Testigo de una ignominia

Las migraciones nunca han sido un fenómeno intencionado, es un hecho que se remonta al propio origen de la humanidad.

Hace miles de años, con el ir y venir de los hielos el horizonte cambiaba lentamente. Los animales herbívoros se trasladaban hacia el norte y con ellos los que les daban caza. Los homínidos salieron de África en varias ocasiones y llegaron a Asia y Europa.

Europa fue poblada hace unos 40 o 35 mil años, Australia 40 mil o probablemente más, y hace unos 10 o 12 mil años se llegó por el estrecho de Bering hasta Norteamérica. Todas estas fechas son aproximadas, ya que se basan en los fósiles más antiguos encontrados, pero probablemente sean más antiguas.

Los grupos humanos fueron andando o navegando hacia delante de tres a cuatro kilómetros por generación. Encontraron muchos paisajes diferentes desconocidos a los que tuvieron que adaptarse para sobrevivir, adaptaron no ya la forma de vida, sino hasta los propios cuerpos, para aguantar el frío o el calor, la falta de luz solar o el exceso de la misma.

Nuestra especie, a partir de entonces, se repartió por todo el globo y comenzó a adquirir diferencias locales, como el color de la piel y otros rasgos. Había que adaptarse a nuevos entornos, somos pues producto de los cambios climáticos y las migraciones. 

Por el camino encontraron a otros homínidos que ya vivían en las tierras por las que pasaban, como los neandertales en Oriente próximo y Europa. Sin duda la historia de este encuentro tuvo que ser determinante, dos diferentes especies inteligentes encontrándose cara a cara y conviviendo durante al menos 10 mil años.

Hoy, somos testigos de una ignominia, en el Parlamento Europeo acaba de aprobar la directiva de retorno de los emigrantes, una directiva que va en contra de los derechos humanos más elementales recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Una directiva que ha sido aprobada con los votos del Partido Popular Europeo, los socialistas españoles, los liberales y la derecha nacionalista que no aceptaron ninguna de las enmiendas planteadas por los grupos de izquierda.

Celestino Corbacho, el ministro español del ramo, un emigrante que subió del Sur hacia el Norte en busca de una vida mejor, estará contento, a sus propuestas de impedir el reagrupamiento familiar de los emigrantes, ahora podrá internar hasta 18 meses a un emigrante irregular y expulsar, a países diferentes del suyo, a menores.  

Un giro político, por parte del partido en el gobierno, lleno de populismo reaccionario y de ignorancia.

3 pensamientos en “Testigo de una ignominia

  1. Manuederra

    Es el miedo, siempre es el miedo….y ahora acrecentado no sólo por el miedo al diferente, sino por el miedo a la crisis económica.

  2. gustablog

    Felicitaciones, un post lleno de datos relevantes. Lamento que no todos los bloggers que sigo toquen el tema aún tangencialmente. Pero este blog y artesanías en red lo han hecho de maravillas.!

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