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La procrastinación como estímulo de la creatividad

Interrumpir nuestras tareas, entrar en Internet y vagar por sus contenidos puede ser un medio de buscar, conscientemente o inconscientemente, un estímulo para nuestra creatividad. Sobre todo si los contenidos que leemos, escuchamos o miramos nos provoca una sonrisa o emociones positivas.

En un reciente estudio “Better Mood and Better Performance: Learning Rule-Described Categories IsEnhanced by Positive MoodRuby” (PDF) realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Western Ontario centrados en temas relacionados con el cómo nuestras emociones afectan nuestras actitudes cognitivas, han llegado a la siguiente conclusión: las personas que dedican una parte de su tiempo a temas que les despiertan sensaciones positivas son mucho más eficiente que las que lo dedican a temas que provocan sensaciones tristes o neutras.

Para ello establecieron tres grupos en un entorno específico de aprendizaje centrado en la capacidad de observar un número determinado  de elementos,  distinguir características comunes (modelos o patrones) y agruparlas por categorías, a cada grupo de participante se les provocó un estado de ánimo diferente –tristeza, neutro y alegre- mediante la audición de música y la visualización de vídeos.  El resultado fue que el grupo que se les provocó un estado de ánimo de alegría tuvieron mejores resultados que los otros dos. En promedio fueron entre el 15% y 20% más eficiente que los otros dos grupos.

Los dos temas que provocaron un estado de ánimo más positivo fueron:

Mozart ” Eine kleine Nachtmusik” Allegro

Laughing baby

http://www.youtube.com/watch?v=HttF5HVYtlQ

De este estudio podríamos inferir que navegar por la Red y ver vídeos en Youtube nos puede predisponer a potenciar nuestra creatividad y, en un entorno empresarial o profesional, incrementar nuestra productividad. Una inferencia que podría estar avalada por otro estudio más antiguo de Brent Coker, profesor de Management y Marketing de la Universidad de Melbourne, donde se mostraba que los empleados que dedican un tiempo razonable a navegar por la Red (un 20% de la jornada del trabajo) tenían un productividad superior de un 9% sobre aquellos que no lo hacían.

Y es que el Workplace Internet Leisure Browsing (WILB), es decir, las actividades que un empleado puede realizar en la Red como  navegar por la web para obtener información y opiniones sobre productos, leer noticias, jugar a juegos, mantenerse al día con las actividades de sus amigos en las redes sociales o ver videos en Youtube, son como unas vacaciones cortas y discretas durante la jornada laboral que permiten que la mente descanse y, por tanto, conseguir una mayor concentración total neta de un día de trabajo, y como resultado, un aumento de la productividad.

Estas investigaciones muestran el lado positivo de la procrastinación en el sentido que postergar actividades o situaciones que deben atenderse sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables que nos permiten prepararnos, con la mesura debida, para afrontarlas en mejores condiciones. Mientras tanto, en la gran mayoría de empresas y organizaciones, aquí y al otro lado del Atlántico, todavía ven la procrastinación en el puesto de trabajo como un elemento negativo o una perdida de tiempo.

La cuestión:  ¿Inmersos en una Sociedad de la Información y el Conocimiento, se sigue asociando productividad con los culos prietos calentando la silla durante horas y horas?

Nota aclaratoria: La procrastinación en su acepción clásica hace referencia a un trastorno del comportamiento vinculado al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir y la tendencia de evadir responsabilidades posponiendo tareas a realizar puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido. En esta entrada hemos recurrido a un juego semántico al utilizar dicho concepto desde un punto de vista positivo, ya que se suele abusar de su utilización para denotar actividades relacionadas con la Workplace Internet Leisure Browsing, sobre todo, en el puesto de trabajo y cuyo objetivo es ese descanso que nos permite “recargar las pilas”.