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La Junta de Andalucía, el hashtag #DiadeAndalucia y las ardillas

El hecho de que la Junta de Andalucía haya gastado unos cuantos miles de euros en comprar la promoción de un hashtag (#DiadeAndalucia) para elevarlo a la categoría de tema del día (Trending Topic) en Twitter al margen de la audiencia real, ha causado indignación en una buena parte de la comunidad tuitera. Sobre todo si consideramos que en Twitter, son los propios usuarios quienes, por su interés en algo, pueden elevar un tema a tendencia del momento. En otras palabras, la Junta ha pagado por algo que le podría haber salido gratis si consideramos que otros hashtag propuestos por los propios usuarios (#FelizDíadeAndalucía, #28F y #Eresandaluzsi) se convirtieron en tendencias.

Una indignación que es obvia considerando el panorama actual de la crisis económico-financiera que merma los ingresos públicos y que plantea ajustes radicales en los presupuestos con una repercusión directa en recortes de servicios esenciales (salud, educación, atención a la dependencia,…) que afecta a la gran mayoría de la ciudadanía. En este contexto, que una Administración pública, sea la que sea, dilapide recursos públicos demuestra la poca sensibilidad que tienen una buena parte de los políticos en la gestión de lo público. Es cierto que, en este caso, estamos hablando de una cantidad ínfima en los presupuestos generales, no se trata de la construcción de aeropuertos sin aviones, pero, aunque sea el chocolate del loro, no deja de ser una iniciativa socialmente deplorable y poco ética.

Asimismo, podemos asumir que la Junta desconoce el funcionamiento de las redes sociales, aunque tenga más de un Community Manager en las Consejerías,  y, por lo tanto, para publicitar la fiesta autonómica, decide contratar un servicio externo a través de un procedimiento de licitación negociado y sin publicidad la “mediación y cursado de publicidad institucional en la redes sociales con motivo de la celebración del día de Andalucía (28F)”, por un importe de 37.000 €. Pues bien, la empresa adjudicataria, unas alegres ardillas que se promocionan como especialistas del socialmedia, ha demostrado muy poca “expertise” en redes sociales, por lo menos en Twitter,  al gestionar la compra de la promoción de un hashtag en vez de asesorar a la Junta para realizar una campaña activa desde la propia institución con coste cero.

Siempre me quedará la duda sobre si la “expertise” de la empresa adjudicataria, en realidad, radica en el networking en los pasillos del Palacio de San Telmo o entre los ilustrados 2.0 próximos a los corrillos del poder andaluz. Ya se sabe, las ardillas son alegres, saltarinas y, si son andaluzas, salerosas.

¡Corre, corre Google Buzz a ver si pillas a Facebook!

Google ha presentado hoy su nueva aplicación Google Buzz, un servicio que facilita al usuario integrar y compartir de forma más sencilla los archivos y la información que el usuario ha publicado en distintos servicios y redes sociales como Twitter, Flickr, Google Reader, Youtube o Piccassa entre otras.

Es un servicio que se sustenta en el servicio de correo electrónico Gmail y permitirá, también, que los usuarios puedan ver las actualizaciones de sus contactos y publicar comentarios abiertos a toda la comunidad. En definitiva, lo que pretende es ofrecer un servicio con prestaciones similares a las redes sociales ya consolidadas.

Obviamente es pronto para predecir el impacto que tendrá en el ecosistema de los medios sociales de comunicación, pero, poniéndome el gorro de gurú, veo muy difícil que pueda desbancar a redes social tan consolidada como Facebook, MySpace , Orkut, hi5 u otras .

Si tomamos el caso de Facebook, con 400 millones de usuarios, ésta red ha consolidado un grafo social muy compacto que costará deshacer. En general los usuarios están cómodos en el ecosistema de Facebook, pueden integrar y compartir sus videos, fotos, comentarios y disponen de miles de aplicaciones y servicios de terceros que se integran con la red social. Facebook ya tiene un ecosistema consolidado, tal como comenté hace casi dos meses, y tiene previsto poner en marcha un servicio de correo electrónico externo que se sumaría a su servicio interno de mensajería. Un servicio que algunos lo han calificado de “Googlemail killer”.

Google con su nuevo servicio Google Buzz, que se asemeja al “muro” de Facebook, quiere construir su grafo social a partir de los 150 millones de cuentas registradas en su servicio de correo electrónico.

Lo veo difícil, un importante número de usuarios con cuentas Gmail ya están en las redes sociales consolidadas con su grafo social activo y se relacionan con personas que no están en el entorno de Google Sin olvidar que un importante número de usuarios ya están participando en redes sociales verticales como las profesionales LinkedIn o Xing o de otras temáticas. Desde un punto de vista sociológico, es difícil un movimiento migratorio de masas a un nuevo ecosistema que no aporta nada en especial para la mayoría de los usuarios de  los ecosistemas existentes.

Salvo sorpresas, Google Buzz quedará como un servicio más de Google que utilizarán algunos usuarios, más bien los geeks, y que podrá arañar, pero con suavidad, a las redes sociales consolidadas o servicios como Twitter, pero nada más.

El tiempo y la historia -la variable humana-  ya lo dirá. Me quito el gorro de gurú.

Experiencias 2.0 o la recuperación de viejos hábitos

Café Gijón

Los medios sociales  -aplicaciones y espacios 2.0-  están contribuyendo a la virtualización de las experiencias, entendiendo éstas como el hecho de haber vivido, sentido, conocido o presenciado alguien o algo. Asimismo,  también se están virtualizando muchas de las formas de socialización  dominantes de nuestras culturas.

En una reciente entrada en su blog, Javier Llinares explica su experiencia con la  aplicación de la pecera virtual de Facebook y como la vive. Una experiencia que me recordó la que me tocó vivir, hace unos años, con una pecera real: limpiarla, dar de comer a los peces, retirar los peces que se han muerto, comprar nuevos peces y adornos para la decoración. En fin, una recreación vivencial de las actividades  y procesos asociados a la pecera y su ecosistema.

En los casi 4 meses que llevo en Twitter, en el flujo constante de los monólogos y conversaciones de las personas que sigo, observo que, cada vez más, se asemejan a las experiencias que se viven o vivían en los viejos casinos, ateneos y bares de los pueblos y barrios, en los pubs ingleses o en los bistrots franceses.

En Twitter van surgiendo espacios de encuentro de personas que van a conversar, escuchar, decir la suya, autopromocionarse –crear su marca- o simplemente observar. Una amalgama humana que se va articulando según sus afinidades e intereses y, en general, donde domina una convivencia formal. En Twitter, de forma consciente o inconsciente se van recreando los comportamientos sociales y culturales dominantes:  cada uno busca la mesa y los parroquianos para remover las fichas del dominó y pegar la hebra sobre cualquier cosa, con la ventaja de que, a diferencia de los pueblos o los barrios, la barrera geográfica se ha roto: los paisanos son globales.

En las tácticas y estrategias del Marketing 2.0, en los discursos que se están elaborando, en su esencia,  están reproduciendo las experiencias  de los viejos tendero del barrio y pueblo. Ese señor que, de forma intuitiva, practicaba un marketing relacional mucho antes de inventarse el término: conocimiento profundo del cliente –como persona y como consumidor-, conversación y, si se terciaba, colaboración o cooperación con el barrio o el pueblo.

También podríamos citar, porque los más jóvenes prefieren el Menssager al Twitter y vemos que está relacionado con la experiencia, con sus vivencias. El Menssager les permite una comunicación más tribal y más intima a diferencia del Twitter un entorno más adulto y abierto.

La Web 2.0, está cambiando, para millones de personas, las formas de relación entre producción y consumo de contenidos en la Red. Se está incorporando  y compartiendo información privada en el ámbito público y está surgiendo una cierta retórica sobre la “democratización”: puesta en valor del “amateur” en detrimento del “experto”; control de los usuarios sobre los contenidos; nuevas vías de colaboración, participación y cultura abierta; o la oportunidad de que nuestros textos puedan ser leídos, nuestros videos vistos o nuestra música escuchada  sin intermediarios. Son cambios importantes y con unas implicaciones sociales y culturales difíciles de evaluar o predecir.

Por el momento, intuitivamente estamos trasladando y reproduciendo en el entorno virtual las formas de socialización dominantes, eso sí, recuperando viejos hábitos y experiencias que fueron relegadas por la Modernidad en el siglo XX.

Los investigadores sociales tienen, en los medios sociales de comunicación,  un extenso campo de investigación de nuevas formas de socialización emergentes con importantes transformaciones culturales. Ahora bien, como afirman David Beer y Rogers Burrows en sus planteamientos para una Sociología en la Web 2.0, el investigador social tendrá que estar en las redes, en las comunidades online y los movimientos colaborativos para ver que es lo que está pasando, analizarlo y poder describirlo.

Queda mucha tinta en el tintero y muchas cuartillas en blanco. Seguiremos hablando del tema.

Véase: Beer, D and Burrows, R (2007). “Sociology and, of and in Web 2.0: Some Initial Considerations”. Sociological Research Online, Volume 12, Issue 5. July 19, 2009  http://www.socresonline.org.uk/12/5/17.html