Una taxonomía de nuestros datos en las redes sociales

Bruce Schneier, experto en seguridad, nos presenta en una entrada de su blog una propuesta de taxonomía de los datos que se manejan en las redes sociales en la que distingue:

  • Los datos básicos para el servicio. Los datos que el usuario confía en una red social para el uso general. Datos que pueden incluir el nombre legal, la edad, estado civil o, en algún caso el número de la tarjeta de crédito, entre otros.
  • Los datos divulgados: Los datos que el propio usuario publica en sus diferentes sitios de la red: blog, fotos, mensajes, comentarios, etc.
  • Los datos confiados: Los datos que el usuario publica en sitios de terceros. Son datos similares a los divulgados, pero la diferencia es que una vez que se publican, alguien más tiene el control.
  • Los datos causales:  Los datos que los demás publican sobre uno mismo.
  • Los datos de comportamiento: Los datos que el sitio recopila sobre el usuario para controlar lo que haces y lo que te hacen. Los juegos en los que participas, los temas sobre lo que escribes, los temas sobre los que consultas, etc. Es decir, una recopilación de datos que pueden reflejar gustos o preferencias en aspectos como preferencias políticas, religiosas, sexuales, etc.
  • Los datos derivados: Los datos que se derivan a partir de los datos de los terceros que configuran el grafo social de uno. Scheneier pone como ejemplo el caso de si el 80% de tus amigos se identifican como gay, es probable que tú también seas gay. Me imagino que hace referencia al proyecto Gaydar del MIT del que ya nos hicimos eco en su día –Social Media. ¿Dr. Jekyll and Mr. Hyde? – y esto vale para opciones políticas y religiosas.

Asimismo, Scheneier nos explica que hay otras formas de analizar los datos de los usuarios.  Están los datos que suministramos confiando que el sitio los mantendrá en salvaguarda, por ejemplo, aquellos que el usuario comparte con un reducido número de usuarios –familiares, amigos-, etc.

La propuesta de Scheneier evidencia la cuestión clave respecto a la privacidad, y es que la mayoría de estas redes sociales están utilizando o utilizarán todos estos datos con el objetivo de obtener ingresos a través de su comercialización a terceros, en especial para acciones de un marketing, desde el comercial al político, que podrá contar con una segmentación cada vez más precisa de los perfiles de las personas y donde la geolocalización, cada vez más, será uno de los elementos básicos.  Un dato, hoy mismo, Twitter ha anunciado que almacenará y podrá analizar todos los enlaces que se incluyan en los mensajes de los usuarios de la red social de microblogging para campañas publicitarias.

A pesar de que la mayoría de las redes sociales ofrecen a los usuarios gestionar la privacidad de algunos datos –una gestión que suele ser engorrosa para la mayoría y nada evidente- esto afectaría, como señala Scheneier a los datos básicos del servicio y únicamente en los aspectos de la privacidad –en términos de visibilidad- en su relación con la gente. Para el resto de la taxonomía de los datos , en general, la mayoría de los usuarios no tienen nada claro como gestionarlos y, sobre todo, el conocimiento que se puede inferir al relacionarlos de forma adecuadas.

En mi opinión, las redes sociales están facilitando que las personas puedan desarrollar su grafo social y compartir sus cosas, pero al mismo tiempo están tejiendo un entramado de grafos superpuestos donde afloran comportamientos, preferencias o emociones, entre otros aspectos relacionados con los individuos. En fin, nuestros datos depositados en empresas privadas con ánimo de lucro que convierten el conocimiento sobre las personas en mercancía.

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