Twitter, una tecnología hipersocial de la conducta y el macho alfa

En mi opinión, Twitter es un campo muy interesante para el psicoanálisis y la antropología social. Un campo abierto a múltiples interpretaciones y proclive a las simplificaciones universalizantes o a los sesgos cognitivos. Hay psicólogos que consideran que tuitear es una actualización constante de quién eres, cómo eres y de dónde eres, motivado por la falta de identidad. Otros, que piensan que refleja la inseguridad y ansiedad de nuestras sociedades de la modernidad líquida. Es decir, Twitter representa una forma de asegurarse de que uno está conectado permanentemente a alguien y éste, a su vez, está conectado a ti, lo que demuestra que tú estás vivo. Sherry Turkley, en “La vida en la pantalla”, un excelente análisis de cómo empezaba a impactar Internet en nuestras vidas escrito en 1997, nos decía que  la forma de construir comunidades ha cambiado, y que hemos avanzado hacia una cultura de la simulación, que la vida en la pantalla nos permite proyectar nuestra historia y ubicar nuestras fantasías tanto intelectuales como afectivas en un nuevo espacio, y que la vida real es ya una ventana más en las múltiples ventanas que abrimos en nuestra identidad virtual. Es decir, un “yo mismo” que juega diferentes roles en diferentes espacios, donde la vida real es solo un rol más.

Los que hemos conocido de primera mano la Red desde su origen, hemos podido observar que en una primera etapa dominaban las “identidades virtuales” ocultas detrás de nombres de fantasía (nicknames), éstas eran ventanas virtuales donde las personas mantenían una separación entre las manifestaciones públicas de una vida “real” acotada por las convenciones socio-morales establecidas, y la pulsión instintiva por el placer y el libertinaje del anonimato de una o unas vidas virtuales. Hoy, con las redes sociales, podemos observar que se va imponiendo la importancia (necesidad) de mostrarse “tal como uno es”. Es decir, uno se identifica como “es” en la vida real en las ventanas virtuales, una convergencia de vida real con vidas virtuales. ¿Realidad personal aumentada? En mi opinión, ésta ha sido la mayor contribución de redes sociales como Facebook, LinkedIn o Twitter.

Si nos centramos en Twitter, es cierto que actitudes narcisistas, infantiles o egocentristas están presentes en el timeline de Twitter. Son fáciles de detectar observando el flujo de los tuits, sin embargo, observamos que Twitter es un facilitador y una manifestación de una hiperactividad social para crear y dar forma a la comunidad en la que uno desea ser parte de algo. Un importante número de personas no están tuiteando para alimentar su ego, su actividad está orientada a sostener su contrato social con una concepción holística del ser humano, como un todo. Sin embargo, a pesar de esta importante (r)evolución de la información y la globalización, los patrones bio-psico-socio-culturales dominantes en nuestra sociedades se manifiestan de forma explícita en redes sociales como Twitter. Es decir, el cambio tecnológico, no ha planteado un cambio sustancial en los roles y comportamientos más allá de los propiciados por las transformaciones sociales y culturales de la sociedad en general.

Por ejemplo, el macho alfa es una figura omnipresente en Twitter. El concepto de macho alfa viene de la biología (especialmente del estudio de los primates) y hace referencia a aquel que demuestra su supremacía sobre los demás (el jefe de la manada) para la conquista de las hembras.  En Twitter podemos observar como se recrea de forma simbólica las peleas entre machos del mundo animal para alcanzar su supremacía en el timeline. La seducción, la demostración de fuerza y la ostentación de unos buenos atributos sexuales,  son los comportamientos típicos que desarrollan los machos de muchas de las especies del mundo animal y, también, de la especie humana.

En Twitter, el macho alfa, por aproximación, sería ese individuo que, de forma sistemática, juega con la seducción de las palabras (ocurrencias, citas o frases celebres, etc.) junto con una demostración de fuerza con las reiteradas manifestaciones de lo importante que uno es (estoy en X, tengo una reunión con Y o me recibe Z) y haciendo alusiones directamente o sutilmente a su potencia por su capacidad de audiencia (número de seguidores, score en el Klout, etc.). Obviamente, a todo esto se le llama compartir información y conocimiento, crear marca personal y mostrar liderazgo.  En este punto señalar, por lo que vengo observando en mi timeline, que la obsesión por el número de followers y el score de Klout son casi una exclusividad del universo “macho”, aunque nos encontremos con alguna que otra hembra alfa. En términos freudianos, se correspondería con el triunfo fálico del vencedor con un evidentemente simbolismo erótico masculino (en términos coloquiales: tenerla más larga).

No tenemos que escandalizarnos en la búsqueda de una simbología sexual en los comportamientos tuiteros. No somos tan racionales como creemos, muchos impulsos irracionales determinan nuestra racionalidad. La libido (Eros o pulsión de vida) es una parte de nuestra visión dual de la motivación humana interconectada a la otra pulsión de sentido opuesto (Thanatos o pulsión de muerte). Muchos de nuestros actos tienen un simbolismo sexual y forman parte de nuestro inconsciente colectivo, por ejemplo, las personas aficionadas a la Formula 1, aplauden o manifiestan euforia cuando el ganador de la carrera descorcha la botella de champán, la agarra con las dos manos, en general, a la altura de sus genitales y desparrama el líquido espumante sobre sus rivales confirmando su supremacía de macho alfa. Toda una eyaculación simbólica.

Para lo bueno o para lo malo, nadie se escapa de la interpretación psicoanalítica o antropológica Si uno no es, simbólicamente, un macho alfa en la red social, es que es un macho beta (contendiente y subordinado del macho alfa) o un macho omega (machos en el escalafón más bajo de la jerarquía social).

Un pensamiento en “Twitter, una tecnología hipersocial de la conducta y el macho alfa

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    Segundo se explica muchas veces las características del “macho alfa” por medio de ejemplos grotescos comparandolos con cavernícolas y conductas animales. Uno no puede esperar convertirse en un cavernícola en esta época y creer que eso va a seducir a alguien a menos que viva en una comunidad cavernícola.

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