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OpenCourseWare. 10 años democratizando del conocimiento

En el año 2001, el MIT, Instituto de Tecnología de Massachusetts, decidió publicar la mayoría de los materiales educativos utilizados en sus cursos en la Red permitiendo que cualquier persona con una conexión a Internet pudiese acceder gratuitamente a dichos materiales con licencia Creative Commons.

En estos diez años el MIT OpenCourseWare ha compartido más de 2.000 cursos de 36 áreas del conocimiento con una audiencia estimada de 100 millones de personas de todo el mundo (41% estadounidenses, 21% chinos y  el 19% europeos y rusos). Desde los materiales de un curso sobre control aéreo hasta los de un curso de Inteligencia Artificial pasando por un curso de literatura sobre Shaskepeare.  Algunos de ellos traducidos al español o chino entre otros idiomas.

El MIT se plantea como reto que su proyecto OpenCourseWare pueda llegar a más de 1.000 millones de personas dentro de diez años con la máxima: “para que las personas motivadas en todas partes puedan mejorar sus vidas y cambiar el mundo“.

No es una iniciativa aislada, la Universidad de Yale con su proyecto Open Yale Course también ofrece un catálogo de cursos 38 cursos en 20 áreas de conocimiento. En el caso de Yale, la oferta es menor pero de más calidad al ofrecer, para cada curso, grabaciones de alta calidad en vídeo o postcat con transcripciones junto con problemas y exámenes y sus soluciones. También podemos citar, a nivel local,  los casos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) que ya empieza a tener una oferta interesante de más de 70 cursos en 8 áreas de conocimiento o el de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) con una oferta de 30 cursos en 22 áreas de conocimiento.  En OpenCourseWare Universia podemos encontrar el directorio de universidades españolas y latinoamericanas asociadas al movimiento de cursos abiertos.

El concepto OpenCourseWare (OCW) es el resultado de una iniciativa editorial electrónica a gran escala propiciada por el OpenCourseWare Consortium y puesta en marcha en abril del 2001 por el MIT en colaboración con la Fundación William and Flora Hewlett y la Fundación Andrew W. Mellon, cuyo objetivo inicial fue el proporcionar un acceso libre, sencillo y coherente a los materiales docentes para educadores del sector no lucrativo, estudiantes y autodidactas de todo el mundo y que, en estos momentos, se plantea crear un movimiento flexible basado en un modelo eficiente que otras universidades puedan emular a la hora de publicar sus propios materiales pedagógicos generando sinergias y espacios de colaboración. En la actualidad están participando cerca de 200 Universidades e Instituciones educativas que van desde las que se limitan a divulgar el temario y ofrecer algunas lecciones hasta las que aportan la totalidad de materiales como el caso de Yale o del MIT en muchos de sus cursos.

Asimismo, este tipo de iniciativas va mucho más allá de la educación superior, como el caso de la Open Educational Resources Movement (OER), promovido por los fundadores del OpenCourseWare y otras Universidades e Instituciones estadounidenses que cubre todos los ciclos de la educación, desde la primaria a la superior con el objetivo de incentivar la colaboración y el empoderamiento de los educadores.

Todas estas son iniciativas facilitan de forma efectiva una democratización del conocimiento a nivel mundial. No hay títulos ni reconocimiento oficial de los conocimientos que se puedan adquirir, pero cualquier persona motivada tiene la posibilidad de acceder a los materiales de centros punteros en la elaboración y difusión del conocimiento de forma gratuita gracias a la Red. Sin embargo, sigue siendo lamentable que en nuestras Universidades públicas todavía tengamos profesores que no comparten el power point de su clase magistral ni con sus alumnos obligándoles a tomar apuntes, una actitud inmoral y poco ética si tenemos en cuenta que su sueldo lo obtienen gracias a la contribución de todos los ciudadanos.

Para saber que sabemos lo que sabemos, y saber que no sabemos lo que no sabemos, hay que tener cierto conocimiento” Nicolás Copérnico.

El factor clave para la inteligencia colectiva

Con la Red, cada vez se habla más del poder de la inteligencia colectiva resultante de la interacción de miles o millones de individuos que comparten sus reflexiones y opiniones sobre los temas más diversos. Aunque, también es cierto que la “cantidad” que se comparte, en la mayoría de los casos, es mínima como defiende Clay Shirky en su libro Cognitive Surplus. Sin embargo, al margen de algunas evidencias, todavía queda un largo camino para conocer los mecanismos que articulan la inteligencia colectiva y si el pensamiento colectivo que se desarrolla en un grupo es superior o inferior a la suma de sus partes.

En esta línea de investigaciones, en una primera aproximación, se podría afirmar que para potenciar la inteligencia colectiva en los grupos, la inteligencia emocional de sus miembros parece ser el ingrediente fundamental para el éxito y, por tanto, la naturaleza de la colaboración es ante toda emocional, encarnada en el cuerpo.

Es la principal conclusión del estudio para determinar las condiciones para el surgimiento de la inteligencia colectiva en grupos pequeños “Evidence for a Collective Intelligence Factor in the Performance of Human Groups”, publicado el 29 de octubre de 2010 en la revista Science y realizado por un equipo de investigadores de varias universidades dirigido por Thomas Malone del Centro de Inteligencia Colectiva del MIT.

Para la investigación, se han realizado dos estudios con 699 personas, organizadas en pequeños grupos de 2 a 5 personas que se han dedicado a realizar actividades con una serie de baterías de test, puzles y otros juegos. Se ha mostrado que el pensamiento colectivo, en determinados casos, es superior a la de los individuos, sin embargo, esto no es automático ya que el rendimiento de los grupos puede variar entre un 30 % o un 40%.

En el estudio se señala que para lograr la inteligencia colectiva intervienen varios factores. El primer factor es la sensibilidad social o capacidad que tiene un sujeto para inferir el estado emocional de los demás a través de la mirada. (puedes probarlo aquí es un test en inglés). El segundo factor, es que la equidad en los turnos de uso de las palabras facilita que los grupos sean más eficaces a diferencia de aquellos donde algún miembro monopoliza la palabra. El tercer factor, es la influencia de las mujeres en el grupo, ya que en aquellos grupos con más mujeres demostraron una mayor sensibilidad social y más capacidad de cooperación que aquellos con menos presencia femenina. Este último factor, en mi opinión, enlaza con la evidencia de que las mujeres en general tienen un mayor índice de inteligencia emocional que los hombres debido a los procesos tradicionales de socialización de las competencias emocionales en hombres y mujeres.

Sin embargo, factores que se asumen de forma natural como aspectos determinantes en los grupos, como el buen ambiente, la motivación de los participantes o su nivel intelectual tienen una influencia poco significativa.

Como nos dice Malone: “Tener un montón de gente inteligente en un grupo no significa necesariamente que el grupo sea inteligente”.

Referencia: Evidence for a Collective Intelligence Factor in the Performance of Human Groups. Anita Williams Woolley, Christopher F. Chabris, Alex Pentland, Nada Hashmi, and Thomas W. Malone

Science 29 October 2010: 330 (6004), 686-688. [DOI:10.1126/science.1193147]

Pensando la Economía del futuro

FAES-NegroponteRevisando tendencias y acciones relativas al desarrollo de la “Sociedad de la Información”, me he encontrado con la presentación por parte de Nicholas Negroponte,  cofundador de Media Lab del Massachussets Institute of Technology (MIT), del proyecto “un ordenador por niño” o, en inglés, One Laptop per child (OLPC) en la inauguración del curso Pensando la economía del futuro del Campus 2007 de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES).

Escuchada la ponencia, y leídos comentarios y otras valoraciones del propio Negroponte, del presidente de la Fundación José Maria Aznar y de otros personajes del círculo de la FAE,  lamentablemente, en mi opinión, me encuentro con una “menestra conceptual” donde el más rancio pensamiento neocon se aliña con las predicciones de un gurú, en la onda tecno-evangelista  que todavía no ha entendido que es la llamada fractura digital y, por lo visto, menos la “fractura vital”.

No puedo remediar el reproducir algunas de las perlas que se han escrito o dicho en el evento.

Ana Palacio, la ex ministra de Asuntos Exteriores con el último gobierno del Sr. Aznar y actual vicepresidenta del Banco Mundial escribió en su blog el 11 de julio: “Verde, flexible, funcional, de diseño infantil, y funciona sin electricidad. Así es el ‘laptop’ que Nicholas Negroponte quiere que tengan todos los niños de los países menos ricos. Son ordenadores a 100 dólares para promover el acceso a la educación.” Y luego remite a la nota informativa de la FAES.

José Maria Aznar, ex presidente del Gobierno, presidente de la FAES y vinculado al proyecto OLPC (¿es otro de sus “business” como facilitador?).  En la presentación de Negroponte, nos ilustra con “el valor de un proyecto apasionante y revolucionario que cambia la vida de las familias a las que llega, todas ellas con muy pocos recursos, y que habitan frecuentemente en lugares recónditos a los que ni siquiera llega el suministro eléctrico” y como colofón: “Hay casas en las que la única luz que llega es la que proporciona uno de los ordenadores de Negroponte”.

Nicholas Negroponte, por su parte destacó que “la idea del portátil pretende facilitar el aprendizaje de niños que en algunos casos ni siquiera pueden ir a la escuela propiciando así el acceso a la sociedad de la información a países en vías de desarrollo”, asimismo, señaló las expectativas de su rápida expansión: “Será crucial lanzar de 3 a 5 millones en 2007, y de 50 a 150 millones en 2008”. También destacó que su precio de lanzamiento será de 176 dólares, en septiembre de 2007; pudiendo llegar en 2008 a los 100 dólares por unidad e, incluso, no descartando unas previsiones aún más halagüeñas: solo 50 dólares en 2010.

Hay más perlas pero, sin olvidar la importancia de facilitar el acceso de las personas a la Red, nos parece importante subrayar lo obviamente conocido, y es la cruda realidad en la que vive la mayor parte del “público objetivo” del proyecto  (OLPC):

  • Cada minuto mueren 30 niños por falta de alimentos, agua, o asistencia médica. O lo que es lo mismo, diariamente mueren en el tercer mundo 40.000 niños por causas perfectamente evitables en los países occidentales.
  • 2.400 millones de personas en el mundo no tienen acceso a una adecuada salubridad, de ellas, 1.100 millones de personas del mundo no tienen acceso a agua potable.
  • Lejos de haberse reducido, una década después de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, llevada a cabo en Roma, hay más hambrientos en el mundo en los países en desarrollo: 820 millones.
  • Asia Meridional concentra la mayor cantidad de población que subsiste con 1 dólar, es decir 515 millones de personas. Seguida por Asia Oriental y Sur oriental y el Pacífico donde 446 millones de personas viven en estas condiciones. 219 millones en África al Sur del Sahara. Y 11 millones en los Estados Árabes. En América Latina y el caribe 110 millones de personas viven con 2 dólares diarios. En Europa Oriental y en los países de Asia Central 120 millones de personas viven con 4 dólares al día.
  • Etcétera……

Mientras que una importante parte de la población está sumida, en su día a día, a la más elemental supervivencia y no tengan cubiertas las necesidades más básicas suena a “insulto a la inteligencia” ofrecerles, un hardware aparentemente asequible y con una posible conexión a Internet para acceder a “bits” para que, con esto, superen la fractura digital cuando, hasta el momento, no se han podido superar otras fracturas crónicas en el tercer mundo.

Además, señalar la visión simplista de Negroponte que sitúa en el mismo nivel información (contenidos accesibles desde Internet) con educación ignorando el proceso intermedio y fundamental del aprendizaje.

Por último, nos preguntamos ¿Qué hay detrás del proyecto OLPC?, posiblemente el interés de un mercado (potencialmente de más de 1.000 millones de unidades, según la estimación de Intel) y la posibilidad de que por medio de créditos internacionales (ya sabemos la carga que representa algunos de estos créditos para los países en desarrollo) y la ayuda de “facilitadores” y de “acuerdos” con algunos de los gobiernos de los países receptores, se puedan vender de golpe, millones y millones de portátiles y otros servicios. Algunos indicios:

  • Es un proyecto humanitario que solo se vende a gobiernos y, por el momento, no se acepta compras de menos de un millón de unidades.
  • El reciente acuerdo de Intel con la OLPC, es un ejemplo del interés del sector por este mercado. Intel ya llevaba tiempo promocionando su ordenador portátil Classmate, con un coste superior a los 200 dólares, dirigido a los niños del tercer mundo y que recientemente firmó un acuerdo para vender 700 mil unidades en Pakistán.
  • El acuerdo firmado por el Ministro de Educación del Perú con la OLPC para implantar el programa de la OLPC para los escolares peruanos.
  • Los movimientos de Microsoft, que por un lado, al margen del proyecto de la OLPC lanza la comercialización de su sistema operativo por un precio de 3 dólares a los países en desarrollo y por otro lado, la receptividad de la propia OLPC de que el entorno operativo de Microsoft pueda funcionar en los portátiles que están promocionando (hasta el momento OLPC contemplaba el software libre como entorno operativo), se ha desmentido, por parte de la OLPC que Windows se ejecutará en sus ordenadores. Nos preguntamos: ¿Cuánto tiempo tardará Microsoft en unirse a la OLPC o la OLPC a Microsoft?.

Si tenemos en cuenta que, por un lado, en el precio final de un ordenador portátil convencional, se estima que, aproximadamente el 50% de su precio se debe al coste del montaje, embalaje y a la publicidad y que, del 50% restante, una gran proporción se emplea en costear un hardware, en cierta medida superfluo, que debe operar con sistemas operativos derrochadores de almacenamiento en memoria y disco duro, procesador y recursos gráficos y, por otro lado, el portátil XO-OLPC, no funciona como un ordenador normal ya que el sistema operativo de la máquina únicamente permite realizar únicamente 7 funciones:  conectarse a otro servidor, navegar vía este, interaccionar con algunos juegos educativos y utilizar un procesador de texto, entre otros, nos encontramos con un equipo low cost que, por su modelo de negocio basado en una producción y distribución masiva, nos permite deducir que el precio final del XO-OLPC soportará cómodamente los costes de producción y distribución garantizando el adecuado margen comercial de los agentes económicos que participan directamente en la producción. Sin olvidar la contribución desinteresada de cientos de personas que están colaborando en el proyecto aportando su conocimiento y optimizando el producto final.

Con esta reflexión-opinión, decir que no estamos en contra de que los niños de los países en desarrollo puedan disponer de un ordenador, puedan acceder a los contenidos de la Red y puedan incorporarse a la Sociedad de la Información.

Lo que nos parece demagógico que nos quieran adornar con el celofán filantrópico un modelo de negocio dirigido al tercer mundo y, como es habitual, con un impacto desigual sobre el PIB nominal per cápita de un bien o servicio.

Un ordenador por niño, a los estadounidenses, por un portátil convencional, le representa un esfuerzo del  1,5% de su renta media anual, por un XO-OLPC, a los peruano el impacto es del 3%, a los hondureños, del 8%, a los nigerianos del 13% y a los etíopes más del  50%. Si Sr. Aznar,  “hay casas en las que la única luz que llega es la que proporciona uno de los ordenadores de Negroponte”.

Vídeo con la intervención de Nicholas Negroponte en el curso ‘Pensando la economía del futuro’