPad no han conseguido sacarle todo el provecho a su tableta, Apple lanza un nuevo modelo, el iPad 2.

El nuevo modelo presenta algunas mejoras con respecto a su antecesor: menor grosor (de 13,4 mm a 8,8 mm); dos cámaras una frontal y otra trasera y posibilidad de comunicarse cara a cara; posibilidad de conectarse a un televisor de alta definición con salida de video de hasta 1.080p; un importante incremento del rendimiento con el nuevo Chip Apple A5 Dual Core junto con el Chip Gráfico (GPU); o una funda “inteligente”.

En mi opinión, el nuevo modelo aporta algunas mejoras pero no significa una revolución en lo que respecta al concepto del producto. En cierta medida está generando frustración a unos cuantos poseedores del modelo anterior. No olvidemos que el iPad representó una revolución en los dispositivos de acceso a los contenidos en la Red y una gran mayoría de los millones de sus usuarios se corresponde con los geek y los early adopters de una nueva tecnología y, por tanto, quieren estar a la última. Sirva como indicador empírico de dicha frustración los movimientos en la plataforma eBay, cuando hace 3 días las iPads de segunda mano en venta no llegaban a las mil y hoy superan las 4 mil. Este incremento se está produciendo únicamente con el anuncio del producto, me imagino que en los próximos días, cuando se empiece a comercializar el nuevo modelo, el número de unidades del anterior modelo en venta en el mercado de segunda mano sufrirá un importante crecimiento.

El caso de la iPad 2, como en la mayoría de los productos de consumo, sobre todo en lo referente a los tecnológicos, forma parte de lo que se denomina la obsolescencia programada, un mecanismo que fuerza sutilmente a que los consumidores renueven cada vez más rápido los productos que utilizan. No debemos de olvidar que todo el tinglado económico mundial se basa en el consumo, en un consumo desaforado. Si no hay consumo o no se consume al mismo ritmo que se produce, el sistema económico actual se desmorona como un castillo de naipes.

La obsolescencia programada se manifiesta por diversas vías, todas ellas complementarias. La primera pasa por la concepción y fabricación de productos que incorporan componentes fabricados especialmente para que dejen de funcionar transcurrido un cierto tiempo de uso. La segunda vía obedece a la renovación constantes de los productos con nuevas funcionalidades o características, no imprescindibles por no aportar un gran valor al producto,  que se van dosificando periódicamente acompañadas de potentes campañas publicitarias para “motivar al consumidor a renovarse”. Y la tercera vía es la propia dinámica del mercado que obliga a los fabricantes a ir dos pasos por delante de su competencia y lanzar periódicamente nuevas versiones del producto para mantener el liderazgo en el mercado, como en el caso de Apple con la iPad.

La verdad es que la mayor parte del tiempo no somos consciente de la obsolescencia programada y estamos atrapados en un cierto delirio consumista motivados por la novedad del último momento, sin valorar ni reflexionar lo que realmente nos aporta. Vale la pena dedicarle los 52 minutos al documental “Comprar, Tirar, Comprar” donde se disecciona el tema y el trasfondo de dicha obsolescencia.

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA – ( COMPRAR, TIRAR, COMPRAR )

http://www.youtube.com/watch?v=QosF0b0i2f0

Emprender y elaborar planes de negocio en mercados complejos

En mi opinión si analizamos, a toro pasado, los procesos y sus dinámicas en los intentos de puesta en marcha de una empresa y las que se logran consolidar más allá de un proyecto inicial, creo que nos podríamos encontrar con casi tantos modelos como emprendedores que se embarcaron en la aventura. A pesar de esta realidad, en la mayoría de los cursos para emprendimiento se sigue aplicando, más o menos, un modelo predeterminado para diseñar la creación de una empresa con una estructura estándar: tener una idea, hacer un estudio de mercado, elaborar un plan de negocio, buscar financiación/inversores y poner en marcha la empresa.

Eso sí, el plan de negocio (Business Plan) para que sea riguroso y contundente tiene que contemplar los siguientes puntos: resumen ejecutivo;  descripción del producto y valor distintivo; mercado potencial; competencia modelo de negocio y plan financiero;  equipo directivo y organización; estado de desarrollo y plan de implantación;  alianzas estratégicas;  estrategia de marketing y ventas; y principales riesgos y estrategias de salida. Por supuesto, hay que poner mucho énfasis en las proyecciones de cash flow, especificando cuando se alcanzará el breakeven y con previsiones de 3 a 5 años, ya que el plan de negocio es la herramienta para convencer a inversores. Pero la realidad es otra, la gran mayoría de los planes de negocio no superan el primer contacto con un cliente tal como explica el especialista en start-up Steve Blank.

Todo esto pasa porque nuestro mundo es complejo y tendemos a intentar atrapar y encorsetar la realidad en un patrón común, en este caso la creación de una empresa en un documento denominado “Business Plan”.  Sin embargo, también existen propuestas que nos permiten otros enfoques más acordes con la complejidad de nuestro mundo como el caso de Alexander Osterwalder, un consultor especializado en modelos de negocio e innovación y autor de Business Models Generation nos propone una reflexión de cómo enfocar los modelos de creación de empresas en esta primera etapa del siglo XXI.

En su reflexión, de acuerdo con su ponencia en la Lift Conference,  se pregunta ¿Qué hay de común entre la concepción de un nuevo modelo de automóvil y la creación de una empresa? a simple vista la respuesta es: casi nada o nada. Sin embargo, para Osterwalder en los procesos de diseño de los automóviles nos encontramos con una estructura en etapas que se podrían aprovechar de forma efectiva para estructurar la concepción de una nueva empresa.

En efecto, en el diseño de un nuevo automóvil, se empieza con muchos bocetos (sketching) antes de empezar con el desarrollo de prototipos para entender cómo los diferentes elementos funcionan integrados, cómo podemos ensamblarlos de forma optima, etc. Se hacen simulaciones,  pruebas de colisiones. Se modifican los diseños antes de fabricar el vehículo, al prototipo se le somete a pruebas en un contexto real para evaluar su comportamiento y ajustar las configuraciones. En definitiva, antes de lanzar al mercado el nuevo vehículo, es decir, antes de fabricarlo, se realiza un número elevado de simulaciones y pruebas para garantizar su éxito. De este proceso de concepción y diseño de un nuevo automóvil, podemos extraer una serie de lecciones interesantes para aplicarlo a la concepción y diseño de nuevos modelos de negocio. Es la tesis Osterwalder para su propuesta de un nuevo enfoque en los planes de negocio.

Un nuevo enfoque que empieza con un par de preguntas que son la clave: ¿Cuántos han validado su modelo de empresa en el mundo real antes de empezar? ¿Podemos formular modelos de empresas de la misma manera que concebimos un automóvil?

Según Osterwalder, podemos desarrollar un método para describir y concebir un modelo de empresa más próximo a la complejidad de la realidad que nos rodea. Su propuesta se articula en una matriz de 9 bloques (moléculas), el Business Model Canvas, que se imbrican los unos en los otros y que requieren respuestas a preguntas del tipo: ¿Quiénes son los consumidores a los dirigimos nuestro productos o servicios?, ¿Cuál es el valor de nuestra propuesta? ¿Cómo atenderemos a nuestros clientes? ¿Qué tipo de relación estableceré con los consumidores? ¿Cómo las personas gastarán su dinero? ¿Cómo llegaremos a las fuentes de ingresos? ¿Cuáles serán mis actividades claves? ¿Quiénes serán mis socios? ¿Cuáles serán los costes de mi estructura?… y otras tantas como sean necesarias para describir y acotar un modelo de negocio que sea tangible.

Business Model Canvas

Osterwalder, pone como ejemplo el caso del fundador de SunEdison, Jigar Shah, que llegó a la conclusión que la gente no compraría sus paneles solares, ya que consideraban que eran caros. Por lo tanto, Sun Edison decidió asumir el coste de las instalaciones a cambio de la compra de la energía durante 10 años. En siete años, Sun Edison se ha convertido en el mayor productor de energía solar en los Estados Unidos con una importante presencia mundial. Para Osterwalder, en el caso de Sun Edison, la propuesta consistió en modificar el prototipo de la oferta, incluido el modelo económico. Por tanto, para encontrar nuevos modelos de empresas, debemos concebirlos en su totalidad y realizar diversos prototipos con modelos económicos diferentes y plantearse siempre nuevas cuestiones, por ejemplo, ¿Qué pasa si mi producto lo ofrezco gratuitamente?, porque una de las premisas es que cada tecnología, cada oferta de productos y servicios, puede ir acompañada de  diferentes modelos económicos y se deben estudiar, o exprimirlos, todos para ir más allá de la primera idea.

Además, se deben probar los modelos de negocio, incluso después de las simulaciones. Porque es aquí donde a menudo los planes de negocio se equivocan al estimar, por ejemplo, una media de ingresos que en el papel o en la hoja de cálculo puede quedar bien, pero que requiere salir a la calle y hablar con los potenciales consumidores para calibrar el potencial real de ventas. Algo que hoy en día es más fácil de hacer gracias a la Red y los medios sociales.

Concluyendo, según Osterwalder el emprendedor debe realizar un enfoque sistemático, yo diría sistémico, y aprender a jugar con las diferentes alternativas y asumir riesgos con ellas, en fin, probar las diferentes hipótesis para ver aquello que realmente puede funcionar. Os dejo la presentación.

Alexander Osterwalder Lift11 Presentación

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