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Los datos de la Industria Cultural contra la piratería son falsos

¡Nos morimos de hambre!

El Government Accountability Office (GAO), el Tribunal de Cuentas de los Estados Unidos, acaba de publicar un informe que cuestiona los datos económicos utilizados, desde hace años, sobre el impacto de la denominada piratería de los productos culturales.

En el informe “Observations on Efforts to Quantify the Economic Effects of Counterfeit and Pirated Goods”, el GAO pone el énfasis en el carácter simplemente especulativo de las cifras que han estado manejando gobiernos y empresas de la Industria Cultural sin ninguna base concreta. Asimismo, señala las grandes lagunas que podemos encontrar en los estudios sobre delitos y “piratería” que elabora la  propia Industria Cultural. Por ejemplo, organizaciones como la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos –RIAA– o la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos –MPAA– pretenden, generalmente, sin ninguna base económica, que un CD “pirata” equivale a una venta perdida,  una tasa de sustitución 1×1 que se demostrado que es errónea.

Asimismo, el GAO señala que el dinero que los ”piratas” no gastan en productos culturales no se pierde, sino que repercute en la economía con el consumo de otros productos y servicios y por tanto contribuyendo a generar empleo en otros sectores. En otras palabras, se produce una redistribución de la oferta y demanda como pudimos demostrar en una entrada anterior  “En la Red la información y los contenidos no son gratis” y que, por ejemplo, tomando los datos del Ministerio de Cultura Español, el gasto medio anual por hogar en concepto de cultura, pasó de los 200€ del año 2000 a los 372€ en el 2007.

El informe del GAO es realmente interesante y debería servir de ejemplo para que nuestro Ministerio de Cultura, totalmente decantado con los intereses de los grupos de presión de la Industria Cultural de nuestro país y las grandes multinacionales en detrimento de las necesidades culturales de los ciudadanos, aprenda a analizar con más objetividad los datos macroeconómicos y no quedarse con el mito de la venta “perdida” que maneja el propio sector para elaborar estudios y argumentos parciales y sesgados en una pretendida defensa de derechos de la propiedad intelectual y creatividad de los autores.

El informe del GAO, sin dar patente de corso a la “piratería” pone en evidencia las mentiras o las medias verdades que maneja, en general, la Industria Cultural mundial para la defensa de sus viejos modelos de negocios.

No es la primera vez que vemos un análisis donde se apunta aspectos positivos de la piratería en la economía, hace más de un año nos hicimos eco de otros estudios en “ La piratería tiene efectos positivos en la economía”, pero que sea el propio Tribunal de Cuentas de los Estados Unidos el que señale estos aspectos no deja de ser, en términos coloquiales, un “puntazo”.

Ciberactivismo. El Manifiesto contra González-Sinde

cyberactivismLas movilizaciones, articuladas en un Manifiesto, de un importante grupo de usuarios de Internet utilizando los medios sociales de comunicación para oponerse a la inclusión, a última hora, en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que pueden afectar al libre ejercicio de libertades básicas en defensa de los intereses del sector de las industrias culturales, pone en evidencia, una vez más, la capacidad de la Web 2.0 para desarrollar el ciberactivismo político, pero, al mismo tiempo, nos muestra debilidades o contradicciones en el encaje mundo real-virtual.

Como parte activa y al mismo tiempo observador, me parece interesante poder compartir mis primeras notas y reflexiones agrupadas en una serie de puntos sobre los acontecimientos relacionados con la movilización. Los puntos:

  • Motivaciones para la movilización. En este punto nos encontramos con una amplia diversidad de puntos de vista y sensibilidades que cubren una amplia gama de grises que van desde el blanco de la defensa de derechos básicos como ciudadanos de un Estado, hasta el negro de la defensa de La Red como espacio al margen de los derechos y obligaciones que rigen a los mortales. Queda para el análisis sociológico la distribución de la gama de grises. A destacar también que es una movilización sin “color” político. Sobre todo si consideramos que en la cultura de este país la mayoría de las movilizaciones siempre se han articulado en la identificación con un determinado “color” político u organizaciones afines.
  • Representatividad social. Desde un punto de vista cuantitativo los movilizados, es decir los que han publicado en sus blogs el manifiesto, los que se han adherido vía comentarios en foros o twitter, y las adhesiones a grupos en redes sociales a favor del manifiesto, por el momento, estaría, a ojo de buen cubero,  entre 1-2 % de los usuarios activos en Internet. En términos de población adulta –con derecho a voto- no llegaría al 0,5-0,7 % -en las últimas elecciones generales el voto en blanco y las abstenciones representaron, respectivamente, el 1,12% y el 24,68%-. De acuerdo con estos datos, la primera conclusión sería que la representatividad social es mínima y, por tanto, se podría presuponer que con un impacto en las decisiones políticas más bien débil. Pero, al mismo tiempo, en términos cualitativos, la representatividad va mucho más allá al concentrar el sector de población más activo y dinámico en la Red con capacidad de influencia en los movimientos sociales y políticos.

  • Cobertura mediática. La movilización ha tenido, además de la cobertura de los medios sociales como agente de movilización, una importante cobertura mediática en los medios tradicionales de masas –prensa, radio y televisión. Una cobertura que si la comparamos con otras movilizaciones en la calle podría considerarse desmesurada atendiendo a los elementos cuantitativos. Un aspecto de gran importancia porque, es la primera vez, que estos medios tradicionales recogen de forma unánime un fenómeno que ocurre en la Red y que va mucho más allá por sus repercusiones. Una cobertura que evidencia que el efecto cualitativo de la movilización online ha sido muy superior al efecto cuantitativo. En Espacio Fílmica podemos encontrar un interesante análisis de cifras y cobertura mediática.
  • Impacto en las decisiones del Gobierno y en la oposición.  Obviamente, dada la cobertura mediática –sociales y de masas- el Gobierno movió ficha de forma precipitada y contradictoria al cambiar de opinión en pocas horas. Por un lado, la Ministra convocando rápidamente a unas pocas personas representativas del mundo Internet por sus actividades o visibilidad para montar el paripé de que se estaba dialogando con el sector,  hacerse la foto y no cambiar nada. Por otro lado, al ritmo como se desarrollaban los acontecimientos, el Gobierno anunciando más tarde que se cambiaría algún detalle de la propuesta de ley –que sean los jueces quienes tengan la potestad de decidir si se cierra o no un sitio web-, un cambio que estaba cantado en el desarrollo de la Ley. Es posible que la decisión precipitada de Zapatero, contradiciendo la posición de Sinde, estuvo provocada por la cobertura mediática y la posición oportunista y contradictoria del Partido Popular que rápidamente salió a la defensa del manifiesto cuando hace poco dio su visto bueno en el parlamento europeo a una directiva que, más o menos, está alineada con la propuesta inicial del Gobierno. Muy pocas veces se ha podido ver que una movilización social pueda provocar, en un espacio de tiempo tan corto, cambios en las posiciones de un Gobierno.
  • Organización del movimiento a favor del Manifiesto. Es un hecho que La Red está cambiando las formas de la actividad política y la movilización –el Ciberactivismo- y, también es un hecho que estamos en las primeras etapas y queda mucho camino por recorrer. Tenemos varios casos donde se ilustra el potencial de la Web 2.0 para la actividad política y las movilizaciones. Entre ellos, señalar que una buena parte del éxito de la campaña de Obama estuvo motivado por un uso inteligente, organizado y planificado de los recursos de La Red para movilizar seguidores o para captar donaciones; o el caso de la cobertura informativa de la revuelta en Irán de este verano realizada por los propios ciudadanos utilizando los medios sociales a pesar de la censura. En el primer caso, hubo organización, estrategia y táctica apoyándose en una cultura asentada en una tradición de redes sociales en el mundo real. En el segundo caso, en un contexto dramático y desesperado, unas personas buscando vías alternativas de comunicación en un contexto de férrea censura. En el caso del Manifiesto, observamos una iniciativa de un pequeño grupo de comunicadores y una adhesión numerosa y rápida –el efecto viral- por parte de los usuarios más activos en la Red que plantea un dilema entre Adhesión y Participación, entre visión 1.0 y una visión 2.0. Asimismo, la cuestión que nos planteamos es ¿Cuánto durará la movilización? pasado el primer pico de la movilización del pasado miércoles y jueves y su cobertura mediática, ¿tendremos nuevos picos?. ¿No se improvisaron, al margen de las loables intenciones, la convocatoria de manifestaciones “físicas” en las principales ciudades la tarde un viernes víspera de uno de los puentes más largo?,  una asistencia a dichas concentraciones que fue testimonial y puso, una vez más, en evidencia el divorcio mundo virtual-real en lo referente a movilizaciones de masas. En este punto, nos preguntamos, en el momento en que los ciudadanos, gracias a la Red, puede manifestar su descontento y aportar su opinión como individuos, ¿Es necesario la movilización en la calle si consideramos que esta forma de acción era la única vía que tenían los ciudadanos para expresar su descontento cuando no existían los medios sociales de comunicación?.

En estas notas, podríamos concluir , en una primera aproximación, que el ciberactivismo en nuestro país está aprendiendo a dar los primeros pasos. Sus bases participativas y colaborativas son inmaduras porque todavía estamos aprendiendo a conversar y en la vanguardia de los usuarios más avanzados todavía se imponen algunos personalismos egocéntricos –forma parte de la condición humana y la cultura dominante. Pero a pesar de la inmadurez, los ciudadanos-internautas han conseguido hacerse oír y demostrar el potencial de la Red y de los medios sociales de comunicación en la movilización social y política. Aspecto que nos lleva a pensar que ya nada será igual.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, manifiesto mi firme oposición al proyecto como ciudadano, internauta y blogger y me adhiero al Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet “de acuerdo con la siguiente declaración:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.