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Nosotros no explotamos la Red, es ella quien nos explota

Nosotros no explotamos la Red, es ella quien nos explota, es la tesis de Matteo Pasquinelli, investigador sobre los medios en la Universidad Queen Mary de Londres.  Según Pasquinelli, en los años 90 del siglo pasado soñábamos con una red libre y autónoma, hoy por hoy, nos limitamos a sobrevivir en un paisaje dominado por los monopolios y la cuestión que se plantea es saber ¿cuándo la cooperación en red alcanzará la suficiente masa crítica para provocar un punto de ruptura con la realidad dominante?. ¿Cuándo la inteligencia colectiva provocará un cambio político?.

En la misma línea argumental, Pasquinelli, nos avisa de que Internet puede devenir la matriz de un nuevo sistema feudal. Su ejemplo básico es como el entorno digital a cambiado el mundo de la música de una manera neofeudal. Según él, las redes P2P han afectado, a la vez, a las grandes figuras de la industria musical y al underground. Lo digital ha propiciado que la escena musical sea más competitiva y polarizada, donde unos pocos nombres pueden sobrevivir en un mercado donde los discos ya no se venden. El escenario resultante es una oposición entre algunas estrellas seleccionadas por las empresas mediáticas y una multitud de músicos forzados a una economía local de conciertos y bolos. Otro ejemplo: en este último decenio de la Red se observa una importante depauperación de los trabajadores del conocimiento, de su pérdida de prestigio social y económico, unos trabajadores que cada vez más se mueven en una economía precaria.

En mi opinión, el análisis de Pasquinelli no es nada baladí e incita a la reflexión, a abandonar el Real Time Web, un flujo que nos mantiene informados al minuto pero que, muchas veces, nos hace perder la visión panorámica de lo que realmente está pasando. Porque si consideramos el carácter global de la Red, nos encontramos, en estos momentos, con el sector económico que concentra el mayor número de monopolios y oligopolios del planeta. Para cualquier conocedor del mundo de las TICs la lista de empresas que intervienen y controlan la cadena de valor de la Red es más bien corta y esto implica una alta concentración de poder social y económico altamente preocupante. Al mismo tiempo podemos observar que, por un lado tenemos a una minúscula minoría de profesionales del conocimiento y freelance creativos aupados a la cresta de la ola y mimados por los medios de comunicación, mientras que, por otro lado, cada vez son más los trabajadores y profesionales del conocimiento inmersos en una situación cada vez más precaria. Es cierto que la Red facilita la cooperación pero también la competición y esta segunda característica da lugar a que se puedan crear y mantener monopolios en el sector.

¿Cuándo la cooperación en red alcanzará la suficiente masa crítica para provocar un punto de ruptura con la realidad dominante?

¿Opiniones, sugerencias? ¿Exagera Pasquinelli?

Para ampliar información las fuentes de esta entrada han sido:

Nous n’exploitons pas le réseau, c’est le réseau qui nous exploite”, entrevista a

Matteo Pasquinelli publicada el 3/03/2010 en Liberation.fr

Effet de serfs sur la Toile” reportaje de Marie Lechner publicado el 2/03/2010 en Liberation.fr

Digital Neofeudalism: Crisis of Network Politics and the New Topology of Rent, conferencia de Matteo Pasquinelli en la Transmediale Berlin 7/02/2010.

Experiencias 2.0 o la recuperación de viejos hábitos

Café Gijón

Los medios sociales  -aplicaciones y espacios 2.0-  están contribuyendo a la virtualización de las experiencias, entendiendo éstas como el hecho de haber vivido, sentido, conocido o presenciado alguien o algo. Asimismo,  también se están virtualizando muchas de las formas de socialización  dominantes de nuestras culturas.

En una reciente entrada en su blog, Javier Llinares explica su experiencia con la  aplicación de la pecera virtual de Facebook y como la vive. Una experiencia que me recordó la que me tocó vivir, hace unos años, con una pecera real: limpiarla, dar de comer a los peces, retirar los peces que se han muerto, comprar nuevos peces y adornos para la decoración. En fin, una recreación vivencial de las actividades  y procesos asociados a la pecera y su ecosistema.

En los casi 4 meses que llevo en Twitter, en el flujo constante de los monólogos y conversaciones de las personas que sigo, observo que, cada vez más, se asemejan a las experiencias que se viven o vivían en los viejos casinos, ateneos y bares de los pueblos y barrios, en los pubs ingleses o en los bistrots franceses.

En Twitter van surgiendo espacios de encuentro de personas que van a conversar, escuchar, decir la suya, autopromocionarse –crear su marca- o simplemente observar. Una amalgama humana que se va articulando según sus afinidades e intereses y, en general, donde domina una convivencia formal. En Twitter, de forma consciente o inconsciente se van recreando los comportamientos sociales y culturales dominantes:  cada uno busca la mesa y los parroquianos para remover las fichas del dominó y pegar la hebra sobre cualquier cosa, con la ventaja de que, a diferencia de los pueblos o los barrios, la barrera geográfica se ha roto: los paisanos son globales.

En las tácticas y estrategias del Marketing 2.0, en los discursos que se están elaborando, en su esencia,  están reproduciendo las experiencias  de los viejos tendero del barrio y pueblo. Ese señor que, de forma intuitiva, practicaba un marketing relacional mucho antes de inventarse el término: conocimiento profundo del cliente –como persona y como consumidor-, conversación y, si se terciaba, colaboración o cooperación con el barrio o el pueblo.

También podríamos citar, porque los más jóvenes prefieren el Menssager al Twitter y vemos que está relacionado con la experiencia, con sus vivencias. El Menssager les permite una comunicación más tribal y más intima a diferencia del Twitter un entorno más adulto y abierto.

La Web 2.0, está cambiando, para millones de personas, las formas de relación entre producción y consumo de contenidos en la Red. Se está incorporando  y compartiendo información privada en el ámbito público y está surgiendo una cierta retórica sobre la “democratización”: puesta en valor del “amateur” en detrimento del “experto”; control de los usuarios sobre los contenidos; nuevas vías de colaboración, participación y cultura abierta; o la oportunidad de que nuestros textos puedan ser leídos, nuestros videos vistos o nuestra música escuchada  sin intermediarios. Son cambios importantes y con unas implicaciones sociales y culturales difíciles de evaluar o predecir.

Por el momento, intuitivamente estamos trasladando y reproduciendo en el entorno virtual las formas de socialización dominantes, eso sí, recuperando viejos hábitos y experiencias que fueron relegadas por la Modernidad en el siglo XX.

Los investigadores sociales tienen, en los medios sociales de comunicación,  un extenso campo de investigación de nuevas formas de socialización emergentes con importantes transformaciones culturales. Ahora bien, como afirman David Beer y Rogers Burrows en sus planteamientos para una Sociología en la Web 2.0, el investigador social tendrá que estar en las redes, en las comunidades online y los movimientos colaborativos para ver que es lo que está pasando, analizarlo y poder describirlo.

Queda mucha tinta en el tintero y muchas cuartillas en blanco. Seguiremos hablando del tema.

Véase: Beer, D and Burrows, R (2007). “Sociology and, of and in Web 2.0: Some Initial Considerations”. Sociological Research Online, Volume 12, Issue 5. July 19, 2009  http://www.socresonline.org.uk/12/5/17.html

Los cayucos digitales surcan la Red

cayucovirtual01Baba Wamé, sociólogo y profesor en la Escuela superior de las Ciencias y Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Universidad de Yaundé en el Camerún, presentó en Lift09, su análisis sobre la apropiación de Internet por las mujeres cameruneses y los usos que realizan de los sitios web de encuentros (Match, Meetic, etc.), uno de los temas  de su tesis doctoral y trabajo de investigación: “Internet au Cameroun : les usages et les usagers. Essai sur l’adoption des technologies de l’information et de la communication dans un pays en voie de développement

Para nosotros es una visión de otro continente y otra cultura que nos ayuda a romper el etnocentrismo cultural occidental dominante en los análisis sobre lo que acontece en la Red.

Para situarnos un poco, el Camerún un pequeño país del África Central de 18 millones de personas, cuenta con unos 400.000 usuarios de Internet, de los cuales 350.000 se conectan únicamente utilizando los 2.500 puntos de acceso público o cibercafés (500 en la capital Yaundé).  El perfil sociológico de las mujeres cameruneses que utilizan los sitios web de encuentros se corresponde con el una mujer entre los 18 y 34 años, de bajo nivel escolar, principalmente del Sur, donde domina la religión cristiana (a diferencia del Norte musulmán) y no todas solteras, algunas casadas que se anuncian como solteras contando con el consentimiento de sus maridos.

En general, estas mujeres buscan cambiar su vida y la de su familia a través del matrimonio con un hombre “blanco”, principalmente europeo. Un matrimonio que, en su sociedad, conlleva prestigio y es una vía para huir de la miseria, además de la oportunidad de tener hijos mulatos, un aspecto valorado en su sociedad actual.

En un país con un paro estructural del 50% y la dificultad añadida de encontrar trabajo por ser mujer, para ellas, como para gran parte del continente africano, partir es encontrar una alternativa a la miseria  e Internet es su “cayuco” digital. Una situación que les lleva a desarrollar una estrategia de cortejo que pasa por una selección rigurosa de los perfiles masculinos: país europeo (si es posible Suiza), edad 35-55 años (mejor maduros) y sobre todo que sean europeos blancos. En sus perfiles dan mucho valor a la fidelidad (no admiten a los casados), a la religión (“Yo creo en Dios”, “si tú, crees en Dios como yo, entonces eres el hombre de mi vida”) y una prosa muy cuidada con referencias a Voltaire o  Montesquieu entre otros.

Un “cayuco” digital que también tiene un coste. Deben mantener una buena relación con los empleados de los cibercafés (muchas tienen que aprender a utilizar el ordenador sobre la marcha y, en algunos casos, son los propios empleados los que teclean por ellas), actúan organizadas (el soporte de comunidades de mujeres que recompilan perfiles de los hombres y asesoran sobre los más convenientes),  requiere regularidad en los intercambios (al menos 4-5 veces durante la semana) con un coste promedio de más de 150 dólares mensuales (en un país donde la mayoría de personas vive con menos de 2 dólares diarios). En fin, una travesía en el “cayuco” digital que requiere y cuenta, en la mayoría de los casos, con el apoyo financiero de toda la familia y amistades. Como en las travesías en los cayucos que atraviesan el Atlántico en busca de la tierra prometida pero sin los riesgos de acabar ahogadas en medio del océano.

Una tierra prometida, en la que, según Wamé,  entre el 10-15% consiguen casarse, mientras que el 60% acaban en las manos de redes de prostitución y nunca más regresarán a África, porque volver pobre es algo impensable en África.

El video con la presentación, en francés, de Wamé se puede encontrar en: http://www.nouvo.ch/liftvideo

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