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El poder manifiesta su miedo al #15M

El poder, ese ente abstracto que nos gobierna, nos controla y decide lo que está bien o mal para el resto de los ciudadanos está manifestando que tiene miedo, mucho miedo, al movimiento ciudadano de indignados del #15M.

El poder, ese entramado donde los intereses económicos de unos pocos junto con la política institucional, la especulación, la corrupción y el despilfarro forma una especie de nudo gordiano que atenaza y condiciona nuestras vidas. Bankia como institución y todo su entramado de intereses políticos y económicos es una metáfora, por su actualidad, del poder como nudo gordiano. Para Maquiavelo: el poder es la capacidad de obligar a otros a la obediencia. En el ejercicio del poder se rechaza cualquier norma ética o moral en favor de la razón de Estado y la eficacia. Todo es válido en la práctica del poder. Es así como lo estamos viviendo, en nombre de la razón del Estado y la eficacia, están conduciendo a amplios sectores de nuestra sociedad a la depauperación y la miseria

Hace un año aproximadamente un año, el poder ninguneó a unos pocos jóvenes que ocuparon la Puerta de Sol. Porque los consideraron como unos simples “perroflautas”. Todos sabemos como acabó todo aquello, un inmenso movimiento ciudadano transversal que ocupo, mejor dicho reivindicó, el espacio público como ágora de un nuevo concepto de la política basado en valores éticos y morales. El poder creía que con el fin de las acampadas en la centralidad de las plazas, el movimiento de indignados del #15M se iba a diluir como un azucarillo en un vaso de agua. Sus predicciones se basaban en un pensamiento simplista: no están organizados estructuralmente (partido) y no tienen un líder, ergo no tienen continuidad. Olvidaron que nuestro mundo se rige por el pensamiento complejo. En este blog,  analicé el movimiento 15M como un modelo rizomático de organización: “el movimiento 15M es una resistencia, sin centro y con múltiples líneas de fuga con conexiones, contra las jerarquías impuestas, contra una sociedad cada vez más opresiva. La política en su modelo jerárquico-cartesiano institucionalizado, no puede negociar o pactar con el rizoma, porque son modelos contrapuestos, a lo máximo que puede aspirar es a integrar e interiorizar en su discurso-acción algunas de las raíces y brotes del rizoma 15M o esperar que éste pierda su característica rizomática”.

El poder no tuvo en consideración que durante el largo otoño-invierno, el espíritu del 15M se había trasladado a los barrios de las ciudades, en una constante lucha solidaria plagada de microacciones como: oponerse al cierre de un centro de salud o contra los desahucios de sus viviendas de familias atrapadas en las telarañas financieras. El poder no se había percatado que el movimiento 15M estaba actuando como una especie de interruptor de conciencias donde muchos ciudadanos se sienten reconfortados al poder compartir sus inquietudes, problemas concretos,  y valores de solidaridad y justicia con sus semejantes.

El poder pensaba ningunear al movimiento 15M en la celebración de su primer aniversario. Posiblemente pensaba que volverían a ser cuatro gatos o perroflautas.  En su magnanimidad decidió dejarles concentrarse en la Puerta del Sol hasta las 22:00 horas y después todos a casa. Como si se tratasen de adolescentes (ese ramalazo patriarcal que caracteriza al poder). El hecho es que a medianoche la plaza era un hervidero de decenas de miles de personas que desafiaban, con su grito mudo, de forma pacífica la limitación horaria del Gobierno. El poder se ha sentido impotente y su único recurso ha sido volver a actuar con “nocturnidad y alevosía”, esta madrugada, al desalojar a unos pocos cientos de jóvenes que quedaban en las plazas para mostrar que aún manda y hay que obedecer.

El poder hubiese preferido un aniversario de fuego con quemas de contenedores y enfrentamientos callejeros. Legitima su ser. Pero se han encontrado con un aniversario líquido que ha inundado las plazas de más de 80 ciudades del Estado. Se han encontrado con riadas de personas con actitud pacífica, pero firmes en sus convicciones. El fuego se puede combatir, aún en grandes incendios. El líquido, el agua, cuando alcanza un volumen considerable, no se puede detener y arrasa con todo lo que se pone por delante.  El poder tiene miedo, mucho miedo, a los movimientos líquidos.

363 días después de su nacimiento, el movimiento 15M se mantiene más vivo que nunca. Se critica que todavía no sabe hacia donde se dirige. Esto desconcierta al poder y sus agoreros en su forma de razonar simplista. Es verdad, nadie sabe que va a pasar en las próximas horas y días y los gabinetes de crisis del Gobierno se enfrentan a una hoja en blanco para anticipar sus acciones represivas. Me los imagino en sus sedes, alrededor de una mesa intentando “entender” las estrategias y tácticas de un movimiento que no tiene eso: estrategia y táctica. Porque es un amplio movimiento, cada vez más concienciado, articulado en grandes valores y la indignación contra un poder corrupto. Es un movimiento que va despacio, pero que puede llegar muy lejos.

 

Lecturas para entender las transformaciones de nuestro mundo

Es curioso observar que los líderes actuales de los principales países industriales creen que la solución a la crisis actual está en volver a la senda del crecimiento a través de algunos ajustes de variables económicas, reformas laborales y adelgazamiento del estado de bienestar. Llevamos cuatro años, y todavía nadie es capaz de percibir la luz que nos señala el fin del túnel. Si la economía es ciencia y los modelos econométricos infalibles, algo está fallando en la interpretación de la realidad, porque ésta se está mostrando mucho más compleja que las dimensiones tangibles que maneja dicha ciencia.

La primera evidencia de la crisis actual es que estamos viviendo una época donde se van encadenando una serie de cambios en nuestra sociedad, muchos de ellos globales, principalmente en la economía, con una gran incidencia en lo social y lo político. Sin embargo, no nos podemos quedar con esta primera evidencia, porque la hipótesis más plausible es que realmente estamos inmersos en un nuevo cambio de época en la que somos actores y partícipes, activos o pasivos, donde se desvanecen las verdades absolutas y debemos aprender a aprender para entender el nuevo mundo que está emergiendo.

En este contexto, estamos abocados a vivir en la complejidad y nuestro pensamiento debe romper con las visiones simplistas y lineales para entrar en dinámicas continuas donde observar, reflexionar, tantear, valorar, revisar, asumir el  error, escuchar, rectificar, volver a intentar, dialogar, cooperar, relativizar, intercambiar, asumir las diferencias, o asumir la propia responsabilidad, entre otras actitudes, deben formar parte del equipaje que nos tendrán que acompañar en nuestra aventura vital.  No es fácil visualizar la nueva época que está emergiendo, porque el cambio de época no es algo que se produce en un momento dado, es un largo proceso en tensión permanente donde lo “viejo”, condenado a desaparecer, convive o colisiona con lo “nuevo” emergente.

Decíamos que debemos aprender a aprender y para ello proponemos una serie de autores y una selección de sus textos que, en nuestra opinión, nos allana el camino para entender el cambio de época en la que estamos inmersos asumiendo las incertidumbres y el vértigo que nos produce. No es una bibliografía formal, no están todos los autores y todos los textos que nos inspira y alimenta los pensamientos, es únicamente una pequeña selección que nos aporte herramientas conceptuales para emprender el camino y que nos permita:

  • abordar la complejidad de nuestro mundo (Edgar Morin);
  • afrontar la incertidumbre y los miedos que provoca (Zygmunt Bauman);
  • entender la psicología de la economía (lo racional y lo irracional) omnipresente en nuestras vidas (George Akerlof y Robert Shiller);
  • profundizar en el impacto de las tecnologías de la información y el conocimiento en los ámbitos socioeconómicos, culturales y políticos (Manuel Castells);
  • reivindicar el concepto del profesional del siglo XXI (Richard Sennett); y
  • tomar consciencia de los retos que se plantean las grandes transformaciones en la producción y consumo de bienes y servicios  en un modelo económico cada vez más insostenible (Jeremy Rifkin).

Estas herramientas conceptuales las podemos encontrar en:

La mente bien ordenada de Edgar Morin.

Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores de Zygmunt Bauman.

Animal Spirits, cómo influye la psicología humana en la economía de George A. Akerlof, y  Robert J. Shiller.

La Era de la Información, la trilogía de Manuel Castells.

El artesano, de Richard Sennet.

La Tercera Revolución Industrial. Cómo el poder lateral está transformando la energía, la economía y el mundo,  de Jeremy Rifkin.

Tras el éxito del 15O. ¿Y ahora qué?

Visto y vivido las manifestaciones del 15 de octubre,  la primera valoración que podríamos hacer es que es un importante toque de atención a los partidos políticos y sindicatos en su papel orgánico e institucional como vía de canalizar las reivindicaciones de los ciudadanos. El sábado, cientos de miles de personas se manifestaron en las principales ciudades del Estado español con una capacidad de auto-convocatoria y auto-organización desconocido hasta el momento. Unas manifestaciones que han superado en número a las que se convocaron el mes de junio, sin olvidar su carácter global,  que da al traste con ciertos vaticinios de que el periodo veraniego había desinflado el movimiento 15M. La explicación es sencilla, el movimiento va creciendo en proporción al descontento que generan las medidas de austeridad que aplican los gobiernos para hacer frente a la crisis.

La segunda valoración es que el movimiento 15M está calando en la clase media. Ayer en Barcelona, pude observar que dicho sector social tenía una representación significativa, eran numerosas las familias con sus hijos los que marchaban por las calles de la ciudad. No debemos de olvidar que la clase media se gestó después de la Segunda Guerra Mundial y se “mimó” en los países occidentales hasta el final de la Guerra Fría. Durante este periodo, caracterizado por las tensiones geopolíticas entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, se vivió una constante lucha ideológica entre el modelo económico capitalista y el modelo económico de planificación socialista estatal. Esto conllevó a que en el mundo occidental democrático, en cierta medida, se potenció y facilitó el consumo en las clases trabajadoras, acompañado con el desarrollo de una amplia cobertura social (sanidad, educación, servicios sociales, etcétera), el llamado Estado del Bienestar, sobre todo en los países europeos, con el objetivo final de “demostrar” la superioridad del modelo capitalista sobre el modelo socialista. No es casual que la “revolución” neoliberal liderada por Ronald Reagan y  Margaret Thatcher que se desarrolló en la década de los años 80 con el colapso del sistema económico socialista y, por tanto, con el fin de la lucha ideológica con el Este, ya no era necesario primar, dedicando ingentes recursos públicos, a la gran clase media. También señalar, que dicha revolución neoliberal, aparte de su componente económico-financiero, elaboró un cuadro ideológico altamente eficiente que consiguió que el neoliberalismo pareciera como si fuera la condición natural y normal de la humanidad. Un cuadro ideológico que nos quiere hacer ver que crisis actual, en sus efectos una especie de jaque a la depauperada clase media con los ajustes y recortes sociales, parecía inevitable, como un acto divino (el mercado como ser supremo), en el único orden económico y social a nuestra disposición.

Mi tercera valoración, más bien una reflexión, son los siguientes pasos del movimiento como alternativa al statu quo actual. Es el debate que se está planteando ¿Y ahora qué?. Supongo que nadie tiene la respuesta, parafraseando el poema de Antonio Machado, “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Es un movimiento heterogéneo con diversas sensibilidades y propuestas que van desde un reivindicación específica bien acotada hasta la utopía más imaginaría. Lo cierto es que ha introducido en el debate político y socioeconómico, durante estos cinco meses, una serie de temas que no estaban previamente en la agenda del poder, desde la corrupción política, hasta la necesidad de atar corto al sistema financiero, pasando con el tema de la dación en el pago de las abusivas hipotecas inmobiliarias. “Caminante, son tus huellas el camino y nada más”. Así mismo, desde que se disolvieron las acampadas, el movimiento se ha ido trasladando a los barrios y centros de trabajo y estudio. Es significativo, que la finalización de la manifestación de Barcelona surgieran tres columnas para abordar a través de ocupaciones y acampadas tres problemas concretos: educación (Facultad de Historia y Geografía de la UB), sanidad (Hospital del Mar) y vivienda (Barrio de la Trinidad). Dudo mucho que el movimiento del 15M pueda plasmarse en un partido político tradicional, más bien seguirá actuando como un movimiento social que por el grado de amplitud de sus manifestaciones y acciones obligarán a las estructuras orgánicas del poder adaptarse y asumir muchas de sus reivindicaciones. Zigmunt Bauman califica al movimiento de “emocional” y que le falta pensamiento, no va desencaminado en su análisis. En mi opinión, el pegamento “ideológico” que une a tantas personas el componente emocional es relevante en una cultura de la híper-individualización: es sentirse arropado ante la soledad como individuos ante la presión del sistema y sus consecuencias; es la incertidumbre ante el futuro; es el desencanto con los partidos políticos, unas estructuras de poder alejadas de los ciudadanos; es, para algunos, la necesidad de recuperar una serie de valores éticos universales. Puede ser un movimiento líquido, en los términos expresados por Bauman, y, por lo tanto, por sus características susceptible a la evaporación. Sin embargo, también puede ser un movimiento sólido si el sistema político y socioeconómico se hace inviable por su colapso. Por el momento, el movimiento se rige por las estructuras rizomáticas sin centro y con múltiples líneas de fuga con múltiples conexiones. Ayer era local, hoy es más global, Global Change ha sido el lema en cientos de ciudades y en decenas de países.

 “Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar”.

Mis fotos de la manifestación del 15O en Barcelona

 

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