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Prohibir los medios sociales en el trabajo es frenar la transformación de las organizaciones

20 Octubre, 2009

cb000185_c__1940_Accounting_Work_Room_First_Nat_Bank_of_Chicago_OMEl dato: según un estudio publicado por la consultora Robert Half Technology el 54% de las empresas estadounidenses prohíben, en su totalidad, el acceso a medios sociales como Facebook, MySpace o Twitter.  Mientras que el 19% permiten un acceso para fines relacionados con la empresa. Únicamente, el 10% de las empresas permiten un acceso a sus asalariados sin restricciones en sus usos.

El estudio se ha basado en una encuesta a 1.400 empresas de más de 100 empleados a lo largo y ancho de Estados Unidos. Considerando el grado de penetración de los medios sociales en el ecosistema de los Estados Unidos, estos resultados no son nada alentadores. También señalar que no podemos extrapolar estos datos a nuestro entorno más cercanos considerando el menor grado de penetración de las tecnologías de la información y las comunicaciones, y las diferencias culturales en el terreno de la gestión.

En los inicios del siglo XXI, en las organizaciones, estamos viviendo la confrontación entre el viejo régimen de producción y organización – caracterizados por modelos como el tayloriano, el fordiano, el toyotiano o el propio hondiano-: organizaciones jerarquizadas, foco en el ratio unidad de producción/unidad de tiempo, trabajador orientado a tarea, etc… y un nuevo régimen emergente (el meme 2.0) en el que se plantea organizaciones planas y trabajadores creativos, multitareas, móviles, colaborativos, activos, interconectados, etc… donde principios como la reputación o la transparencia articulan las relaciones entre las propias  organizaciones y éstas organizaciones con sus colaboradores, el mercado y la sociedad. En este punto, decir que esta por ver en que quedan los principios y las características que definirán el nuevo régimen 2.0 emergente. No olvidemos que en la Revolución Francesa se plantearon los tres principios definitorios de la revolución burguesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad y, después de más de 200 años, estamos donde estamos.

Prohibir los medios sociales en el trabajo es como prohibir el teléfono. En la mayoría de las organizaciones está asumido que el asalariado puede utilizar el teléfono para llamadas particulares, con algunas restricciones, por ejemplo: las llamadas internacionales desde el fijo por motivos de costes o límites en el saldo en el móvil de empresa. Y, obviamente, estos asalariados pueden realizar cosas inadecuadas con el teléfono.

Prohibir los medios sociales en el trabajo es frenar la transformación de las organizaciones. Los nativos digitales y los emigrantes digitales son un colectivo siempre conectado, día y noche. Para ellos la frontera entre el tiempo profesional y el tiempo personal se difumina y cada vez son más que intercalan sus actividades profesionales con la personales durante las 24 horas. Si la productividad en una economía basada en el conocimiento se mide por resultados y no por tiempo “ocupando” una silla,  no es razonable impedir el acceso a los medios sociales durante la “jornada laboral” para fines privados.

Como tendencia, todo apunta, que las organizaciones tienen que estar presente en el ecosistema de la Red – más de 1.600 millones de usuarios, casi el 25% de la población mundial- y los medios sociales son, hoy por hoy, la mejor puerta de entrada. Las organizaciones deberían aprovechar la avanzadilla de sus trabajadores “digitales” para impulsar el cambio y, al mismo tiempo, establecer aquellas normas de buen gobierno para garantizar aspectos como confidencialidad y uso razonable de las herramientas.           

Coca-Cola es un ejemplo de cómo una empresa realiza una fuerte apuesta por llevar su marca a los medios sociales. Promueve que sus empleados estén presentes en dichos medios durante las horas de trabajo indicando claramente sus funciones y su pertenencia a la empresa.  

Como afirmó Jean Piaget: Podemos conocer objeto si podemos interactuar con él y transformarlo.

Algo huele a podrido en Cataluña

5 Octubre, 2009

Politicos_CatalanesUn dato: según la información del ministerio de Trabajo e Inmigración la cifra de desempleados en la comunidad, a finales de septiembre, asciende a más de 530 mil  personas – casi 56 mil son menores de 25 años-.

Otro dato: la crisis que se inició en el sector financiero y de la construcción en un año se ha propagado al resto de los sectores y, según el último informe semestral que realiza Caixa Catalunya, la industria catalana se ha dejado una década en el camino en términos de valor de producción y unos 15 años en volumen de empleo. Un sector que había hecho sus deberes durante los últimos 10 años, fue ajeno a la enorme expansión de los últimos años y ha sido la principal victima de la crisis.

La crisis económica en Cataluña, al margen de los componentes endógenos –léase burbuja inmobiliaria- afecta al sector industrial catalán  y forma parte del efecto dominó de la crisis mundial. Como indica Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada y responsable del estudio de la Caixa de Catalunya: “con un sector industrial que vende el 70% de lo que produce al exterior, se ha visto afectada por la sobrerreacción de los mercados a los que exporta, como le ha pasado a Alemania”.  Efecto dominó que también afecta a la industria del turismo y todo el sector de servicios vinculado a dicha industria.

Por tanto, nos preguntamos: ¿Cuál es el principal problema en Cataluña?, la respuesta es obvia, la crisis económica y el desarrollo del o lo modelos económicos que permitan salir de ella y crear empleo que permita que los cientos de miles de parados puedan trabajar. Pregunta que nos lleva a la siguiente cuestión: ¿Qué está haciendo la “clase” política al respecto?

Y es aquí donde surge el drama shakesperiano, “something is rotten in the state of Denmark“, cuando Marcelo insistía a Hamlet y a Horacio en que Dinamarca – o Cataluña, que es lo mismo- estaba ya podrida, es porque ya intuía que las cosas no iban bien, no sólo en su país, sino en el palacio que él mismo custodiaba.

A modo de ejemplo: el reciente caso de Félix Millet, miembro del Partenón social catalán y último presidente –cesado o cesante- del Palau de la Música, está aflorando la podredumbre que anida en un sector de la clase dominante en Cataluña, con una espesa trama que afecta a la política. Sería de ingenuos pensar que Millet se estaba enriqueciendo ilícitamente sin la complicidad de amplios sectores sociales y políticos considerando su presencia en muchas de las instituciones civiles catalanas. Instituciones con una larga trayectoria que nacieron con el patrocinio de la burguesía mercantil e industrial del siglo XIX, y siguen siendo pilares de la sociedad catalana con una  nutrida participación ciudadana.

En este contexto, también la clase política –como clase- catalana contribuye a la podredumbre, unos utilizando el caso Millet, para atacar a los otros, y los otros buscando cualquier indicio como piedra arrojadiza . Por un lado, los indicios de que Millet pudo financiar ilegalmente a CDC a través de subvenciones que se canalizaban por fundaciones interpuestas o alguna que otra aportación económica directa, lo está utilizando el principal partido del Gobierno como arma arrojadiza contra la oposición, mientra que, por otro lado, el líder de la oposición contraataca acusando al tripartito de despilfarro en informes externos de dudosa utilidad- en este punto, señalar que las conclusiones de tres empresas externas de auditoria, revela que un excesivo número de casos en los que el importe del estudio encargado por el Gobierno está justo por debajo de los 12.000 euros, el tope para convocar un concurso público- y que este dato hace sospechar que algunas de las adjudicaciones fueron más bien por motivos espurios que por motivos de “expertise”. Pero, al mismo tiempo, todo apunta que la afición del Gobierno catalán por los informes no es exclusivo del equipo actual, cuando gobernaba la oposición también proliferaron con los mismos pecados: inutilidad, falta de transparencia y otros supuestos.  Aprovecho el párrafo para preguntar: ¿Por qué el Gobierno no hace público los polémicos informes de la Generalitat?

Pues bien, hoy por hoy, la clase política, en Cataluña y más allá del río Ebro –pues sí, pocos se libran- está entretenida con sus trapos sucios mientras que una parte de la ciudadanía, por el momento, observamos con estupor, como si se tratase de un programa de telebasura en que las luchas partidistas, la corrupción, la tergiversación, la mentira están al orden del día y pocos ayudan en la regeneración de la verdad y pocos ponen sus esfuerzos en los problemas reales que afectan a todos los ciudadanos.

Mi intención era escribir una entrada sobre la excelente adaptación teatral de la novela 1984, de George Orwell por Gene Sullivan y su puesta escena por Tin Robbins y The Actors´ Gang. Obra de teatro que disfrute por la vigencia de las advertencias y visión de Orwell sobre los peligros del poder y su capacidad de manipulación. Pero al final, me ha parecido más próximo el drama shakesperiano.

Orwell nos advirtió: “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado”.  No dejemos que nos controlen el presente.

Aviso para navegantes: Esta entrada está escrita por un ciudadano intensamente cabreado con todos aquellos energúmenos, repito energúmenos, que desde el poder –político, social o económico- toman por estúpida a la ciudadanía. Aviso motivado  porque suenan algunas trompetas –desde el “Ministerio de la Verdad” Orwelliano-  que nos dicen: asociar cualquier crítica o denuncia a lo que está pasando en el “oasis” catalán es una campaña orquestada contra el catalanismo – dixit, más o menos, Ángel Colom, presunto beneficiado por Millet-. Pues eso, un pequeño aporte a la crítica y denuncia de la corrupción y de la incompetencia.  Lamentablemente, males universales.

Bueno, ya me he relajado.

Open Government. La larga marcha

30 Septiembre, 2009

oGovLa primera cuestión es delimitar el concepto de Open Government –oGov-. En una primera aproximación, es un modelo de relación de las AA.PP. y sus gestores con los ciudadanos basado en la racionalización de los procesos administrativos, la transparencia, la accesibilidad y la receptividad.

Si hacemos un poco de historia, desde el famoso manifiesto de David Osborne y Ted Gaebler: Reinventing Government, en el que se planteaba la necesidad del Estado y que una sociedad civilizada no puede funcionar sin un gobierno eficiente; que la gente que está en el gobierno no es el problema, lo son los sistemas en que trabajan… los intentos de racionalizar la operativa de las AA.PP. y sus relaciones con los ciudadanos con las tecnologías de la información y las comunicaciones se remonta a la época de la apertura de Internet a la sociedad y el desarrollo de los discursos sobre Autopistas de la Información, Sociedad de la Información y otros.

Un botón de muestra: cuando en el informe “From Red Tape to Results Creating a Government that Works Better & Costs Less Report”  y la iniciativa “Reinventing Government Online en el marco del programa  National Performance Review del año 1993, liderado por Al Gore durante la Administración Clinton, se establecieron las bases para transformar un modelo de  administración burocrática construido bajo los postulados dominantes en el siglo XIX,  a un modelo de administración electrónica -eAdministración- flexible, interactiva y accesible por la Red.

Desde que se lanzó la iniciativa de Al Gore, hasta hoy, ha llovido mucho, las iniciativas han proliferado –eEuropa o INFO XXI: La sociedad de la información para todos, entre otras-  y hemos vivido algunos cambios. Es cierto que en los últimos 15 años se han producido avances, no los suficientes en mi opinión, en la implantación de servicios online de tramitación para los ciudadanos y se van consolidando iniciativas legislativas para facilitar el desarrollo y la implantación de éstos, por ejemplo, en nuestro país la Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos (LAECSP).

Hoy, en los discursos sobre una Administración más abierta se impone la meme 2.0. En una entrada anterior, decíamos que la “Web 2.0, como filosofía, es una postura mental, una actitud, una forma de concebir las relaciones y compartir la información y el conocimiento y, por tanto, se entiende que cualquier actividad con el sufijo 2.0, debería compartir dicha postura mental”.

Y el concepto de oGov se alinea con la meme 2.0. Javier Llinares, en su blog, publicó una excelente entrada: Open Governement Transformation, donde analizó el concepto desde distintas perspectivas. De su entrada retomo dos de los principios básicos que se manejan en dicho concepto:

  • Administración Transparente: En el sentido de que las AA.PP. aún siendo valedora de la veracidad y la integridad de la información que maneja, no es propietaria de ésta y, por lo tanto, debería poner sus datos a disposición de la sociedad para que cualquiera pueda interactuar mediante el uso de aplicaciones sobre dichos datos, de tal forma que el concepto de servicio público quede liberalizado. Es obvio que este principio de transparencia no implica liberar el acceso a datos personales y privativos de los ciudadanos o aquellos datos que puedan ser considerados sensibles para la seguridad o los intereses del país.
  • Administración Conversacional: Las AA.PP. deben abrirse a los ciudadanos, entablar una conversación con el fin de escucharlos y tomar decisiones basadas en sus necesidades y preferencias,  que facilite la colaboración de los ciudadanos y funcionarios en el desarrollo de los servicios que presta  y que comunica todo lo que decide y lo hace de forma abierta y transparente.

 Asimismo, señalar que en el desarrollo del oGov podemos considerar que, hoy en día, aunque las tecnologías de la información y las comunicaciones son un elemento clave, son herramientas e infraestructuras meramente instrumentales, más bien triviales en el momento en que una parte importante de la sociedad se han apropiado de ellas y todo el mundo las considera como algo natural.

Pues bien, de acuerdo con estos principios básicos del oGov, es decir una Administración transparente y conversacional. La pregunta que nos hacemos es: ¿Cuál es el avance del oGov en nuestro país? Y la respuesta, en mi opinión, es bastante desalentadora, porque, por el momento, quien lidera las iniciativas 2.0 son algunos ciudadanos, nativos o emigrantes digitales, que están interiorizando dichos valores junto con una avanzadilla que actúan como fuerza de transformación.

Una avanzadilla de profesionales del sector privado y del sector público que actúan como evangelizadores o guerrilleros 2.0. Unos calificativos que no los aplico en plan despectivo, ya que yo mismo me considero un evangelizador que lleva más de 20 años dedicado profesionalmente a llevar el mensaje de las bondades de la transformación por esas tierra de “paganos”.  

Por el momento, las iniciativas son escasas, a pesar de lo mucho que se escribe sobre el tema, más bien testimoniales, y es debido a dos motivos:

  • El primero, el más fundamental, es que los poderes económicos y políticos, aquí y allá –efecto globalización ideológica- lo único que persiguen, en estos momentos, es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación y control, eso si, cambiando o más bien maquillando algunos comportamientos para que nada cambie.
  • El segundo, en nuestra realidad más próxima, es el bajo nivel de confianza que la clase política hegemónica deposita en los ciudadanos. Una clase política donde, salvo raras excepciones, domina la mediocridad, con unas estructuras de partido monolíticas y con una férrea disciplina –el que se mueva no sale en la foto-, sin una visión de país –con proyección de futuro- y que únicamente se dirige a los ciudadanos una vez cada cuatro años en busca de su voto con una “conversación” unidireccional -”mitinera”-, y que, cuando gobierna, si hay algo que no practica es la transparencia.

El camino hacia el oGov, será largo, muy largo. Se requieren grandes cambios políticos y sociales para asentar una cultura donde dominen los valores de una democracia verdaderamente participativa, tanto en los gestores de lo público como en los ciudadanos, para garantizar los dos principios fundamentales de oGov: Transparencia y Conversación. Algo que suena, hoy por hoy, a utopía.

Considerando que las grandes transformaciones sociales, económicas y políticas siempre se han producido por amplios movimientos sociales que van tomando conciencia de la necesidad de dichas transformaciones, pues eso, los “evangelizadores” tenemos que seguir llevando, en una larga marcha, nuestro mensaje a todos los rincones y consolidar espacios, aunque sean pequeños, donde se puedan desarrollar los principios fundamentales de un oGov.

La Red y sus chamanes

8 Septiembre, 2009

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Las sociedades tradicionales se basaban en las creencias religiosas y valores tradicionales que las mantenían estables anulando cualquier amago de individualidad. Hoy en día, en nuestras sociedades desarrolladas, la innovación reemplaza a las creencias. La innovación se presenta como un motor que nos emancipa como individuos aunque esté llenas de riesgos.

Pero afortunadamente tenemos nuestros chamanes modernos, esos seres con la capacidad de modificar la realidad o la percepción colectiva de ésta. Con la facultad de predecir, de comunicarse con el más allá presentando habilidades visionarias y adivinatorias.

Y la Red es terreno abonado para estos nuevos chamanes, que actúan como psicopompos –guías de almas-, nos hablan de cómo será la Red en un futuro. Una Red que, junto a la innovación tecnológica constante, nos conducirá a la Nueva Atlántida de Francis Bacon. Una isla con una sociedad con conocimientos técnicos y científicos muy avanzados en casi todos los campos de la vida del ser humano con la Casa de Salomón, como un lugar de síntesis del saber y a la vez una especie de museo y catedral de la técnica donde se celebraba una suerte de culto tecnocrático. 

Llevo tiempo leyendo/escuchando a una fauna de chamanes que escriben/disertan sobre las potencialidades revolucionarias de las nuevas tecnologías y como nos conducirán al nirvana del conocimiento y la abundancia de servicios y bienes virtuales olvidando la realidad más elemental, que cualquier revolución tecnológica tiene que contextualizarse en sus respectivos ámbitos sociales, económicos y culturales y las tensiones que se producen entre tecnología y sociedad. Ámbitos que, hoy por hoy, están mediatizadas por las relaciones entre los individuos y las instituciones –públicas y privadas- como órganos de gestión del poder y el control.  

Es cierto, las nuevas tecnologías y la Red conllevan una gran capacidad que podrían transformar nuestras sociedades profundamente, pero, por el momento, los poderes económicos y políticos lo único que persiguen es integrar dichas tecnologías en sus procesos de dominación, eso si, cambiando comportamientos para que nada cambie. Mientras tanto, sus chamanes, disfrazados de expertos, gurús o profesores de escuelas de negocios, mantienen distraídos al personal con gadgets de la innovación y otras parafernalias tecnológicas.

Dicen que una crisis es una oportunidad, me pregunto: ¿Se está aprovechando la crisis actual para transformar realmente nuestra sociedad y las relaciones de poder tanto a nivel macro como micro?  En mi opinión, no.

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Video de Simon Hergueta

Escuela 2.0: Una propuesta cuestionable del gobierno español

19 Junio, 2009

El Roto. Publicada en El País

El Roto. Publicada en El País

En el último Debate sobre el Estado de la Nación -12 de mayo- el gobierno propuso una serie de iniciativas dirigidas a renovar el modelo de crecimiento de la economía española con el objetivo de que sea más sostenible. Entre ellas, me despertó la atención la denominada Escuela 2.0.

La iniciativa Escuela 2.0, según el gobierno: “… permitirá adaptar al siglo XXI los procesos de enseñanza y aprendizaje, dotando a nuestros alumnos de conocimientos y herramientas claves para su desarrollo personal y profesional, fomentando además de mayor capital humano, la cohesión social, y eliminando las barreras de la brecha digital. Se dotará a las aulas de pizarras digitales y conexión inalámbrica a Internet y cada alumno tendrá su propio ordenador personal, que usará como herramienta de trabajo en clase y en casa. Los profesores recibirán la formación adicional necesaria para adaptarse al ritmo que marcan las nuevas tecnologías. Asimismo, el proyecto supondrá el desarrollo de los sectores informáticos y editoriales, y una oportunidad de situarnos entre los países más avanzados en el uso de estas tecnologías”.

Como preámbulo inicial podemos estar de acuerdo, los procesos de enseñanza y aprendizaje se deben adaptar al siglo XXI. Una declaración que nos induce pensar que esta adaptación pasa por una profunda transformación de los procesos de enseñanza y aprendizaje ajustados a las necesidades de un modelo social y económico que tuvo su origen en la Revolución Industrial y cuyo referente como organización has sido la “fábrica”, hacia un modelo social y económico de organización acorde con la Sociedad de la Información y el Conocimiento en un mundo global y cuyo referente como organización es la “red”. Por lo tanto, lo que se debería estar planteando es una verdadera transformación de la escuela como institución y su función social. Porque el modelo social y económico de Sociedad de la Información y el Conocimiento exige totalmente nuevos tipos de entornos de aprendizaje y se requiere replantear la función del profesor, porque los estudiantes del futuro necesitarán guías y patrones para asumir diferentes roles en su vida profesional y social.

La iniciativa Escuela 2.0 se pondrá en marcha el próximo curso escolar 2009-2010 dotando a los alumnos de 5º de primaria y sus profesores de ordenadores personales y se irá extendiendo progresivamente a los cursos superiores hasta el último curso de ESO.  Anunciada la iniciativa, en la primera reunión entre el ministerio y los responsables autonómicos de TIC – 28 de mayo- para tratar la digitalización del sistema educativo, los expertos en TIC de las comunidades y el ministerio han constatado por unanimidad que el programa Escuela 2.0 es un proyecto perfectamente realizable desde el punto de vista técnico y positivo para la mejora y modernización del sistema educativo. Primera señal de alarma, ¿Van a ser los “expertos TIC” quienes van a liderar el proyecto Escuela 2.0? ¿Dónde están los expertos en pedagogía?

Nos preguntamos: ¿Realmente estamos delante de un verdadero proyecto transformador de la escuela o simplemente delante de una iniciativa para inundar las aulas de ordenadores?  Poner el sufijo “2.0”  queda “cool”,  pero el meme “2.0”, en la Red, tiene otras connotaciones transformadoras para los procesos de enseñanza y aprendizaje. Es la organización creadora del conocimiento donde alumnos y docentes colaboran construyendo competencias en red.  Es un cambio radical en el rol de los docentes que enseñan lo mismo, cada año, del mismo modo.

Según el gobierno, los profesores “recibirán la formación adicional necesaria para adaptarse al ritmo que marcan las nuevas tecnologías”. En este punto surge la primera gran señal de alarma, porque si se trata de dar un barniz sobre herramientas y servicios Web 2.0 –blogs, wikis, redes sociales,…- y algún que otro cursillo sobre PCs, es que no se ha entendido qué significan los retos que plantea el cambio de modelo y no aborda la cuestión clave de que nuestro mundo está evolucionando rápidamente, y los retos para la educación del mañana requieren soluciones que van mucho más allá de las respuestas de hoy.

Dotar de ordenadores portátiles a los alumnos es una (la) herramienta básica para la Escuela 2.0. Pero sin un planteamiento de transformación pedagógica, y en este punto me parece revelador la pedagogía de la autonomía de Paulo Freire,  como propuesta transformadora que puede facilitar el desarrollo del meme 2.0 en la escuela, el hecho de que cada alumno disponga de un ordenador en clase tiene el mismo valor simbólico que el hecho de disponer de un lápiz o un cuaderno, es decir, simples herramientas.