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El hambre agudiza el ingenio. El caso de malviviendo.com

malviviendoA través de un artículo –El triunfo de los “fumetas”– de Cristóbal Ramírez publicado en El País, he tenido el placer de descubrir Malviviendo.com.

 Es el caso de un grupo de jóvenes veinteañeros residentes en Sevilla que, finalizado sus estudios y tras engrosar las listas del paro, decidieron abordar un ambicioso proyecto de producir una serie audiovisual para emisión en Internet con muy pocos medios técnicos y con mucha imaginación apoyándose en las posibilidades de la Red para romper fronteras y acercarse a quienes les quiera ver.

Una serie de humor transgresora, gamberra con personajes que son los antihéroes que podemos encontrar en cualquier ciudad y con el objetivo de romper moldes  innovando en contenidos, con guiones ingeniosos e historias enrevesadas y propias del mundo actual.

Llevan filmados siete capítulos, el último pendiente de un permiso para poder rodar en una cárcel. Viendo la calidad del material, es difícil creer que la producción de su primer capítulo les costase 40 euros con material prestado. Para el segundo consiguieron recaudar 120 euros a través de donaciones de particulares.

En su web Malviviendo.com está disponible todo el material producido y publican un blog donde van contando el día a día en sus andaduras en la producción de la serie: sus problemas económicos, sus primeros trabajillos en ETTs, almacenes y para una televisión autonómica, sus dudas y sus ilusiones.

Para mí, todo un descubrimiento personal. Por lo que he visto hasta el momento, la calidad y la fuerza narrativa de sus vídeos superan con creces a series y producciones cinematográficas con costes millonarios. Estos chicos lo van a conseguir.

Los límites de la comunicación y la motivación

h_3_ill_911614_scaphandre-papillon-bis.jpgEl tema de este post no va de ancho de banda o de las interfaces y aplicaciones que nos permite comunicarnos en la Red. Va de una historia real, de una excelente película “La Escafandra y la Mariposa” del director Julian Schnable, pintor y cineasta que logra crear un universo doliente y fascinante describiendo el monólogo interior de un ser totalmente inmovilizado.

Basada en la vida de Jean-Dominique Bauby, redactor jefe de la revista francesa “Elle”, que en 1995, a los 43 años, sufrió una masiva embolia.  Bauby, al salir de un coma de 20 días, descubre que es victima del síndrome del “cautiverio”, totalmente paralizado, sin poder moverse, comer, hablar ni respirar sin asistencia. Aunque mentalmente funcional, es como un prisionero de su propio cuerpo, siendo capaz de comunicarse con el exterior mediante el parpadeo de su ojo izquierdo. Bauby crea un nuevo mundo a partir de las únicas dos cosas sin paralizar: su imaginación y su memoria. En el hospital que está ingresado, para comunicarse, le enseñan un código usando las letras más comunes del alfabeto y la utilización del parpadeo de su ojo. Mediante este parpadeo es capaz de deletrear letra a letra las palabras. Con este método, Bauby es capaz de abrir la prisión que resulta su cuerpo (la escafandra) permitiéndole planear sin límites el reino de la libertad (la mariposa).

Si sus primeras palabras fueron “Yo quiero morir”… sus reflexiones le llevan a, mediante este método, dictar letra a letra, una profunda aventura de la psique humano, a corazón abierto, sin tiempo ni ganas para mentirse a uno mismo ni a los demás, logrando algo tan épico como escribir un libro.

Después de ver la película, presupongo que el libro tiene que ser hermoso porque habla del sufrimiento extremo, la impotencia, la desesperanza y la muerte, pero lleno de amor a la vida.

PD: Communiquer sans la parole ?. Guide pratique des techniques et des outils disponibles.

Actitudes

albertllovera2.jpgalbertllovera.jpgHoy he tenido la oportunidad de asistir a una ponencia sobre la elección de actitudes y debo reconocer que me encantó. Después de las intervenciones del Director General de mi Empresa y otros ponentes, la intervención que más me ha gustado ha sido la de Albert Llovera, por su trayectoria vital y, sobre todo, por su calidez humana.

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