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Ciberactivismo. El Manifiesto contra González-Sinde

8 Diciembre, 2009

cyberactivismLas movilizaciones, articuladas en un Manifiesto, de un importante grupo de usuarios de Internet utilizando los medios sociales de comunicación para oponerse a la inclusión, a última hora, en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que pueden afectar al libre ejercicio de libertades básicas en defensa de los intereses del sector de las industrias culturales, pone en evidencia, una vez más, la capacidad de la Web 2.0 para desarrollar el ciberactivismo político, pero, al mismo tiempo, nos muestra debilidades o contradicciones en el encaje mundo real-virtual.

Como parte activa y al mismo tiempo observador, me parece interesante poder compartir mis primeras notas y reflexiones agrupadas en una serie de puntos sobre los acontecimientos relacionados con la movilización. Los puntos:

  • Motivaciones para la movilización. En este punto nos encontramos con una amplia diversidad de puntos de vista y sensibilidades que cubren una amplia gama de grises que van desde el blanco de la defensa de derechos básicos como ciudadanos de un Estado, hasta el negro de la defensa de La Red como espacio al margen de los derechos y obligaciones que rigen a los mortales. Queda para el análisis sociológico la distribución de la gama de grises. A destacar también que es una movilización sin “color” político. Sobre todo si consideramos que en la cultura de este país la mayoría de las movilizaciones siempre se han articulado en la identificación con un determinado “color” político u organizaciones afines.
  • Representatividad social. Desde un punto de vista cuantitativo los movilizados, es decir los que han publicado en sus blogs el manifiesto, los que se han adherido vía comentarios en foros o twitter, y las adhesiones a grupos en redes sociales a favor del manifiesto, por el momento, estaría, a ojo de buen cubero,  entre 1-2 % de los usuarios activos en Internet. En términos de población adulta –con derecho a voto- no llegaría al 0,5-0,7 % -en las últimas elecciones generales el voto en blanco y las abstenciones representaron, respectivamente, el 1,12% y el 24,68%-. De acuerdo con estos datos, la primera conclusión sería que la representatividad social es mínima y, por tanto, se podría presuponer que con un impacto en las decisiones políticas más bien débil. Pero, al mismo tiempo, en términos cualitativos, la representatividad va mucho más allá al concentrar el sector de población más activo y dinámico en la Red con capacidad de influencia en los movimientos sociales y políticos.

  • Cobertura mediática. La movilización ha tenido, además de la cobertura de los medios sociales como agente de movilización, una importante cobertura mediática en los medios tradicionales de masas –prensa, radio y televisión. Una cobertura que si la comparamos con otras movilizaciones en la calle podría considerarse desmesurada atendiendo a los elementos cuantitativos. Un aspecto de gran importancia porque, es la primera vez, que estos medios tradicionales recogen de forma unánime un fenómeno que ocurre en la Red y que va mucho más allá por sus repercusiones. Una cobertura que evidencia que el efecto cualitativo de la movilización online ha sido muy superior al efecto cuantitativo. En Espacio Fílmica podemos encontrar un interesante análisis de cifras y cobertura mediática.
  • Impacto en las decisiones del Gobierno y en la oposición.  Obviamente, dada la cobertura mediática –sociales y de masas- el Gobierno movió ficha de forma precipitada y contradictoria al cambiar de opinión en pocas horas. Por un lado, la Ministra convocando rápidamente a unas pocas personas representativas del mundo Internet por sus actividades o visibilidad para montar el paripé de que se estaba dialogando con el sector,  hacerse la foto y no cambiar nada. Por otro lado, al ritmo como se desarrollaban los acontecimientos, el Gobierno anunciando más tarde que se cambiaría algún detalle de la propuesta de ley –que sean los jueces quienes tengan la potestad de decidir si se cierra o no un sitio web-, un cambio que estaba cantado en el desarrollo de la Ley. Es posible que la decisión precipitada de Zapatero, contradiciendo la posición de Sinde, estuvo provocada por la cobertura mediática y la posición oportunista y contradictoria del Partido Popular que rápidamente salió a la defensa del manifiesto cuando hace poco dio su visto bueno en el parlamento europeo a una directiva que, más o menos, está alineada con la propuesta inicial del Gobierno. Muy pocas veces se ha podido ver que una movilización social pueda provocar, en un espacio de tiempo tan corto, cambios en las posiciones de un Gobierno.
  • Organización del movimiento a favor del Manifiesto. Es un hecho que La Red está cambiando las formas de la actividad política y la movilización –el Ciberactivismo- y, también es un hecho que estamos en las primeras etapas y queda mucho camino por recorrer. Tenemos varios casos donde se ilustra el potencial de la Web 2.0 para la actividad política y las movilizaciones. Entre ellos, señalar que una buena parte del éxito de la campaña de Obama estuvo motivado por un uso inteligente, organizado y planificado de los recursos de La Red para movilizar seguidores o para captar donaciones; o el caso de la cobertura informativa de la revuelta en Irán de este verano realizada por los propios ciudadanos utilizando los medios sociales a pesar de la censura. En el primer caso, hubo organización, estrategia y táctica apoyándose en una cultura asentada en una tradición de redes sociales en el mundo real. En el segundo caso, en un contexto dramático y desesperado, unas personas buscando vías alternativas de comunicación en un contexto de férrea censura. En el caso del Manifiesto, observamos una iniciativa de un pequeño grupo de comunicadores y una adhesión numerosa y rápida –el efecto viral- por parte de los usuarios más activos en la Red que plantea un dilema entre Adhesión y Participación, entre visión 1.0 y una visión 2.0. Asimismo, la cuestión que nos planteamos es ¿Cuánto durará la movilización? pasado el primer pico de la movilización del pasado miércoles y jueves y su cobertura mediática, ¿tendremos nuevos picos?. ¿No se improvisaron, al margen de las loables intenciones, la convocatoria de manifestaciones “físicas” en las principales ciudades la tarde un viernes víspera de uno de los puentes más largo?,  una asistencia a dichas concentraciones que fue testimonial y puso, una vez más, en evidencia el divorcio mundo virtual-real en lo referente a movilizaciones de masas. En este punto, nos preguntamos, en el momento en que los ciudadanos, gracias a la Red, puede manifestar su descontento y aportar su opinión como individuos, ¿Es necesario la movilización en la calle si consideramos que esta forma de acción era la única vía que tenían los ciudadanos para expresar su descontento cuando no existían los medios sociales de comunicación?.

En estas notas, podríamos concluir , en una primera aproximación, que el ciberactivismo en nuestro país está aprendiendo a dar los primeros pasos. Sus bases participativas y colaborativas son inmaduras porque todavía estamos aprendiendo a conversar y en la vanguardia de los usuarios más avanzados todavía se imponen algunos personalismos egocéntricos –forma parte de la condición humana y la cultura dominante. Pero a pesar de la inmadurez, los ciudadanos-internautas han conseguido hacerse oír y demostrar el potencial de la Red y de los medios sociales de comunicación en la movilización social y política. Aspecto que nos lleva a pensar que ya nada será igual.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”

2 Diciembre, 2009

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, manifiesto mi firme oposición al proyecto como ciudadano, internauta y blogger y me adhiero al Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet “de acuerdo con la siguiente declaración:

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Señora González-Sinde, estoy muy enfadado

2 Diciembre, 2009

culturaEn su toma de posesión del cargo nos dijo que cree en la Cultura “como generadora del bienestar” y que considera que “una obra de arte, un película, una novela, un cuadro… no son fruto del azar, sino del trabajo de un equipo que siempre tendrá las puertas de esta casa abiertas” y nos aseguró, con relación al P2P, que  su intención, “en un momento en que todos somos internautas, es que hay que tener en cuenta la opinión de todos, hay que hablar y escuchar, para así encontrar una solución que sea buena para todos“.

Hoy nos enteramos por los medios de comunicación que en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible que aprobó el Gobierno y se presentó públicamente la semana pasada,  tienen previsto introducir en la disposición primera del anteproyecto la “salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual” que conlleva la posibilidad de interrumpir Internet, previa autorización judicial, a aquellos abonados que descarguen archivos protegidos por derechos de autor. Obviamente, esta última iniciativa ni estaba recogida en el documento de hace unos días y ni se presentó públicamente cuanto tocaba.

Una iniciativa que, salvo futuras aclaraciones, transmite la sensación de falta de transparencia y de una actuación con nocturnidad y alevosía porque no ha considerado la opinión de todos, no ha hablado ni escuchado y no ha manifestado interés en encontrar una solución para todos.

Lamentablemente, en el anteproyecto para una economía sostenible, no aparece ninguna iniciativa del ámbito de su competencia para afrontar los retos que plantea la Sociedad de la Información y el Conocimiento, nuestro reto del Siglo XXI, donde la Cultura, en mayúsculas, juega un papel fundamental.

Da la impresión de que Ud. únicamente representa una de las partes. La élite de los “creadores” y los sectores industriales productores-comercializadores de los contenidos culturales y se olvida de lo fundamental : que la Cultura, de acuerdo con la UNESCO -Declaración de México de 1982-,  ”da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden“.

Yo desconfío de las élites políticas y económicas que no entienden a la juventud, ni la tecnología, ni la cultura. De unas élites donde los conceptos ocio, cultura, arte, espectáculo,  negocios, cifras de ventas se emplean indiscriminadamente. En su momento, le dije en una carta abierta publicada en este blog que debería pedirle asesoramiento a Jacques Attali, para empezar a entender nuestro mundo. Porque como bien dice Attali, por una vez que se les podía dar algo gratuito a los jóvenes, las primeras víctimas de la crisis, se prefiere engrasar a los Majors de la música y del cine, que se han convertido, cínicamente y conscientemente, en los primeros parásitos de la cultura.

Sinceramente, en vez de defender los intereses de unos pocos, debería establecer un plan de acción para desarrollar una cultura sostenible donde los creadores puedan vivir dignamente de su trabajo –nada que ver con el lucro desmesurado- y todos los ciudadanos disfrutar de los bienes culturales. Un cultura sostenible que permita desarrollar un potente sector cultural del siglo XXI alineado con las potencialidades de las nuevas tecnologías.

Transparencia, diálogo, equidad son elementos claves para desarrollar una política cultural en un país democrático. Yo espero, y creo que muchos ciudadanos esperan, por su parte y por parte del Gobierno que creen las bases de una Economía Sostenible transversal, desde el ámbito económico al cultural, ya que está en juego nuestro futuro como personas y como País.

El P2P y las descargas por parte de los internautas –la inmensa mayoría sin ánimo de lucro- es una forma de difundir la Cultura en libertad, a pesar de que algunos siguen pensando que es un atentado a los “hipotéticos” derechos de propiedad de los autores. Para entender esto, se requiere entender la lógica de La Red y del mundo en el siglo XXI.

El derecho a la propiedad intelectual y el derecho del interés común. Reivindicando a Víctor Hugo

15 Junio, 2009

Victor HugoVíctor Hugo, uno de los escritores más importante de la literatura francesa del siglo XIX y hombre comprometido con su tiempo, en su discurso de presentación del Congreso Literario Internacional del 1878, refiriéndose a la propiedad intelectual – en el contexto, propiedad literaria-, defendía el derecho de los autores para librarse de las cadenas de las viejas legislaciones monárquicas que negaban el derecho a la propiedad literaria, “¿con qué fin?, con el fin de la esclavitud. El escritor propietario es el escritor libre. Quitarle la propiedad, es quitarle su independencia…. De aquí esta falacia singular, que sería pueril si no fuese pérfido: el pensamiento pertenece a todos, por lo tanto, no puede tener propiedad, por tanto la propiedad literaria no existe. Extraña confusión, en primer lugar, de la facultad de pensar, que es general, con el pensamiento que es individual; el pensamiento, soy yo; a continuación, confusión del pensamiento, cosa abstracta, con el libro, cosa material. El pensamiento del escritor, como pensamiento, escapa a cualquier intento de retenerlo; vuela de alma en alma; tiene este don esta fuerza, -virum volitare per ora-; pero el libro es distinto del pensamiento; como libro, es apropiable, tan apropiable que es a veces apropiado. El libro, producto de la imprenta, pertenece a la industria y determina, en todas sus formas, un vasto movimiento comercial, se vende y se compra; es una propiedad, valor creado y no devengado, riqueza añadida por el escritor a la riqueza nacional y de hecho, desde todos los puntos de vista, la más indiscutible de las propiedades. Esta propiedad inviolable, los gobiernos despóticos la violan; confiscan el libro, esperando así confiscar al escritor. De ahí el sistema de las pensiones reales. Coger todo y dar un poco. Expoliación y sujeción del escritor. Le robamos y luego lo compramos. Esfuerzo inútil, el escritor escapa. Lo hacemos pobre, el queda libre….. “

Para establecer a continuación el derecho del disfrute de la obra por el dominio público:

Señores, entremos en el principio: el respeto de la propiedad. Reconocer la propiedad literaria, pero al mismo tiempo, fundemos el dominio público. Vamos a ir más lejos. Ampliémoslo. Que la ley otorgue a todos los editores el derecho a publicar todos los libros después de la muerte de los autores, con la condición de pagar una tasa muy baja a los herederos directos, que en ningún caso excederá el cinco o diez por ciento de los ingresos netos. Este sistema muy simple, que concilia los incuestionables derechos de la propiedad del escritor con el no menos indiscutible derecho del dominio público……

El principio es doble, no lo debemos olvidar. El libro, como libro pertenece al autor, pero como pensamiento, pertenece –el concepto no es muy extenso- al género humano. Todas las inteligencias tienen derechos. Si uno de los dos derechos, el derecho del autor y el derecho del espíritu humano, debe ser sacrificado, lo cierto es que será el derecho del escritor, porque el interés público es nuestra única preocupación, y todos, yo lo declaro, deben pasar antes que nosotros

Una proclama del siglo XIX que sigue vigente en el siglo XXI, porque el debate de las “descargas ilegales” en Internet, no deja de ser la punta del iceberg de una batalla política en la que los neoliberales y sus acólitos buscan, desde hace tiempo, suprimir el dominio público y hacer de la cultura un producto como cualquier otro. El desarrollo de la Sociedad de la Información y del Conocimiento, requiere hacer extensible la creación y las obras culturales al dominio público y, por tanto, no podemos contemplar la cultura únicamente desde un punto de vista economicista. Porque al punto de vista de la Organización Mundial del Comercio hay que anteponer la “excepción cultural” promulgada por la UNESCO.

 En mi opinión este es el verdadero debate y no la cortina de humo de las “descargas ilegales”. El verdadero debate es la búsqueda del equilibrio entre los derechos de los creadores, autores, artistas para que puedan vivir dignamente de su trabajo y el derecho del bien común, que como bien decía Víctor Hugo, es el prioritario. Lamentablemente, estamos en una época donde los propios artistas  se confunden con simples mercaderes de libros, discos, películas…., donde muchos de ellos ceden todos sus derechos a sociedades y, por tanto, son dependientes, vendiendo su alma por algunas migajas. Como en las pensiones reales de las rancias monarquías absolutistas que denunciaba Víctor Hugo.

¿Quién está matando la industria de la música?

10 Junio, 2009

killer_videogameEn el debate de las descargas consideradas ilegales -pirateo según los detractores- es de agradecer análisis rigurosos que ayudan a desmontar las leyendas que se crean alrededor del fenómeno, leyendas que esconden turbios intereses de determinados sectores y que la única forma de desmontarlas es con análisis rigurosos sustentados con datos.

Es el caso de Charles Arthur, editor de tecnología del Guardian, en su artículo Are downloads really killing the music industry? Or is it something else? desmonta algunas de la falacias que el sector de la industria de la música ha difundido para justificar la crisis de su modelo de negocio tradicional.

En efecto, Arthur, para el caso de Inglaterra, analiza la serie histórica de las cifras de ventas de videojuegos y de música desde 1999, año en que inicio sus actividades Napster socavando el CD como soporte de distribución de la música, con el objetivo de observar si existe una relación coherente entre los dos sectores. En su análisis destacamos algunos aspectos interesantes:

El primero es sobre la dificultad de obtener datos estadísticos fiables de la ELSPA -European Leisure Software Publishers’ Association-  o de la BPI -British record labels-  aunque si que le fue fácil disponer de datos de la  British Video Association y de la  UK Film Council. Aspecto que pone en evidencia la falta de transparencia del sector de la industria de la música.

El segundo, el más interesante, es el resultado del análisis y las comparativas que obtiene del análisis cruzado de los datos. Por un lado, de acuerdo con el gráfico elaborado por Arthur, podemos observar un espectacular incremento de la cifra de ventas de los videojuegos, desde los 1.180 millones de libras en 1999 a los 4.030 millones de libras en el 2008. Asimismo, la cifra de ventas y de alquiler de DVDs se ha doblado en el periodo analizado: de los 1.286 millones de libras en 1999 a los 2.560 millones en el 2008.

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Fuente: Charles Arthur

El tercero, son las conclusiones del análisis del cruce de datos. Si se asume que actualmente se dispone de  la misma capacidad de gasto discrecional que en el 1999, entonces está claro quien es el culpable de la crisis del sector industrial de la música: la industria del videojuego. Es un hecho que la capacidad de gasto de la mayoría de las personas es finita -obviamente no se ha duplicado o triplicado en estos últimos años-, y pensar que cada descarga es una venta que no se realiza, no es cierto, lo que se ha producido, según Arthur, un trasvase de un sector industrial a otro y las personas prefieren gastarse 40 libras en un juego que tendrá una duración de unas cuantas semanas a un CD de 10 libras con un par de canciones interesantes y 8 de rellenos que se pueden descargar fácilmente.

Indiscutiblemente, la industria de la música sale tocada, porque han aparecido nuevos productos que compiten en su mercado, el ocio, y, por lo tanto, no vale achacar el problema y generar afirmaciones falsas acerca del fenómeno de las descarga.