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ACTA. Ley y orden global en Internet

31 Enero, 2010

Por un lado, observamos que, hasta el momento y a lo largo de la historia, en la organización social y económica, a medida que evolucionan las relaciones entre todos los intervinientes –personas físicas y jurídicas- se han ido estableciendo formas de regulación institucional que establecen las normas jurídicas abstractas o de principios generales, y las concretas, es decir, las legislaciones o regulaciones de los diferentes tipos de actividades. Unas normas que, en general, favorecen o defienden los intereses de quien detenta el poder económico y político.

Por otro lado, también observamos que el paradigma de la Red, su desarrollo, y la penetración social y económica de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs), plantea el efecto de aldea global generado por el entramado de redes y la proliferación de nodos en todo el planeta, lo cual, permite la difusión y el acceso inmediato de cualquier información, y la realización de transacciones económicas sin tener en cuenta las fronteras de los Estados y dominando un territorio que es infinitamente superior al sometido a los poderes de aquellos.

Es decir, nos encontramos ante la “primera y más elemental evidencia que se presenta nada más aproximarse al problema del gobierno de la gran red es la insuficiencia de los poderes de los Estados, confinados en los espacios limitados, para abordar el control de lo que ocurre en las infovías mundializadas. Estamos ante un aspecto de la globalización” tal como afirmaba Santiago Muñoz Machado, en el año 2000, en su libro “La regulación de la red. Poder y Derecho en Internet.

Al margen de que los Estados por su cuenta van lanzando iniciativas para regular o controlar la Red en su ámbito territorial, se observa que van surgiendo iniciativas más globales para  establecer formas de regulación institucional específicas para la Red y en consonancia con las normas ya existentes. Es el caso del Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA) una propuesta para un acuerdo comercial plurilateral en respuesta al “incremento de los bienes falsificados y obras protegidas por copyright o patentes pirateadas en el mercado global” incluyendo la distribución en Internet y las TICs.

Las negociaciones de ACTA se llevan a cabo de forma secreta, acaba de finalizar la séptima ronda en México y el objetivo es cerrar un acuerdo dentro de este año. En ACTA participan Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y otros países que se han ido incorporando como México, Australia o Corea del Sur, entre otros.

Según la Quadrature du Net, ACTA persigue imponer un acuerdo “voluntario” entre los proveedores de acceso a Internet y los titulares de los derechos –léase Industria Cultural- para combatir de forma extrajudicial los atentados contra los derechos de autor mediante una respuesta gradual y el filtrado o una eliminación automática de los contenidos.

La Red como el antiguo Far West: un espacio de libertad y aventura que a medida que se va poblando y articulando socialmente y económicamente se le impone ley y orden.

Flujos de contenidos, economía de la atención y retos para la publicidad

7 Enero, 2010

Karnataka (India)

La socióloga Danah Boyd, investigadora de Medios Sociales en el Centro de Investigación de Microsoft en Nueva Inglaterra realizó una interesante presentación “Streams of Content, Limited Attention: The Flow of Information through Social Media”, en la última conferencia de la Web 2.0 Expo de Nueva York, sobre las consecuencias de vivir en un mundo de flujos informativos.

A continuación paso a presentar de forma resumida –no es una traducción literal del inglés- algunas de las ideas planteadas por Boyd.

La primera idea es que vivimos en los flujos flows- de un mundo donde la información está en todas las partes. Es decir, un concepto que sugiere que vivimos permanentemente en una corriente: añadiendo cosas, consumiéndolas y reorientándolas.

El flujo como potente metáfora de la adaptación del comportamiento humano a los cambios del entorno. Aunque Boyd no lo cita, en este punto enlazamos con Mihaly Csikszentmihalyi, el autor del modelo del “Reto Optimo”, el cual analiza como un sujeto llega a la llamada “Situación de Flujo”, situación que consiste en una experiencia tan intrínsecamente placentera que el sujeto repite la actividad con frecuencia con el fin de volver a experimentar, a sentir “flow“, dándose una implicación absoluta en la conducta ejercida o en la actividad desarrollada. La Red, es un entorno propicio para experimentar algunas situaciones de flujo,

Una segunda idea es que las tecnologías Internet están desmantelando y replanteando las estructuras clásicas de distribución de la información. Porque el poder ya no está en manos de quienes controlan los canales de distribución, está en manos de aquellos que controlan los recursos limitados de la atención. Se están construyendo nuevas formas de difusión de la información. Las personas en la Red están actuando como mediadores de contenidos al hacerse eco de los enlaces y, a la vez, difundirlos.

En este punto decir que es una de las consecuencias de la transformación de los medios de comunicación de masas en medios de comunicación sociales. Es pasar de una economía basada en la distribución a una economía basada en la atención.

Una tercera idea es que si nos sumergimos en los flujos de información tenemos que entender cómo fluye la información. Boyd destaca que en el nuevo paradigma, colisionan las expectativas con la realidad tecnológica y surgen importantes desafíos en ámbitos como a democratización del conocimiento, la estimulación cognitiva, la homofilia conductual y los centros de poder.

Democratización. Pasar de la economía de la distribución a la de la atención plantea una transformación, pero eso no significa una democratización automática. Porque pasar a un estado donde cualquiera puede obtener información en el flujo, no significa que la atención se reparta en partes iguales. Abrir el acceso a las estructuras de distribución no significa democratizarlas sobre todo cuando la distribución ya no es la función organizativa.

Estimulación. Las personas consumen los contenidos que les estimulan sus sentidos y su mente. Esto no significa que el contenido que se selecciona es el más adecuado o es el más informativo porque le retiene su atención, sino porque le provoca una reacción. Para Boyd, esto no es bueno en sí, ya nos puede llevar a consumir los contenidos que son los menos beneficiosos para nosotros mismos o la sociedad en su conjunto. Según ella es un comportamiento equivalente a la psicología de la obesidad. Además argumenta la proliferación de las relaciones parasociales de la siguiente manera:  Somos adictos a los chismes por un motivo. Queremos saber lo que sucede a los demás ya que esta información nos acerca a las personas. Cuando sabemos algo acerca de alguien, uno tiene la sensación de haber establecido una conexión con él. Sin embargo, el ecosistema de la información en Internet lo gira todo. Aunque pueda controlar todos los detalles de la vida de Angelina Jolie, esto no significa que ella sabe que yo “existo”.

Si la estimulación crea conexiones cognitivas, es posible que tengamos muchas más estimulaciones. Pero para Boyd, el hecho de que tengamos   estimulaciones más fuertes y más intensas no significa que nos dirigimos a una sociedad más conectada y más igualitaria.

Homofilia. La tendencia es que las personas, en un mundo en red, se conectan con las personas que se les asemejan –un mismo perfil socioconductal- para compartir los mismos valores. Por tanto, no es fácil encontrarse con personas con puntos de vistas distintos a los nuestros. Porque la combinación de la autofragmentación con los flujos de información en red significa una perdida del terreno retórico común que nos permite conversar con personas con puntos antagónicos. La tecnología no está desintegrando las divisiones sociales, por el contrario, las están reforzando. Únicamente un pequeño porcentaje de personas tienden a buscar opiniones o ideas de otras culturas  o puntos de vista distintas a las suyas.

Poder. En el modelo de la economía de la atención, el poder radica en la capacidad de retener la atención, de influir en los otros y de transformar la información en tráfico. “Nosotros damos el poder a las personas cuando le acordamos nuestra atención y las personas obtienen poder cuando actúan de puente entre dos mundos diferentes y determinan que informaciones serán trasladadas a las redes”. La hipótesis de que la Red da el poder a los creadores y los libera de los que controlan los canales de distribución, por el momento no se está verificando. Porque los que obtienen la atención de las personas son una pequeña minoría de privilegiados.  Por el momento,  la distribución de contenidos no está en manos de sus creadores, sino en las manos de los nuevos intermediarios.

Para finalizar su análisis, Boyd considera que para ser pertinentes hoy en día, se requiere entender conceptos como contexto, popularidad y reputación. En la era de la difusión, se daba por supuesto que la persona que difundía una información organizada lo hacia porque tenía un destinatario con un perfil determinado. En la era de las redes, no existe el destinatario, sino más bien una red de contenidos y personas. Cuando consumimos la información vía las herramientas sociales, las personas consumen, según sus intereses y motivaciones chismes sociales junto con noticias y la producción de contenidos. Esto, por el momento plantea un inmenso lío. La clave no radica en establecer distintos destinatarios organizados en torno a temas, la clave es encontrar las formas en que el contenido pueda surgir en el contexto, con independencia de dónde se encuentre.

Producir contenidos en la era de las redes, requerirá vivir en los flujos, consumir y producir al lado de los “clientes”. Consumir para comprender, producir para ser pertinentes.

Todo esto va requerir innovaciones tecnológicas. Por ejemplo, herramientas que permitan a las personas contextualizar más fácilmente los contenidos pertinentes y de herramientas que les permitan explorar y manipular los contenidos con el fin de no sentirse abrumados por la información. No se trata de simplemente de agregar o adecuar contenidos para crear sitios personalizados de destino, porque las  herramientas que se necesitan son las que permitan entrar en el flujo, que permitan vivir dentro las estructuras de información dondequiera que estemos con independencia de lo que estemos haciendo. Herramientas que permitan captar fácilmente lo que necesitan y mantenerse en la periferia del flujo sin sentirse abrumados.

Para Boyd, en este nuevo contexto debemos repensar los modelos económicos, porque, según ella, este cambio cultural no es sostenible ni por el mejor modelo publicitario. La publicidad funciona a través de la captura de la atención, en general, interrumpiendo el mensaje en difusión o estando inserto en el propio contenido. En el momento en que las informaciones compartidas tienen una naturaleza social, la publicidad es percibida como una perturbación. Por tanto, la monetización de la sociabilidad es un problema y no únicamente para Internet.

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Web 2.0 Expo NY 09: Danah Boyd, “Streams of Content, Limited Attention”

Referencia:

Boyd, Danah. 2009. “Streams of Content, Limited Attention: The Flow of Information through Social Media.” Web2.0 Expo. New York, NY: November 17.

La Red y sus chamanes

8 Septiembre, 2009

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Las sociedades tradicionales se basaban en las creencias religiosas y valores tradicionales que las mantenían estables anulando cualquier amago de individualidad. Hoy en día, en nuestras sociedades desarrolladas, la innovación reemplaza a las creencias. La innovación se presenta como un motor que nos emancipa como individuos aunque esté llenas de riesgos.

Pero afortunadamente tenemos nuestros chamanes modernos, esos seres con la capacidad de modificar la realidad o la percepción colectiva de ésta. Con la facultad de predecir, de comunicarse con el más allá presentando habilidades visionarias y adivinatorias.

Y la Red es terreno abonado para estos nuevos chamanes, que actúan como psicopompos –guías de almas-, nos hablan de cómo será la Red en un futuro. Una Red que, junto a la innovación tecnológica constante, nos conducirá a la Nueva Atlántida de Francis Bacon. Una isla con una sociedad con conocimientos técnicos y científicos muy avanzados en casi todos los campos de la vida del ser humano con la Casa de Salomón, como un lugar de síntesis del saber y a la vez una especie de museo y catedral de la técnica donde se celebraba una suerte de culto tecnocrático. 

Llevo tiempo leyendo/escuchando a una fauna de chamanes que escriben/disertan sobre las potencialidades revolucionarias de las nuevas tecnologías y como nos conducirán al nirvana del conocimiento y la abundancia de servicios y bienes virtuales olvidando la realidad más elemental, que cualquier revolución tecnológica tiene que contextualizarse en sus respectivos ámbitos sociales, económicos y culturales y las tensiones que se producen entre tecnología y sociedad. Ámbitos que, hoy por hoy, están mediatizadas por las relaciones entre los individuos y las instituciones –públicas y privadas- como órganos de gestión del poder y el control.  

Es cierto, las nuevas tecnologías y la Red conllevan una gran capacidad que podrían transformar nuestras sociedades profundamente, pero, por el momento, los poderes económicos y políticos lo único que persiguen es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación, eso si, cambiando comportamientos para que nada cambie. Mientras tanto, sus chamanes, disfrazados de expertos, gurús o profesores de escuelas de negocios, mantienen distraídos al personal con gadgets de la innovación y otras parafernalias tecnológicas.

Dicen que una crisis es una oportunidad, me pregunto: ¿Se está aprovechando la crisis actual para transformar realmente nuestra sociedad y las relaciones de poder tanto a nivel macro como micro?  En mi opinión, no.

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Video de Simon Hergueta

¿Cómo será la vida en el 2020? La visión de Ericsson

13 Julio, 2009

Life  in 2020 de Ericsson presenta su visión de cómo será el futuro. En la animación multimedia de Ericsson se presenta como las personas se comunicarán, que aplicaciones utilizarán y sus necesidades.

ericsson_2020_01ericsson_2020_02ericsson_2020_03 

Puedes darte un paseo por Life in 2020.

La regulación y el control de la Red

30 Junio, 2009

law-internetExiste una  corriente de internautas que opinan que la Red, por su naturaleza, tiene que estar libre de cualquier control. A modo de ejemplo, uno de los blogueros más mediático de la blogosfera hispana, afirmaba hace unos días que: implantar en la red un “organismo de control” gubernamental que pretende supervisar a dónde se puede acceder y a dónde no, algo completamente inaceptable y contrario a la naturaleza de la red.

Posición que despierta mis simpatías y que me gustaría que fuese así, pero, al mismo tiempo, me parece ingenua, porque históricamente podemos observar que en la organización social y económica se van estableciendo, a medida que evolucionan las relaciones entre todos los intervinientes, sean personas físicas o jurídicas, los modos de regulación y control institucional que van estableciendo las normas jurídicas abstractas o de principios generales, y las concretas, es decir, las legislaciones o regulaciones de diferentes tipos de actividades.

Los poderes, dentro de su lógica, no van a permitir que una infraestructura y espacio clave en la actividad económica, social, cultural y política como la Red escape a los controles que consideren oportunos de acuerdo con el margen que les permita el “grado de democracia” imperante en cada momento. De la misma manera que las ordenanzas municipales regulan los usos de la vía pública en las ciudades y determinan lo que está permitido y lo que no lo está –la lista es inmensa- con las correspondientes  penalizaciones, los gobiernos están, cada vez más, intentando establecer mecanismos regulatorios y de control de la Red. Obviamente, buscan cualquier argumento para justificar las medidas desde combatir actividades claramente delictivas, hasta la defensa de intereses económicos de determinados sectores.

Lamentablemente, de la misma manera que la frontera del viejo oeste –el Far West-, donde lo viejo y lo nuevo, lo conocido y desconocido se encontraban en un espacio de libertad y confrontación permanente, se fue diluyendo con el avance de la “civilización” con sus mecanismos de regulación y control, la Red acabará siendo regulada y controlada –ya lo está en determinadas regiones geográficas o en determinadas actividades –  por organismos gubernamentales y supragubernamentales. Porque la Red ya forma parte del entramado económico, social y político de los poderes y cualquier conquista de espacios de libertad en la Red va acompañado de las conquistas previas de espacios de libertad en la sociedad.

Aunque por el momento, el hecho de la complejidad de la Red como espacio global y virtualizado que se superpone sobre los espacios físicos regionales o nacionales con normativas legales que se han ido sedimentando durante siglos, plantea una importante dificultad para  dotarse de los instrumentos y los consensos necesarios de tipo político, económico y social, que permitan establecer un marco jurídico homogéneo de regulación y control, esto no implica que los poderes de los distintos países no estén buscando dichos consensos.

Para finalizar, no debemos olvidar que técnicamente, con más o menos dificultad, es posible filtrar cualquier información de las personas que utilizan un proveedor de servicios de conexión a la Red,  sean sujetos o no de una orden judicial de intervención de las comunicaciones; el buen uso que se quiera hacer de una herramienta de control con un potencial de ser utilizada de forma abusiva de forma intencionada o no intencionada y, sobre todo la necesidad crítica de considerar, sobre todo, los derechos constitucionales y de la privacidad de los ciudadanos. Aspecto que demostró la alegación contra  “Carnivore” del abogado Tom Perrine, que se ocupaba de asuntos de seguridad en el San Diego Supercomputer Center y defensor de la privacidad en las comunicaciones, que se presentó en el subcomité de la Constitución de los Estados Unidos el 24 de julio de 2000. En dicha alegación, la cuestión clave que se planteaba con la iniciativa de “Carnivore” es que el potencial de la Red permite que, con un coste ínfimo, se puedan realizar tareas de intervención masiva de las comunicaciones vía Internet de un conjunto de ciudadanos, por el hecho de compartir un proveedor de servicios,  aprovechando una única orden judicial individual, mientras que en las tradicionales escuchas telefónicas, por su complejidad, estas tenían limitadas su alcance individuo a individuo.

Pues eso, no seamos ingenuos. No seamos como los viejos vaqueros de una frontera que fue abolida por la “civilización”. La cuestión no es la libertad de los bits –puede ser un medio-, la cuestión sigue siendo la lucha permanente por afianzar los derechos universales como seres humanos y como ciudadanos.