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Las búsquedas de los españoles en Google durante el 2012

Una mirada a través de GoogleleGoogle acaba de publicar su informe Zeitgeist  donde se analizan las tendencias en las búsquedas que han realizado los internautas de todo el mundo durante el año 2012. Considerando el volumen de información analizado: 1,2 billones de búsquedas en 146 idiomas, podemos afirmar que obtenemos una foto interesante de los temas que interesan a la mayoría de las personas, tanto a nivel global como local. Hoy, el rectángulo mágico del buscador Google es el gran ventanal de la Sociedad de la Información y el Conocimiento, ya que a través de éste se pueden conocer las particularidades de los individuos más que cualquier otra institución por su cuasi monopolio de las búsquedas en Internet, y, en cierta medida, podríamos decir aquello de: dime qué buscas y te diré quien eres.

En el caso de España, de los diferentes apartados recogidos en el informe he seleccionado 3 para comentar.  En el primero, las búsquedas con mayor crecimiento, los aspectos económicos están en las diez primeras posiciones: Bankia (1), Prima de Riesgo (3),  Reforma laboral 2012 (7) y Sepe (10) -Servicio Público de Empleo Estatal. Búsquedas que coinciden con la identificación de los principales problemas que preocupan a los españoles según los barómetros del CIS, es decir, paro y situación económica. Sin embargo, esta preocupación se compensa de forma significativa con las búsquedas relacionadas con el ocio y la evasión: Mi Tele (2), Gran Hermano 12+1 (4), Lo Imposible (5), Apalabrados (6), Felix Baumgartner (8) y Gangnam Style (9).

En el segundo, las búsquedas de ¿Cómo…?, el interés por Twitter y Whatsapp ocupan las primeras posiciones: Cómo funciona twitter (1) y Cómo instalar Whatsapp (2). Lo remarcable es que en un país con más del 50% de los jóvenes en el paro, el interés por la búsqueda de trabajo ocupe la décima posición,  Cómo encontrar trabajo (10),  detrás del interés por los aspectos culinarios: Cómo hacer cupcakes (4), Cómo hacer tortitas (7) o Cómo hacer bechamel (8). Asimismo, el dinero está presente en las inquietudes de los ciudadanos internautas: Cómo ganar dinero (5) o  Cómo ahorra dinero (9). En este punto señalar que una parte importante de nuestra ciudadanía, es una interpretación personal, no tiene muy claro la relación entre “ganar dinero” y trabajar. La búsqueda de Cómo ser feliz (6) está en una posición intermedia, mientras que la gran preocupación es Cómo maquillarse (3) al ser un tema predominante.

Y, en el tercero, sobre los políticos más buscados, la primera posición la ocupa el presidente del Gobierno, Rajoy (1) seguida de Andrea Fabra (2), está claro que el ¡Que se jodan! de la Sra. diputada conmocionó a la ciudadanía y despertó el interés de los internautas. A continuación les sigue una serie de políticos que, más o menos, han tenido un cierto protagonismo por diversas razones dominando los del Partido Popular:  Esperanza Aguirre (3), Santiago Carrillo (4),  Artur Mas (5), Ana Botella (6), Cristina Cifuentes (7), José Ignacio Wert (8), Cristobal Montoro (9) y Rita Barberá (10). Lo remarcable es que no aparezca ningún político del Partido Socialista en el ranking de los diez más buscados considerando que es el principal partido de la oposición en una legislatura que se inició con ajustes y recortes a diestro y siniestro. Esta falta de interés por los políticos del PSOE confirmaría el desplome que están sufriendo los socialistas y la falta de interés de despierta en la ciudadanía por sus (no)propuestas y su responsabilidad, sin lugar a dudas, en la crisis actual en la que estamos inmersos.

Un ejercicio interesante sería realizar análisis comparativos entre países y  las tendencias que predominan en los diferentes apartados temáticos. La información la tenemos, ahora es cuestión de ponernos a trabajar. Para el mundo, durante el 2012, Whitney Houston, Gangnam Style, Hurricane Sandy y el iPad 3 fueron los temas que despertaron un mayor interés.

Para finalizar, señalar que disponemos de una excelente herramienta, Tendencias de búsqueda de Google, que nos permite analizar las series históricas en las tendencias de la búsquedas comparando diversos términos. Es una especie de barómetro del sentir y las preocupaciones de las personas en tiempo real.

El déficit de rigor estadístico en la blogosfera española

Uno de los aspectos más preocupante de la blogosfera española y las redes sociales es el déficit de rigor estadístico que manifiesta un número determinado de “profesionales” que utilizan datos basados en pseudo-informes elaborados por consultoras, empresas de marketing o por otros tipos de empresas, que en base a encuestas elaboradas con escaso o nulo rigor técnico en los procedimientos para  la elaboración de las muestras, para establecer unas conclusiones sobre unos determinados hechos o tendencias que se suelen extrapolar como hechos o tendencias generales.

Hace unos meses escribí una entrada criticando el caso del informe de Infoempleo por las conclusiones de un informe basado en una encuesta sin ningún fundamento estadístico y que tuvo una cierta difusión en las redes sociales y en algún que otro medio de comunicación convencional.

Hoy estaba leyendo un artículo de Dolors Reig, una psicóloga social muy activa en el mundo 2.0, en el cual ponía el énfasis en el poco interés que tenían los “conectados”, en 1983, sobre la utilidad social de estar conectados. Pues bien, en dicho artículo publicado en su blog, nos encontramos con el siguiente párrafo: “Así, en septiembre de 1983, pocos años antes de la invención de la WWW, la encuesta de una compañía de teléfonos sobre “El impacto de la tecnología en la sociedad” (Southern New England Telephone presents the road after 1984 : the impact of technology on society, de Louis Harris and Associates, Inc.), preguntaba a una muestra representativa de norteamericanos cuántos tenían computadoras en casa. Eran el 10%. De estos, el 14% decía transmitir datos a través de la línea telefónica con ellas, lo que sitúa la penetración de lo que era la  internet popular  en aquel momento en el 1,4%.”

Si analizamos la interpretación de los datos, en el momento que se afirma que la muestra es representativa de los norteamericanos, los datos se deben extrapolar al universo de todos los norteamericanos. A partir de esta consideración, se afirma que el 10% de los norteamericanos tenían computadoras en casa. Es decir, según el censo de población de los EE.UU. en los años 80 del siglo pasado, esta afirmación conlleva que estaríamos hablando de unos 23 millones de computadoras. Es decir una inmensa barbaridad como dato. Aunque no dispongo del censo de ordenadores personales en aquella época, no es difícil determinar que la base instalada de ordenadores personales en los hogares norteamericanos no superaría los 250.000 si consideramos que a finales de 1983, la base instalada del IBM-PC en todo el mundo era de unas 136.000 unidades. Estamos hablando del líder absoluto del ordenador personal en aquella época. A éstos les añadimos unas cuantas decenas de miles de Apples, Comodores, Altarís y otros. Sin olvidar que un ordenador personal, como el IBM-PC costaba más de 2.500 dólares, una fortuna en aquella época.

Sobre  la afirmación de un 1,4% de penetración de la Internet popular de aquella época, aquí nos encontramos con otros dos errores, tanto en la interpretación de los datos, como en la propia naturaleza de la red internet y su evolución histórica. Decir que en 1983 la penetración de Internet era del 1,4% en los Estados Unidos, estaríamos hablando de unos 3,2 millones de usuarios. Según la ITU, en el año 1990, es decir siete años más tarde, el número de usuarios de Internet en todo el mundo era de unos 2,6 millones.

En 1983, se empezó a gestar la red Internet cuando adquiere su condición de civil al desagregarse de ARPANET la red para usos militares MILNET y su integración con la Red de información del Departamento de Defensa de los Estados Unidos creada el año anterior.  En aquel año ARPANET, para usos civiles únicamente contaba con 45 nodos.  Tres años después, en 1986, la National Science Foundation crea la red NSFNET para la conexión de los diferentes centros informáticos equipados con  los superordenadores de aquella época  con el fin de facilitar el acceso de la comunidad científica interesada en el cálculo intensivo numérico. En febrero de 1986, únicamente estaban conectados 2.000 ordenadores a la NSFNET. La red NFSNET se constituyó en la heredera de la red ARPANET, la cual dejó de existir en 1990, y se convirtió en la infraestructura de transmisión de alta velocidad sobre la que se empezó a fundamentar el desarrollo de la red Internet tal como la conocemos ahora. Otra cuestión es que en 1983 hubiesen unas decenas de miles de conexiones vía modem punto a punto, nada que ver con el protocolo TCP/IP, para acceder a los BBS (Bulletin Board System).

P.D.: Esta observación sobre el artículo de Reig, previamente la publiqué como comentario en su blog, aunque debido a algún problema “técnico” no aparece y, por tanto, me ha parecido pertinente publicarlo en mi blog.

¿Favorecen las redes sociales la intolerancia?

Las redes sociales están considerados como espacios de hipersocialización, para algunos socialización aumentada, ya que muchas personas estamos compartiendo una ingente cantidad de información que hasta poco se reservaba a círculos de relaciones personales más restrictivos: familia, amigos, colegas de trabajo, etcétera.  Así mismo, se puede observar algunos cambios de comportamiento comunicacional entre la realidad presencial y la realidad virtualizada: ser menos reservados cuando tecleamos que cuando hablamos de viva voz; ser más abiertos a entablar conversación con “extraños”; expresar posiciones políticas mucho más radicales; en determinados foros, una expresión de la sexualidad más allá de las pautas convencionales; etcétera. Es decir, nos encontramos con un “ensanchamiento” de actitudes que se expresan desde el anonimato de un alias o desde la propia identidad personal.

Sin embargo, podemos observar empíricamente que esta hipersocialización, no nos hace ser mucho más tolerantes que en nuestra realidad presencial. Aún más, me permitiría afirmar que aumenta el nivel de intolerancia. Pero antes de justificar esta afirmación creo que deberíamos aclarar qué es lo que se entiende por tolerancia.

Conceptualmente, tolerancia es la aceptación de la diversidad de opinión, social, étnica, sexual, cultural y religiosa. Esto se traduce en la capacidad de saber escuchar y aceptar a los demás, valorando las distintas formas de entender y posicionarse en la vida.  Obviamente, en un marco de respeto básico de los derechos humanos. En cierta medida, podríamos afirmar que, en las sociedades con una cultura democrática, la tolerancia ha ido ganando terreno; sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX. Ahora bien, el hecho de que la tolerancia gane terreno, no quiere decir que impregne de forma igual al conjunto de las personas. En unas, las menos, la tolerancia se incorpora en su acervo ideológico-cultural, en otras, las más, la tolerancia es simplemente un barniz para la convivencia social de acuerdo con las tendencias dominantes de lo que se considera políticamente y socialmente correcto en un momento determinado. Por cierto, un barniz que se diluye rápidamente en épocas de crisis con el consiguiente incremento de las actitudes intolerantes hacia determinados sectores de la población.

Por lo tanto, en nuestras sociedades cada vez más multiculturales y multiétnicas, convivir con personas diferentes requiere, para muchos, un esfuerzo de tolerancia: con los vecinos, en el trabajo o en nuestras múltiples relaciones sociales. Sin embargo, en las redes sociales no es tan necesario dicho esfuerzo porque la tendencia es reunirnos con aquellos que comparten nuestros criterios, creencias y preferencias y, en general, se suele tomar distancia de aquellos que no los comparten. Es decir, por una parte, en el contexto social virtualizado no estamos obligados a convivir con la diversidad y, por lo tanto, se supone que ganamos en “comodidad” en nuestras relaciones; y, por otra parte, rechazar o ignorar al otro es cuestión de un simple clic sin el coste de las tensiones personales que implicaría un rechazo en un contexto social real cara a cara.

En otras palabras, podríamos afirmar que, como tendencia, las redes sociales, a pesar de su potencial comunicacional y relacional, favorecen las comunidades endogámicas y acríticas. Así mismo, observamos que los discursos de odio, los linchamientos digitales y otras formas de violencia virtual se manifiestan con más virulencia que en la realidad social donde vivimos y convivimos.

¿Visión negativa de las redes sociales? No, simplemente una mirada crítica  de unos medios y la constatación de unos determinados comportamientos sociales que tienen su reflejo en la Red. Los aspectos positivos, que son muchos, se los dejamos a los evangelizadores y expertos con sus excelentes panerígicos sobre los medios sociales.