Tras el éxito del 15O. ¿Y ahora qué?

Visto y vivido las manifestaciones del 15 de octubre,  la primera valoración que podríamos hacer es que es un importante toque de atención a los partidos políticos y sindicatos en su papel orgánico e institucional como vía de canalizar las reivindicaciones de los ciudadanos. El sábado, cientos de miles de personas se manifestaron en las principales ciudades del Estado español con una capacidad de auto-convocatoria y auto-organización desconocido hasta el momento. Unas manifestaciones que han superado en número a las que se convocaron el mes de junio, sin olvidar su carácter global,  que da al traste con ciertos vaticinios de que el periodo veraniego había desinflado el movimiento 15M. La explicación es sencilla, el movimiento va creciendo en proporción al descontento que generan las medidas de austeridad que aplican los gobiernos para hacer frente a la crisis.

La segunda valoración es que el movimiento 15M está calando en la clase media. Ayer en Barcelona, pude observar que dicho sector social tenía una representación significativa, eran numerosas las familias con sus hijos los que marchaban por las calles de la ciudad. No debemos de olvidar que la clase media se gestó después de la Segunda Guerra Mundial y se “mimó” en los países occidentales hasta el final de la Guerra Fría. Durante este periodo, caracterizado por las tensiones geopolíticas entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, se vivió una constante lucha ideológica entre el modelo económico capitalista y el modelo económico de planificación socialista estatal. Esto conllevó a que en el mundo occidental democrático, en cierta medida, se potenció y facilitó el consumo en las clases trabajadoras, acompañado con el desarrollo de una amplia cobertura social (sanidad, educación, servicios sociales, etcétera), el llamado Estado del Bienestar, sobre todo en los países europeos, con el objetivo final de “demostrar” la superioridad del modelo capitalista sobre el modelo socialista. No es casual que la “revolución” neoliberal liderada por Ronald Reagan y  Margaret Thatcher que se desarrolló en la década de los años 80 con el colapso del sistema económico socialista y, por tanto, con el fin de la lucha ideológica con el Este, ya no era necesario primar, dedicando ingentes recursos públicos, a la gran clase media. También señalar, que dicha revolución neoliberal, aparte de su componente económico-financiero, elaboró un cuadro ideológico altamente eficiente que consiguió que el neoliberalismo pareciera como si fuera la condición natural y normal de la humanidad. Un cuadro ideológico que nos quiere hacer ver que crisis actual, en sus efectos una especie de jaque a la depauperada clase media con los ajustes y recortes sociales, parecía inevitable, como un acto divino (el mercado como ser supremo), en el único orden económico y social a nuestra disposición.

Mi tercera valoración, más bien una reflexión, son los siguientes pasos del movimiento como alternativa al statu quo actual. Es el debate que se está planteando ¿Y ahora qué?. Supongo que nadie tiene la respuesta, parafraseando el poema de Antonio Machado, “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Es un movimiento heterogéneo con diversas sensibilidades y propuestas que van desde un reivindicación específica bien acotada hasta la utopía más imaginaría. Lo cierto es que ha introducido en el debate político y socioeconómico, durante estos cinco meses, una serie de temas que no estaban previamente en la agenda del poder, desde la corrupción política, hasta la necesidad de atar corto al sistema financiero, pasando con el tema de la dación en el pago de las abusivas hipotecas inmobiliarias. “Caminante, son tus huellas el camino y nada más”. Así mismo, desde que se disolvieron las acampadas, el movimiento se ha ido trasladando a los barrios y centros de trabajo y estudio. Es significativo, que la finalización de la manifestación de Barcelona surgieran tres columnas para abordar a través de ocupaciones y acampadas tres problemas concretos: educación (Facultad de Historia y Geografía de la UB), sanidad (Hospital del Mar) y vivienda (Barrio de la Trinidad). Dudo mucho que el movimiento del 15M pueda plasmarse en un partido político tradicional, más bien seguirá actuando como un movimiento social que por el grado de amplitud de sus manifestaciones y acciones obligarán a las estructuras orgánicas del poder adaptarse y asumir muchas de sus reivindicaciones. Zigmunt Bauman califica al movimiento de “emocional” y que le falta pensamiento, no va desencaminado en su análisis. En mi opinión, el pegamento “ideológico” que une a tantas personas el componente emocional es relevante en una cultura de la híper-individualización: es sentirse arropado ante la soledad como individuos ante la presión del sistema y sus consecuencias; es la incertidumbre ante el futuro; es el desencanto con los partidos políticos, unas estructuras de poder alejadas de los ciudadanos; es, para algunos, la necesidad de recuperar una serie de valores éticos universales. Puede ser un movimiento líquido, en los términos expresados por Bauman, y, por lo tanto, por sus características susceptible a la evaporación. Sin embargo, también puede ser un movimiento sólido si el sistema político y socioeconómico se hace inviable por su colapso. Por el momento, el movimiento se rige por las estructuras rizomáticas sin centro y con múltiples líneas de fuga con múltiples conexiones. Ayer era local, hoy es más global, Global Change ha sido el lema en cientos de ciudades y en decenas de países.

 “Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar”.

Mis fotos de la manifestación del 15O en Barcelona

 

Un pensamiento en “Tras el éxito del 15O. ¿Y ahora qué?

  1. Gonzalo

    Definitivamente, Bauman es un filósofo alimentado por la escuela académica europea. Si miramos la filosofía ZEN descubrimos que el agua es el emenento más versátil y poderoso, que sigilosa y lentamente acaba por derribar, oradar, desgastar y vencer cualquier resistencia. Es el elemento, por inasible, de la fuerza. Pajas mentales al margen, del 15O, su dispersión y heterogeneidad se deriva una poderosísima y aleccionadora conclusión: No hay pensamiento único, no hay modelos dominantes, no existe el desarrollo unívoco, dicho de otra forma, es el fin “del fin de la historia”. Todo vuelve a surgir. De nuevo con los chinos: “después del bloque, surge la arena. De la arena, surgirá el bloque”. Si, estamos ante un movimiento disolvente, y eso es lo que más asusta y excita.

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